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El fraude del documental «El Palestino», de Antonio Salas

Fuentes: Tercera Información

Antena 3 emitió la semana pasada «El Palestino», un nuevo y polémico documental por la figura difusa de Antonio Salas. Vayamos por partes. 1) ¿Qué investiga El Palestino? Según esta versión Antena3 del libro de Antonio Salas, el reportero «ha comprobado que ETA está en Venezuela». Después de perder una hora y cuatro minutos ante […]

Antena 3 emitió la semana pasada «El Palestino», un nuevo y polémico documental por la figura difusa de Antonio Salas. Vayamos por partes.

1) ¿Qué investiga El Palestino?

Según esta versión Antena3 del libro de Antonio Salas, el reportero «ha comprobado que ETA está en Venezuela». Después de perder una hora y cuatro minutos ante la pantalla del televisor, la mayor prueba de que ETA está en Venezuela es la imagen de Arturo Cubillas entrando en el trabajo, en un día cualquiera, en cualquier imagen de los últimos 5 años. Las pruebas de los campos de entramiento de ETA brillan por su ausencia (por desgracia para el morboso espectador) en el documental, al igual que la unión entre el gobierno de Venezuela y el grupo armado vasco. A su vez, utiliza esto para una mayor afirmación: que los principales movimientos rebeldes violentos del mundo son como una masa compacta, interrelacionada. Que existe un «terrorismo internacional». Pese a que son evidentes numerosos nexos de unión, históricos y actuales, para, al menos intentar desarrollar esta teoría, el reportero prefiere ampararse en caprichos audiovisuales: un panfleto suelto de ETA en Suecia, la grabación de un comunicado terrorista, una pintada en una pared…

2) ¿Cómo se investiga?

2.1: Documentación tramposa

Antonio salas nos relata al principio del reportaje cómo aprendió lo necesario sobre el terrorismo, «me matriculé en todos los cursos sobre terrorismo que se impartían en España». Lo que se ve en el documental, y por lo tanto, las únicas pruebas para probar las afirmaciones subjetivas muestran que un verbo más acertado para expresar lo que hizo fue «asistir» en vez de «matricularse» y esos cursos eran unos «seminarios» o jornadas que duraban un fin de semana o tres días como mucho. Se muestran dos seminarios. Uno es el Seminario permanente de estudios sobre el terrorismo, organizado por la Fundación Ortega y Gasset, presidida por el historiador José Varela Ortega, conocido por cargar contra la Ley de Memoria Histórica desde posiciones de derecha. El presidente de honor es el rey Juan Carlos y entre los vocales hay varios representantes de la ultra derecha española como Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) o Luis María Ansón entre otros. La derecha política es la principal fuente de información de Antonio Salas durante todo el reportaje.

2.2 El cebamiento contra Venezuela

Después de acudir a dos o tres seminarios, Salas ya se siente preparado para hacer el primer juicio de valor, «Venezuela se ha convertido en el santuario de los terroristas». En el reportaje se basa en los medios de comunicación de masas que publican noticias bajo ese título. Incluso el logo de Globovisión está presente en una de las imágenes. Resulta extraño que tras situarse ante un proyecto de varios años de esfuerzo, el reportero no intuya que esos medios de comunicación estan manejados por grandes empresarios que han perdido sus privilegios por las políticas de justa distribución de riqueza que desarrolla el gobierno de Venezuela.

Recordemos:

* En esos mismos medios se dijo que Chávez cerró casi todos los medios de comunicación de oposición, y luego el 75% de la propaganda electoral en estas últimas elecciones legislativas fue de la misma oposición. También dijeron que la devaluación anunciada por el gobierno de Venezuela iba a colapsar la economía del país y por ahora sólo ha tenido beneficios.

* Incluso José Miguel Insulza, presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), -institución que apoyó a los golpistas venezolanos en el año 2002- ha rechazado totalmente que Venezuela sea el santuario de ninguna banda terrorista. Hasta el gobierno español, mucho más amigo de regímenes dictatoriales o fascistas como la dictadura de Honduras o el gobierno con vínculos paramilitares de Colombia, ha expresado que la cooperación del gobierno de Venezuela contra el terrorismo es intachable.

Para rematar, Antonio Salas saca de contexto un discurso de Chávez en la Asamblea Nacional de Venezuela -anualmente el presidente de Venezuela rinde ante el legisltivo cuentas de su gestión- donde el presidente expresa que «no son ningunos terroristas». ¿Por qué no se puede ver en el documental las palabras anteriores y posteriores a esa frase que pronuncia Chávez? ¿A quién se refiere el presidente venezolano? No lo sabemos porque Antonio Salas ha silenciado al máximo representante de los venezolanos para manipular la opinión de sus telespectadores.

Y esta no es la última vez que lo hace: «Llegué a Venezuela, uno de los países más peligrosos del mundo, en medio de una violenta campaña electoral». Justo antes de expresarse de esta manera se pudo ver en el documental unas imagenes de esa violencia que relata:

2.3: La violencia genérica como acusación a quien uno quiera

Son imágenes de cuando la ultra-derecha venezolana (no los terroristas con los que Antonio se infiltra, aunque de a entender eso), hoy denominada Mesa de la Unidad, dio un sangriento golpe de estado en Venezuela en abril de 2002. Las imágenes que pone hacen referencia a los sucesos de Puente Llaguno cuando francotiradores contratados por la oposición masacraron a manifestantes venezolanos, tanto revolucionarios como derechistas. La represión de la dictadura que duró dos días -literalmente- dejó decenas de muertos bajo la responsabilidad del empresario que la dirigió durante 48 horas , y esos muertos también salen en las imágenes del reportaje, junto con manifestaciones violentas de la oposición. Pero estos datos Salas se los guarda, quizá, para su próximo libro. Puede ser que considerase mejor hacerlas responsabilidad del presidente Chávez, desde luego así lo da a entender en el documental.

Si esas imágenes son usadas para describir lo que pasaba en Venezuela cuando llegó Antonio Salas, ¿se debe entender que el periodista llegó en el año 2002? Además habla de una campaña electoral, ¿cuál de ellas? En los últimos 12 años se han hecho en venezuela más de 14 procesos electorales. Los dos procesos más cercanos a esas imágenes fueron las elecciones regionales de 2004 y el referéndum revocatorio al que se enfrentó Chávez también en ese año. Todo esto es imposible de hilvanar: El periodista empezó, él mismo afirma, a raíz del 11 de marzo. Además, asegura (¡primeros planos de letras y libros árabes lo atestiguan!) que estuvo unos meses estudiando lo necesario para hacerse pasar por un terrorista, llegase a Venezuela incluso años más tarde, por lo que queda demostrado que esas imágenes de violencia opositora adjudicadas al gobierno bolivariano es una flagrante manipulación del autor.

En el documental se dice que en Venezuela existen 4 millones de armas sin control y que se producen más de 40 asesinatos al día sólo en Caracas, 14 600 al año. Sin embargo esas informaciones no son más que la mera difusión de los datos de la derecha venezolana. Tercera Información, que también desmontó el documental de Sistiaga titulado «los Guardianes de Chávez», publicó a través de fuentes policiales: «debido a las iniciativas tomadas por el Gobierno de Venezuela, en el año 2006 se redujeron a la mitad los delitos cometidos; por ejemplo, en Caracas, durante el primer trimestre de 2006, se cometieron 250 delitos, mientras que años antes, durante ese mismo periodo, se cometieron 600. Durante el pasado año se volvió a reducir un 12% el índice delictivo según Wilmer Flores Trossell, Director General del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminálisticas, quién ya durante el 2008 llevaba dando datos sobre la disminución en un 20% de los delitos de homicidios producidos en Venezuela».

– Plan Caracas Segura: El desarrollo de nuevas políticas contra la deliencuancia han logrado estos excelentes resultados, como por ejemplo el Plan Caracas Segura. En el año 2008 se desarrolló este plan que ya ha logrado reducir a la mitad los homicidios cometidos en la ciudad, acabar con 20 bandas delictivas, como la llamada «Los Sangrientos», decomisar armas, incautar más de 156 paquetes de marihuana, casi 3000 envoltorios de drogas que iban a repartirse por los barrios y recuperar 24 vehículos robados. Más de 2500 agentes de la ley de diferentes cuerpos fueron designados para este plan, que ha sido alabado por los ciudadanos caraqueños.

– Dispositivo Bicentenario de Seguridad: Durante este año se está desarrollando este dispositivo, el cual ha reducido los delitos por homicidios en más del 70% según las palabras del Director General de la Policía Nacional Bolivariana, Luis Fernández, «hasta el día de hoy -11 de mayo de 2010- mantenemos una reducción en el delito de homicidios que está por el orden del 72.50 %, una cifra bastante importante en uno de los delitos que constituye el marco de referencia, a lo que el fue el planteamiento del dispositivo de seguridad».

2.4: Falseando datos: A la caza de Arturo Cubillas

Volviendo al documental, Antonio Salas considera que la Coordinadora Simón Bolívar (CSB) ubicada en el barrio 23 de Enero, es un buen comienzo para adentrarse en el mundo terrorista, porque tienen un mural en el que sale el símbolo de ETA y además unos hombres con unas camisetas a favor de ETA asaltaron la Embajada de España en Venezuela en el año 2003. No bastó que la CBS expresase en aquel momento:

– «Hemos rechazado en el pasado cualquiera agresión realizada contra sedes diplomáticas, por considerar que con ello se violan acuerdos y tratados internacionales. Expresamos nuestro rechazo con la agresión que sufrió la embajada de Cuba en abril de 2002, y lo hacemos hoy con las explosiones a las sedes diplomáticas de Colombia y España. Es por esta razón que nos sorprende que se quiera vincular nuestra organización, como ya dijimos totalmente legal, con hechos como éste, y pensamos que solo puede ser el resultado de mentes perversas que quieren perjudicar a los movimientos sociales organizados, quienes han sido tomados en cuenta por primera vez en la historia venezolana para participar en un nuevo proyecto de país, que valga la acotación, es el proyecto más democrático y respetuoso de los derechos humanos que ha tenido Venezuela. Estas acciones solo benefician a quienes buscan desesperadamente el caos y la confusión parara lograr sus objetivos: solo beneficia a la OPOSICIÓN GOLPISTA. Busquen allí el culpable.»

A Salas sólo le interesa lo que exprese la derecha y no las supuestas víctimas de un señalamiento políticamente malintencionado. Por culpa de eso, el periodista investiga en los sitios menos apropiados. En una grabación con cámara oculta en la Coordinadora Simón Bolívar (CBS) llegó al extremo de tener que mencionar él a Cubillas, aunque ese momento no se entiende muy bien… (¿?). En el resto del documental, nadie pronuncia ese nombre. A pesar de esto, de forma vergonzosa, Salas miente expresando que «En casi todos los casos, y lo veras esta noche en el documental, su nombre aparecía espontaneamente cuando yo buscaba algún contacto de ETA, sin que yo lo mencionase». Un juego demasiado sucio.

En el documental no se probó la vinculación de la CBS con los campos de entrenamiento, ni con ETA… Pero sí con vascos que llegaron a Venezuela en 1989 enviados por España con una ficha policial limpia. Salas hace, como siempre, de juez, fiscal y jurado, sobreentendiendo que las personas que se encuentran dentro de la CBS son los mismos que atacaron la embajada porque llevaban algunos las mismas camisetas. También expresa que el responsable de la Coordinadora, Juan Contreras fue el máximo responsable de ese ataque, sin poder ni mucho menos mostrar prueba alguna, más que unas camisetas.

Sobre Arturo Cubillas, el documental expresa que «a pesar de los requerimientos españoles, nadie había localizado al etarra más famoso de Venezuela en 25 años, no se había captado una imagen actual de Arturo Cubillas, ahora, YO intentaría por primera vez, obtener alguna prueba de que Cubillas realmente se encuentra en Caracas». Los requerimientos españoles comenzaron hace unos meses, por lo que NO hace 25 años que se le quiere localizar, sino apenas cuatro meses. Pero 25 años suena mejor. Asimismo, ya se sabía que se encontraba en Caracas; concretamente trabajando en el Instituto Nacional de Tierras (INTi) -desde el 19 de septiembre de 2009- y su sede se encuentra en la capital de Venezuela.

La música dramática de fondo ayuda mucho a digerir estas cuestiones ante las que el espectador asiente. ¿Y qué hacer sino?

No es dificilísimo ver a Cubillas. No es imposible para quienes lo han intentado durante 25 años. Y él no es el primero. De paso, la voz en off que explica su obsesión conque su vida corre peligro resulta innecesaria para la trama.

En realidad era tan fácil como ir a su centro de trabajo, y esperar a que aparecierse ¿será esta la situación más complicada que ha solucionado el investigador español?

En el documental no se dice que el propio Cubillas Fontán apareció en la Fiscalía de Venezuela para que lo investigasen por los cargos presentados por la justicia española, justo lo contrario de lo que haría alguien que tuviera algo que esconder. No se sabe a ciencia cierta si Cubillas tiene algo que esconder. (Cubillas: ¿tienes algo que esconder?) Pero las imágenes no lo indican, así como tampoco el documento titulado «El Palestino». ¡Sólo muestra es a Cubillas hablando con alguien un par de segundos!

Salas parece que no se atrevió a acercarse a Cubillas, sólo a filmar en un segundo plano, ya que si se hubiera acercado a él podríamos haber escuchado la conversación gracias a su cámara oculta.

En el resto del documental no se ve a Cubillas con algún arma en la mano, ni enseñando como usarla a otra persona, ni en un campo de entremaniento con dianas en forma de siluetas de hombres, ni cartuchos, ni furgonetas de transporte, ni una ikurriña con o sin el símbolo de ETA. Sólo se constata que está en Venezuela, cosa que lleva pasando desde que en 1989 llegó al país sudamericano por un acuerdo entre los ex presidentes de España y Venezuela Felipe González y Carlos Andrés Pérez respectivamente. No se demuestra que existan campos de entrenamiento ni de ETA ni de ninguna organización terrorista en Venezuela.

Cubillas fue nacionalizado en Venezuela a principios de los noventa -varios años antes de la llegada de Chávez a la presidencia- cuando contrajo matrimonio con una ciudadana del país sudamericano, al que llegó con una ficha policial limpia, gracias al acuerdo suscrito entre los dos países en el año 1989. Estos datos los da el documental después de hacer difundido la idea de que Cubillas es etarra sin dar pruebas de ello y vincularlo con el gobierno de Venezuela, al difundir que es funcionario del ministerio de agricultura del gobierno, pero sin decir que es ciudadano venezolano y sin antecedentes penales, por lo menos en España -gracias al acuerdo de 1989-, lo que le hace ser reconocido como cualquier otro ciudadano por el gobierno de Venezuela para emplearlo como funcionario público.

2.5: Falseando más datos: Otras fuentes de desinterés

Continúa el documental y podemos escuchar: «los grupos armados bolivarianos son leales a Hugo Chávez». ¡Como si el presidente fuera su comandante! Como no existen pruebas que demuestren el supuesto vínculo entre el Gobierno de Venezuela y esos grupos armados, el periodista no afronta el tema pero lo deja caer. No hay nada al respecto.

Llegó el turno de Alberto «El Chino» Carías, presentado en el documental como ex- Subsecretario de Seguridad Ciudadana de Caracas, pero al decir que es «jefe militar de los tupamaros» el propio narradore se contradice sólo unos segundos después y dice «que ocupa un alto cargo en las Fuerzas Armadas (FFAA): el del Subsecretario de Seguridad Ciudadana de Caracas» (sic). ¿En que quedamos? ¿Es o no el Subsecretario de Seguridad Ciudadana de Caracas?

Lo que queda claro es que el periodista español tenía que ganarse su confianza, y lo hizo haciéndole una entrevista con una buena cámara, sin temblores ni mala imagen como con la oculta, ni con un sonido tan malo que hay que subtitularlo, con zoom y varios planos diferentes. Para lograr esto: o Carías no es terrorista, o Salas no tiene ninguna tapadera.

Después de conseguir en una entrevista que poco tenía que ver con el entrenamiento terrorista, Salas expresa que «gracias a este funcionario del gobierno venezolano -o ex, quién sabe- logré contactar con miembros de las FARC», por supuesto este logro no aparece en el documental, ¡lo más importante y se le olvida incluirlo para que se pueda comprobar! Inexplicable. Salas por fin consigue un vínculo de un funcionario del gobierno de Venezuela con las FARC y no lo muestra, como si Carías nunca se lo hubiera dicho. De nuevo, faltan las pruebas que corroboren las palabras del investigador.

Es más, incluso cuando Salas logra una reunión con un supuesto representante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), vuelve a abandonar inexplicablemente la investigación.

No continúa la investigación en el punto más importante, que podría haber probado sus argumentos. Ahora no le queda más que una grabación con un señor en un bar donde ni se escucha la conversación ni hay pruebas de su militancia guerrillera, entonces ¿cómo se sabe que ese señor pertenecia a las FARC-EP? Lo más posible es que ni lo fuera y por eso, argumentando la muerte de Raúl Reyes a manos del ejército de Colombia que invadió ilegalmente Ecuador, justificó el abandono de esa línea de investigación. Así, deja caer otra vez que las FARC están en Venezuela sin aportar ni una sola prueba de ello.

Bueno si, Salas vuelve a hacer suyo el discurso de la derecha y dice que el ordenador de Raúl Reyes muestra datos inapelables sobre la conexión entre ETA y las FARC. Suponiendo que un guerrillero de las FARC tuviera ordenador -¿a las montañas de Colombia llegará el wifi?- y que éste resistiese un bombardeo que masacró a decenas de personas, incluyendo civiles, la INTERPOL lo ha rechazado como prueba porque sus técnicos informáticos lo analizaron y concluyeron que ese ordenador podía ser cualquiera. Además los colombianos lo robaron de Ecuador, después de violar el derechos internacional, lo que lo invalida como prueba. Que Antonio Salas base su investigación en noticias antiguas dice muy poco de su credibilidad como reportero con cámara oculta…

Más adelante y siguiendo con la muerte de Raúl Reyes, Salas dice que «el ordenador de Reyes recogía los cursos conjuntos de etarras y miembros de la guerrilla colombiana en Venezuela. A partir de ese momento, cualquier civil que intentase acercarse, sería objetivo militar. Mi vida corría un peligro real».

Salas no dice a donde había que acercarse para ser un objetivo militar, sólo que su vida estaba en peligro, y como en ese momento estaba en Venezuela, es lógico pensar que el gobierno o el ejército de Venezuela habían realizado esa amenaza.

Pero no fue así, Salas varió la frase a su favor, cambiando el verbo «relacionar» por «acercar». La frase real fue esta: «Cualquier civil que se relacione con las FARC es un objetivo militar«, y quien la dijo fue un colombiano, concretamente el Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia, Freddy Padilla de León. Antonio Salas, en un intento por manipular a la opinión pública cambió la frase para silenciar la actitud violenta del alto mando militar colombiano y adjudicarsela al gobierno de Venezuela. Además así tocaba la fibra sensible del espectador que se preocuparía por su vida, la cual transcurría tranquilamente entre entrevistas, esperas al cálido sol caribeño en la puerta de los ministerios venezolanos, citas en bares y la realización de bonitos collages con titulares de periódicos.

Después de esta última peligrosa experiencia en el bar, el investigador acude al encuentro del tupamaro Carlos Alberto Ríos, «Musulmán» para recibir entrenamiento con armas. Sorprende que una de las varias cámaras ocultas que lleva esté detrás del propio Salas, ¿cómo lo habrá conseguido? Después de hacerle otra entrevista a uno de los supuestos terroristas que no se tenia que enterar de que Salas era uno de esos periodistas que entrevistan a la gente, se pasan unas imágenes de unos soldados, sin especificar ni el lugar, ni el año en que fueron grabadas.

Más tarde queda con Ríos en la calle para fijar la fecha del «entrenamiento terrorista». Según Salas, Ríos llama a un «alto cargo militar» que es el que coordina el entrenamiento a terroristas. Nuevo intento del periodista de probar vínculos entre el estado de Venezuela y los terroristas, pero de nuevo no hay pruebas de que el que estuviera al otro lado del teléfono (Jimmy) fuera militar. A lo mejor Carlos Alberto Ríos se lo dijo a Salas cuando éste apagó la cámara. (Debe ser frustante quedarse sin pilas justo cuando tienes las pruebas delante). Desde luego, a Antonio Salas le lleva pasando todo el reportaje, cuya principal característica es la falta de pruebas.

Ríos sospecha de Salas y este vuelve con Carías -tupamaro, igual que Ríos- que lo protege. Carías le da al investigador español el contacto de uno de sus hombres para que lo entrene. Y aquí viene el desmoronamiento del documental que Salas se hace a sí mismo. El hombre de Carías llamado Leonardo dice que estos entrenamientos «son clandestinos» y que si la policia del estado de Venezuela te descubre, «vas preso». Gracias a Salas se sabe que el gobierno de Venezuela persigue a quienes se entrenan disparando armas en descampados. Por desgracia para Antonio Salas es lo contrario de lo que el pretende demostrar.

Después de eso, a Salas, «El Palestino», lo llevan no a un campo de entrenamiento, sino a un descampado cualquiera a pegar 4 tiros. Nadie habla de ETA, ni hay ningún vasco por allí, ni ninguna otra prueba que relacione a ETA y a las FARC con entrenamientos en Venezuela y mucho menos con que el gobierno de Venezuela permita y apoye el entrenamiento de terroristas en su territorio.

Además si las imagenes que salen son de Salas u otra persona disparando un arma en el momento y lugar que «El Palestino» indica, se ve claramente que no están grabadas con cámara oculta. ¿Los terroristas suelen permitir que un entrenado -que además es nuevo y no ostenta ninguna alta responsabilidad en la organización- vaya al campo de entrenamiento con un buen equipo de cámaras y haga varias tomas del momento? Salas mantiene que va con gran secretismo precisamente para que no lo descubran, pero luego actúa como si fuera un periodista que ha pactado antes con las personas que salen lo que iba a grabar, no como un investigador que tiene que mantener su tapadera con la ayuda de una simple cámara oculta.

Lo único que demuestra Salas es que un grupo de pocas personas tienen armas y van a disparar a las paredes de tierra natural de algún descampado, y además, están temerosos porque el gobierno de Chávez los persigue por ello. Pero decirlo así, no queda tan épico y muchos menos telespectadores hubieran visto el documental.

Después de estar en el descampado, el MRTA graba el primer y único «comunicado terrorista» en apoyo de las FARC al que hace referencia Salas. Es sospechoso que ese supuesto grupo armado y terrorista sólo elaborase un comunicado y lo hiciera cuando Salas estuvo allí, ni antes había hecho ninguno -en ese caso Salas escogió mal, pues explicó como se realizaba un «comunicado terrorista» con unos inexpertos en la materia- ni después de ese momento han vuleto a hacer otro. Y eso que han pasado cosas graves como el asesinato con el ilegal fósforo blanco del dirigente de las FARC Mono Jojoy, la instalación de las bases militares estadounidenses en Colombia, la persecución de la senadora colombiana Piedad Córdoba, la liberación de algunos secuestrados de las FARC… entre otras cosas que deberían ser importantes para unos supuestos terroristas que en su primer comunicado dieron vivas a las FARC y a Manuel Marulanda.

Salas vuelve a presumir de su valentía expresando que si se encontrasen con paramilitares colombianos él no podría luchar contra ellos porque su «investigación periodóstica sería delito», no porque no se atreva. Sin embargo, el propio Salas en el minuto 32 del documental expresa que cuando pegó tiros en el descampado su actividad era ilegal y no por eso dejó de hacerlo. Si su tapadera fuera real y se encontrasen con paramilitares debería luchar contra ellos para que el grupo donde se infiltró no sospechase. Pero la tapadera no existe, viendo la gran cantidad de cámaras con las que cuenta y las entrevistas que hace a quienes no debería hacerselas un infiltrado. Es absurdo.

Justificó su cobardía en la ilegalidad cuando previamente ya había cometido otro delito, aunque eso si, sin peligro real para su vida, como en todo el reportaje.

Para terminar, habla con Illich Ramírez el Chacal. Baste decir que fue capturado en 1994 y después de 3 años de procesos judiciales fue condenado a cadena perpetua en 1997, dos años antes de la llegada de Chávez al poder, y por lo tanto, en la cárcel de Francia no ha podido entrenar a ningún etarra en un supuesto campo de entremaniento terrorista en Venezuela, porque desde entonces no ha salido de la cárcel. Todos estos datos los silencia Salas, porque no combienen para su intoxicación informativa, que pretende vincular a El Chacal con ETA, y lo logra; pero en los años 70. Encima en España, no en Venezuela, desde 1999 en adelante…

Finalmente, Salas vuelve a hacer el ridículo cuando intenta demostrar que el terrorismo es internacional y está conectado entre todos los países del mundo. En esta ocasión se va Suecia donde se celebra un acto de apoyo a terroristas según Salas «El Palestino», pero que en realidad son los cinco Antiterroristas cubanos, apoyados incluso por La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, por el Senado mexicano, la Asamblea Nacional de Panamá, Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda (1992-97) y Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, José Saramago, Nadine Gordimer, Günter Grass, Darío Fo y Mairead Maguire entre muchos otros.

¿Serán la ONU y todos los parlamentarios de México apoyos del terrorismo? ¿La Nobel de la Paz Rigoberta Menchú grabará comunicados terroristas? Desde Tercera Información, que ha publicado varias noticias de actos en apoyo de los 5 antiterroristas cubanos, recomendamos a Salas que investigue esa enorme conspiración terrorista internacional que ha corrompido hasta la ONU.

Por si fuera poco, la «paranoia Salas» intenta vincular al Partido Comunista de Suecia con ETA, porque en la sede de los comunistas nórdicos hay un simple panfleto de la izquierda independestista que tiene como título «Democracia para el País Vasco» y termina con un «Libertad para Euskadi». Sin símbolos de ETA, sin llamadas a la lucha armada ni nada que pueda señalar ese panfleto como propaganda de ETA, sino más bien de la izquierda independentista, que no tiene porqué estar vinculada con ningún grupo armado.

En Israel, comete la estupidez de deducir la evidente represión de las fuerzas del Estado a la población Palestina. En realidad lo utiliza como recurso para con el espectador y la configuración de su personaje Mohammad Abdallah.

3) Conclusiones de los analistas:

1. Nunca hemos visto un reportaje tan manipulado, con tantos errores.

2. Al menos, hay dos asuntos clave: los problemas del autor y los problemas de la manipulación de Antena3 de la investigación original. En ambos casos, esto no es periodismo de investigación, es un periodista investigando, a su modo, con sus resultados, y, ante todo, con una valoración al mismo tiempo desinteresada y egocéntrica. El «yo estoy en» justifica siempre el «aquí pasa esto». Es un engaño consencuado en los medios audiovisuales, donde la atención del espectador es acostumbradamente indiferente. Sin embargo, un punto de vista, como sabemos, no supone una cuestión objetiva o plausible.

3. Tras seis años de dura investigación (que no sabemos cómo ha financiado), sólo articula una premisa enfermiza, y de corte pesimista, al afirmar que la gente lucha en vano y lucha mal (lo reitera en una entrevista en La Vanguardia), donde tampoco posee argumentos sólidos lejos de su deformadora cámara oculta y su egocentrismo arrogante. También declaró que la «derecha española» manipuló su trabajo.

4. Parece que Antonio Salas, si es que existe como persona, nuevamente, ha conseguido infiltrarse. Y en eso parece muy bueno. Páginas web como el blog de Ilich Ramírez así lo… ¿demuestran? Porque al entrar en el blog o las webs informativas que creó mientras se hizo pasar por palestino, el espectador vive un impactante momento de «¡hostias, todo es real!». La prueba de que no lo es: ¿Por qué el comunicado terrorista que grabaron no tiene difusión? ¿Dónde está? ¿En qué medios se publicó? El blog, además, no tiene entradas publicadas durante los seis años, o al menos, en la etapa de documentación de Antonio Salas.

5. Como en sus otros reportajes, Antonio Salas demuestra lo que ya se sabe, y se aventura en lo imposible. Es imposible convertirse en la manera en que este hombre dice conseguir, aunque, como un homenaje a periodistas de camuflaje de verdad, como Günter Walraff.

6. Por encima de que, vale, se trate de un mero espectáculo televisivo, y tras todos los datos aportados, llegamos a la conclusión de que la ética del autor y de quien lo publica, Antena3, y por lo tanto, del Grupo Planeta, es muy dudosa. Como una broma pesada, además, Antonio Salas parece sobreentender que a una persona a cuya familia asesinan fuerzas occidentales, es un terrorista potencial, o si acaso, una buena tapadera.

Una visión represiva de la represión, mantenida como discurso no sólo para configurar su personaje, sino para dar credibilidad argumentativa.

7. El periodismo de investigación no es divertido. Tiene como principal función el descubrimiento, desmantelar tramas sociales escandalosas, y acaba cuando estas tramas penetran en la agenda mediática del día a día. El periodismo de investigación es un trabajo tan duro, cargado de información, saturado, caro, e insoportable que no puede ser realizado por una sola persona en unos meses, amparado bajo uno sólo de los cientos de recursos posibles, como es la cámara oculta. Y aún así, las improbables conclusiones que extraería este periodismo, no gozarían del carácter espectacular del que El Palestino hace gala, aunque, paradójicamente, este hombre critique constantemente en las entrevistas que se le han hecho.

8. Hemos adjuntado una viñeta de humor no porque esto nos parezca gracioso, sino el producto periodístico que lo intenta contar, creado por un conglomerado de empresas con mucho dinero. Un buen periodismo de investigación, por ejemplo, analizaría las relaciones entre Planeta y Globovisión. ¿Las ha habido durante este reportaje?

Fuente: http://tercerainformacion.es/spip.php?article19517