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El frente de izquierda es la alternativa de los trabajadores, contra las candidaturas de la burguesía

Fuentes: Opinión Socialista

Es importante en estas elecciones, contar con una definición de clase. De un lado tenemos a la burguesía, del otro al trabajador. Para esto es necesario que primero superemos la gran confusión que existe desde que el PT llego al gobierno. Debemos decir que Lula es el líder indiscutible de toda la historia de los […]

Es importante en estas elecciones, contar con una definición de clase. De un lado tenemos a la burguesía, del otro al trabajador.

Para esto es necesario que primero superemos la gran confusión que existe desde que el PT llego al gobierno. Debemos decir que Lula es el líder indiscutible de toda la historia de los trabajadores brasileños, además de ser la principal figura de un partido que se denomina «de los trabajadores». Pero no obstante esto, su gobierno defiende los intereses de los sectores más importantes de la burguesía, el de los banqueros y el de las multinacionales, y no el de los trabajadores.

Esto se explica a partir de que cuando fue la formación del PT, los activistas eran clasistas y entendían la necesidad de la independencia política de los trabajadores. Peo fue durante los años 90, que junto a su ascenso electoral, la dirección del PT abandono el clasismo, defendiendo alianzas electorales con partidos burgueses. De esta manera paso a decir que «es preciso ganar las elecciones», y para eso recurrió a la ayuda de los empresarios argumentando que esto: «significa dinero», además del apoyo de la prensa. Por eso es preciso «garantizar la gobernabilidad», en base al Congreso Nacional, las Asambleas Legislativas y las Cámaras Municipales (alcaldías).

Pero si una empresa es la que financia la campaña, esta impone límites al programa de los candidatos. Luego claro de la elección va a cobrar su apoyo, por medio de favores al gobierno. Los partidos burgueses hacen cambios de su «base parlamentaria» por esquemas de corrupción. Así es como vemos que cambian los gobiernos, pero en realidad continúan con la misma política económica y el mismo robo.

Cambiar Brasil significa sacarle a la burguesía el control del país. No existen condiciones para que se puedan mantener sectores «progresivos» de la burguesía y sacar a los «reaccionarios». Ya que ningún sector de la burguesía «nacional» se dispone hoy a enfrentarse a las multinacionales. Ningún sector «productivo» quiere romper con los «banqueros especuladores».

En realidad las distintas partes de la burguesía, a pesar de sus choques internos, se mantienen muy unidas por lazos financieros y comerciales. Además no hay ningún partido burgués que este dispuesto a estimular movilizaciones directas de los trabajadores, que puedan llevarnos a un proceso revolucionario y liberarnos de su control.

Por eso debemos decir que en este terreno no existen medias tintas. Y es así como hoy vemos que el PT que comenzó aceptando el apoyo y los acuerdos con partidos burgueses minoritarios (PSB y PDT), o de los sectores de los partidos mayoritarios (como el PMDB). Hoy gobierna para los banqueros y las multinacionales, y cuenta con el apoyo del PP, del PTB, etc.

Por todo esto es que nació el Frente de Izquierda, como una alternativa a las candidaturas de Lula y Alckmin, que defienden los intereses de la burguesía. Ahora, al crecer, se encuentra ante una prueba de fuego. No faltan las presiones para que se acepten los «apoyos» y «acuerdos» de sectores de la burguesía. Pero esto no debe llevar al frente a repetir el camino ya recorrido por el PT. El frente debe seguir expresando una alternativa de los trabajadores.

Lula gobierna para los patrones, para la derecha

Intentando responder al crecimiento de la candidatura de Heloísa Helena, Altamiro Borges, dirigente del PC do B, escribió un articulo, en el cual podemos leer: «Heloísa le hace el juego a la derecha al posibilitar la realización del segundo turno en las elecciones presidenciales». Les preguntamos ¿Quién realmente le hace el juego a la derecha?

«El realizo un discurso para ellos, pero trabajo para nosotros». Esta es una conocida frase de un banquero, dicha en la mitad del mandato del gobierno de Lula. Luego de cuatro años gobernando para banqueros, empresarios y oligarcas, el petista nuevamente tendrá en su campaña el apoyo de estos señores. Y esto no es para menos, ya que nunca, en toda la historia los banqueros ganaron tanto como en los últimos años. Solo los últimos tres meses de este año ganaron R$ 10,221 mil millones (un 61,5% más que en el mismo período del 2005). Esto es consecuencia de la aplicación cada vez más profunda del plan económico neoliberal, inaugurado por los seguidores de Fernando Enrique, el gobierno anterior y que Lula continúa aplicando, lo que le garantiza hoy a los especuladores la mayor taza de intereses del planeta.

Podemos ver así que solo en el 2006, el gobierno entregará a los banqueros R$ 270 mil millones en pago de intereses de deudas, 50 veces lo que gasto con los pobres por medio de programas como el de la Bolsa Familia. Pero para empeorar Lula nombro en el Banco Central, al banquero Henrique Meirelles y lo mantiene a toda costa, este es el ex presidente del Bank Boston.

Como retribución a este nombramiento, el PT fue el partido que tuvo más ayuda financiera de los bancos en la campaña electoral de 2004 (R$ 7,9 mil millones), más aún que el propio PSDB (R$ 4,3 mil millones).

Lula también contó y aún hoy cuenta con ministros empresarios relacionados con el agronegocio y con el sector exportador. Entre ellos podemos citar al ministro de Desarrollo, Luís Fernando Furlan, de Sadia, y al ex ministro de Agricultura Roberto Rodrigues, representante de las empresas agropecuarias de exportación. Paulo Skaf, actual presidente de la Fiesp, apoya a Lula desde las elecciones del 2002.

El le hace el juego a la derecha, por lo tanto es quien defiende de hecho sus intereses y divide con ellos los confortables sillones en los edificios (de la casa de gobierno) de la Explanada de los Ministerios.

El apoyo del ‘capo’ de la derecha

El gobierno del PT-PCdoB cuenta con el apoyo del mayor representante de la derecha de todo el planeta. El propio presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, quien no se cansa de elogiar a Lula. Este ya envió sus representantes a Brasil, en medio de la crisis del mensalão (el gran esquema de corrupción del gobierno Lula), para apoyarlo y convencer a la oposición burguesa para que no se aventure en una propuesta de impeachment (una forma de impedir la legalidad de un gobernante).

Altamiro en su artículo afirma que Heloísa solo creció gracias al generoso espacio concedido por los noticieros de la Red de Globo, pero en realidad quien tiene más tiempo en los medios de comunicación es Lula. Todos saben que la Globo acaba de ser beneficiada por el gobierno con el acuerdo de la TV digital. No es por casualidad que la emisora tuvo en estos años una posición de apoyo al presidente.

Ahora el Frente de Izquierda va a tener un horario electoral con un tiempo seis veces menor que el de Lula. Y aún así tanto el PT como el PCdoB se sienten insatisfechos.

El Comité Pro Lula y la reforma laboral

Nuevamente será formado un comité de empresarios pro Lula. En este comité estarán entre otros, el ganadero José Carlos Bumlai, de Mato Grosso do Sul, y Lawrence Pih, dueño del mayor molino de trigo de América Latina, el Molino Pacífico.

El hacendado Bumlai explico las razones que lo llevaron a apoyar a Lula nuevamente: «Lula no me decepciono (…) el presidente dio suficientes pruebas de ser un líder maduro, al tomar el mando en el tema de los transgénicos y en la gestión sobre la privatización de las selvas».

Lawrence Pih declaro en una entrevista al blog del periodista Josias de Souza, de la Folha de Sao Paulo, que el principal proyecto de Lula al ser reelecto, será la reforma laboral. «Tenemos también que flexibilizar la legislación (…) Existen sectores como el textil y el del calzado, que no son competitivos en el mercado mundial y que están dejando de serlo también en el mercado interno. Hay países que colocan un mismo producto aquí con calidad superior y un precio más barato».

Para Pih, la mejor manera de que sus productos se vuelvan más baratos seria disminuyendo lo que los empresarios llaman de «costo-trabajo», esto quiere decir: acabar con todas las leyes de protección laboral de los trabajadores. Estos derechos fueron considerados como «privilegios» por el principal asesor electoral de Lula, Por lo tanto en un segundo gobierno petista de Lula estarían amenazados estos derechos, si no veamos las declaraciones de ellos: «La legislación laboral está asegurada. Considerando las leyes más flexibles, evidentemente no va a ser posible imponer tantos privilegios (…) Somos exportadores de materia prima y bienes primarios. O enfrentamos a la competencia mundial, que es impiedosa o garantizamos derechos y privilegios».

Ante la pregunta de que si el modelo que se adoptaría en Brasil seria el de China, en donde los trabajadores no poseen derechos y ganan salarios miserables (lo que hace que los productos fabricados por allá puedan ser vendidos a precios muy bajos), el empresario no dejo lugar a dudas: » China es el principal ejemplo. Nosotros tenemos costos que ellos no tienen. Es por eso que somos menos competitivos».