El gobierno de Jair Bolsonaro fue una época oscura para los movimientos sociales en Brasil. Desde el regreso de Lula, los movimientos han recuperado su papel, no solo en las calles, sino también en la formulación de las políticas gubernamentales.
Vitória Genuino, Secretaria de Juventud en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, se forjó como activista de base en el Movimento dos Trabalhadores Sem-Teto (MTST, Movimiento de Trabajadores sin Techo), punta de lanza de la lucha por una vivienda digna y la justicia social.
El fin de semana pasado estuvo en Barcelona para participar en la reunión de la Movilización Progresista Global, que reunió a jefes de gobierno de izquierda y centroizquierda como Lula, el colombiano Gustavo Petro, la mexicana Claudia Sheinbaum y el propio primer ministro de España, Pedro Sánchez. En la conferencia habló sobre la movilización de la juventud y su trabajo en Brasil.
En entrevista con Pablo Castaño para Jacobin, Genuino habló sobre las oportunidades y contradicciones de pasar de los movimientos sociales a la política institucional. También hace un balance del gobierno de Lula a pocos meses de las elecciones generales de octubre, en las que el veterano líder del Partido dos Trabalhadores se medirá con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de extrema derecha.
Pablo Castaño.- Antes de incorporarte al gobierno brasileño como Secretaria de Juventud tenías una larga trayectoria de activismo en el Movimento dos Trabalhadores Sem-Teto. En este momento, ¿cómo ves la lucha por una vivienda digna en Brasil?
Vitória Genuino.- Con el regreso al gobierno del presidente Lula [a principios de 2023], los movimientos tienen ahora una mayor posibilidad de diálogo con el gobierno. Los espacios de participación social que se promueven ayudan en este proceso de reorganización de los movimientos, que durante el último período, bajo el gobierno de Jair Bolsonaro, sufrieron una criminalización muy violenta. Por eso valoro esto como un momento de reorganización y fortalecimiento de las luchas para reconstruir la política de vivienda en Brasil.
La refundación del Ministerio de las Ciudades por parte del presidente Lula ofrece la posibilidad de que los movimientos vayan más allá de la confrontación frontal con el gobierno y sean ellos mismos parte de la reconstrucción de las políticas. Creo que este es un buen momento para replantear los problemas, reorganizarnos y hacer propuestas concretas para la mejora de las condiciones de vivienda.
Pablo Castaño.- A nivel más personal, ¿cómo has vivido este cambio de la política de movimientos a la política institucional?
Vitória Genuino.- Es un cambio reciente, desde diciembre hasta ahora. Es muy diferente estar en el gobierno, pero es una experiencia importante. Por mucho que hoy desempeñe una función oficial y represente al gobierno brasileño, lo hago como militante por el derecho a la vivienda y por los derechos de la juventud.
Creo que el gobierno puede ser una herramienta de transformación social. Es un espacio donde yo, como militante, puedo concebir y construir políticas públicas basadas en esta visión militante, entendiendo que ahora respondo «desde el otro lado del balcón», como solemos decir en Brasil. Conozco las dificultades y puedo tener una visión diferente de las demandas que surgen. No solo porque soy una militante, sino también por mis orígenes: crecí en las afueras de la ciudad de Olinda, en el noreste de Brasil. Esta perspectiva diferente me permite comprender que, si bien este momento en el gobierno es sin duda temporal, también es una herramienta real para la transformación social.
Pablo Castaño.- ¿Tu trayectoria es excepcional dentro del actual gobierno brasileño, o hay otras figuras que provienen directamente de los movimientos sociales?
Vitória Genuino.- Varias personas que están hoy en el gobierno tienen un historial de activismo en movimientos sociales, pero puedo hablar más directamente sobre el ministerio [de la Presidencia] del que forma parte mi secretaría. El ministro Guilherme Boulos [del partido de izquierda Socialismo y Libertad, PSOL], quien también forma parte del gobierno por primera vez, tiene una larga trayectoria en el movimiento por la vivienda, pero no fue el primero.
El gobierno de Lula creó, por primera vez, la Secretaría Nacional de Periferias. Esta había sido históricamente una demanda de los movimientos sociales, que entendían la necesidad, dentro del Ministerio de las Ciudades, de crear un espacio que discutiera concretamente los problemas de las áreas periféricas. También está Izadora Gama Brito, quien es la Secretaria de Participación Social y proviene de las luchas del MTST.
Pablo Castaño.- Hacia las elecciones generales de 2022, Lula llegó a un acuerdo con los partidos tradicionales, que incluía la presencia de un antiguo rival, Geraldo Alckmin, como su vicepresidente. ¿Qué impacto ha tenido este acuerdo en las políticas del gobierno, en comparación con los mandatos anteriores de Lula?
Vitória Genuino.- Hay una disputa constante para llevar al gobierno hacia la derecha, más hacia el centro o hacia la izquierda. Cada actor del gobierno tiene su papel en esto. La alianza que el presidente Lula hizo con el vicepresidente Geraldo Alckmin fue importante para que pudiéramos volver al gobierno en el marco de la lucha contra la derecha representada por Bolsonaro, pero esto también tiene sus consecuencias. Nosotros desempeñamos nuestro papel de dar un impulso hacia la izquierda.
La semana pasada, el presidente Lula asumió la lucha contra la 6×1 [la semana laboral de seis días], en confrontación directa con las plataformas de aplicaciones, como parte de un debate más amplio sobre el trabajo digno. Esta iniciativa proviene en gran medida del ministro Boulos, es parte de su agenda histórica. Nuestro papel es promover dentro del gobierno las agendas urgentes de la clase trabajadora, y el presidente Lula ha asumido directamente estos temas.
Pablo Castaño.- ¿Qué políticas destacarías de este nuevo mandato de Lula?
Vitória Genuino.- Cuando hablamos específicamente de este gobierno de Lula [2023–presente], es importante destacar que es un gobierno de reconstrucción. Esto significa el regreso del Ministerio de las Ciudades y la asignación de recursos a ministerios estratégicos…
Hoy en día, tenemos una tasa de desempleo reducida entre la juventud brasileña. Y el Ministerio de Educación, por ejemplo, ha lanzado los «cursos populares», una política muy importante dirigida a los estudiantes de los territorios periféricos y las favelas de Brasil. Luego está el Pé-de-Meia, una política en la que el gobierno proporciona recursos a los estudiantes de escuelas públicas. Así que, en cuanto a las políticas en torno a la educación y especialmente para la juventud —que es la agenda que estoy construyendo hoy dentro del gobierno—, logramos una serie de avances.
Pablo Castaño.- De cara a las presidenciales de octubre, las encuestas muestran un empate entre Lula y Flávio Bolsonaro. ¿Por qué crees que la extrema derecha es tan fuerte en Brasil, incluso después del intento de golpe de Estado y el encarcelamiento de Jair Bolsonaro?
Vitória Genuino.- La clase más rica, el centro que controla la riqueza mundial, también tiene sus ramificaciones en Brasil. El gobierno de Bolsonaro tuvo influencia en la sociedad. Hoy, por ejemplo, tenemos un claro aumento de los casos de violencia contra las mujeres. Esto es resultado de lo que la derecha dejó tras su paso por el gobierno.
Creo que esta clase dominante tiene una fuerte influencia simbólica en la sociedad, y el discurso del libre mercado puede resultar atractivo para muchos. Pero creemos que el pueblo brasileño está a favor de esta reconstrucción del país. Hoy tenemos una situación mucho mejor para nuestro pueblo. Creemos que a través de la construcción real de políticas públicas podremos avanzar y continuar este trabajo.
Pablo Castaño.- Uno de los retos a los que se enfrentan los presidentes progresistas latinoamericanos (Lula, Petro, Sheinbaum) es su relación con Donald Trump, dadas las continuas amenazas, ataques y aranceles. ¿Cómo ha lidiado Lula con Trump?
Vitória Genuino.- Brasil tiene un papel muy importante en la construcción del diálogo en la política internacional. El presidente Lula y nuestro gobierno están fortaleciendo nuestra soberanía y nuestra independencia, y defendemos una posición muy concreta en relación con las políticas del gobierno de Trump, que afectan principalmente a los brasileños que hoy residen en Estados Unidos. Luchamos con mucha firmeza. Nuestra intención es siempre buscar el diálogo para evitar nuevos conflictos.
Pablo Castaño.- Durante los primeros gobiernos de Lula [2002–2010], América Latina estaba más unida como actor geopolítico, con la creación del Mercosur y otros esquemas de integración regional, de lo que lo está hoy. ¿Crees que tener que enfrentar a Trump puede ayudar a reconstruir algún tipo de unidad latinoamericana hoy en día?
Vitória Genuino.- Se está convirtiendo en un motor importante para la movilización. La Movilización Progresista Global representa esta reorganización de los países latinoamericanos, entendiendo el período histórico que estamos viviendo, dado el avance de la derecha en estos países. Pero creo que el presidente Lula, Sheinbaum y estos otros actores que se reunirán aquí en defensa de la democracia están demostrando nuestro compromiso con esta agenda. Brasil tiene este importante papel de dialogar con ambas partes, al mismo tiempo, para fortalecer la soberanía de nuestro territorio.
Pablo Castaño.- ¿Qué esperas de este encuentro en Barcelona?
Vitória Genuino.- El principal legado que queremos dejar es la lucha contra el extremismo y la defensa de la democracia. Nuestra participación aquí tiene el propósito de fortalecer la soberanía de los pueblos y los territorios a través de la democracia. Creo que este es el mensaje principal.
Pablo Castaño.- En Europa, a menudo escuchamos que los jóvenes oscilan entre la apatía y las posturas conservadoras, y las encuestas muestran un cierto giro hacia la derecha entre los jóvenes. ¿Cuál es tu experiencia en Brasil?
Vitória Genuino.- Ciertas encuestas sugieren una caída en la popularidad del gobierno de Lula entre los jóvenes de dieciséis a veinticuatro años. Necesitamos entender mejor cómo comunicar los avances y las políticas que hemos construido en torno a la juventud. Aunque hay una menor movilización en las calles [que en períodos anteriores], también hay cierta resistencia. Tenemos la Unión Nacional de Estudiantes, la Unión Brasileña de Estudiantes del Secundario… movimientos históricos en escuelas y universidades que siguen siendo fuertes hoy en día.
Pero también hay movimientos juveniles culturales y religiosos muy fuertes que no se organizan según estos modelos tradicionales de partidos y movimientos estudiantiles. Necesitamos aprender de estas nuevas experiencias. A veces, cuando hablamos de movilización, pensamos en ese modelo tradicional. Pero tenemos una nueva generación. Las redes sociales pueden tener un lado negativo; necesitamos hablar sobre la salud mental de los jóvenes. Pero, al mismo tiempo, necesitamos entender cómo podemos hablar con la juventud sobre todos estos derechos y avances que hemos estado desarrollando.
Fuente: https://jacobinlat.com/2026/05/el-giro-hacia-la-izquierda-de-brasil-continua/


