Recomiendo:
0

La organización mintió al afirmar que la empresa estatal petrolera venezolana no hacía pública su contabilidad

El muro del silencio de Transparencia Internacional

Fuentes: 21st Century Socialism

Pregunta: ¿Cómo llamaría Ud. a una organización que, al verse sorprendida haciendo declaraciones falsas, rehusa contestar preguntas legítimas o iniciar una investigación? Respuesta: ¡Transparencia Internacional! Los hechos son irrefutables. El pasado mes de Abril 2008, Transparencia Internacional (TI) publicó un reporte sobre la industria petrolera global en el que se jerarquizaron las compañías petroleras de […]

Pregunta: ¿Cómo llamaría Ud. a una organización que, al verse sorprendida haciendo declaraciones falsas, rehusa contestar preguntas legítimas o iniciar una investigación?

Respuesta: ¡Transparencia Internacional!

Los hechos son irrefutables. El pasado mes de Abril 2008, Transparencia Internacional (TI) publicó un reporte sobre la industria petrolera global en el que se jerarquizaron las compañías petroleras de acuerdo a su alta, media o baja transparencia. La compañía petrolera estatal venezolana PDVSA recibió la calificación más baja acusándosele de de no producir reportes contables con la auditoría adecuada y de ocultar información financiera básica sobre ingresos, impuestos y regalías.

El gobierno de Chávez manifiesta que usa los recursos provenientes de la actividad petrolera para proporcionar sistemas de educación y salud gratuitos a la población venezolana, y para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora y de los más pobres. La oposición rebate que Chávez maneja mal a la empresa petrolera y manipula los libros para encubrir la ineficiencia y la corrupción.

No es sorpresa que el reporte de TI haya sido utilizado por la oposición como evidencia de sus afirmaciones. PDVSA era «una compañía de baja transparencia», y a pesar de que TI no dice directamente que PDVSA sea corrupta, alegan que las compañías que ocultan al público información básica «dejan las puertas abiertas a la corrupción».

Pero el reporte de TI estaba equivocado. No sólo equivocado: estaba completamete, absolutamente y evidentemente equivocado. Toda la información que TI alegaba estar siendo ocultada por PDVSA estaba disponible en sus reportes financieros y contables, y era además accesible al público en el portal web de PDVSA y en la prensa.

El involucramiento financiero de Transparencia Internacional con las empresas petroleras se remonta a mucho tiempo atrás. «TI reconoce con agradecimiento las generosas contribuciones de…. Shell y ExxonMobil,» dice TI en su portal. La «generosa patrocinante» ExxonMobil no es precisamente amiga del gobierno socialista venezolano. A principios del presente año iniciaron una demanda contra PDVSA en una corte de Londres en un intento de congelar sus cuentas en el extranjero, y perdieron.

¿Cómo es que una organización no gubernamental «no parcializada» (que también recibió un millón de libras esterlinas del gobierno británico el año pasado) pudo equivocarse tanto?

La única organización que podía ofrecer una respuesta definitiva mantiene un muro de silencio.

El 14 de Mayo de 2008 llamé por teléfono a la oficina central de Transparencia Internacional en Berlín y hablé con su encargada «senior» de prensa, una dama de nombre Gypsy Kaiser. La señora Kaiser insistió en que su reporte era preciso y que PDVSA había hecho pública su información contable sólo después de que el reporte de TI estaba en la imprenta.

Chequeé las fechas: la señora Kaiser estaba equivocada. La información «faltante» había sido hecha pública por PDVSA varios meses antes, en su informe del 2006, y se podía encontrar también en sus cuentas del 2007 recientemente publicadas. Llamé nuevamente a la Sra. Kaiser y dejé dos mensajes en su contestadora. Mis llamadas no fueron respondidas.

Días después escribí una pieza para la sección «Comment is free» del periódico Guardian, desenmascarando el reporte de TI. Durante las investigaciones que realicé me encontré con algunas cosas simpáticas, y otras muy preocupantes.

Lo simpático fue una fotografía del presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, sosteniendo en sus manos una copia del reporte financiero que contenía toda la información que, según TI, no existía.

Lo preocupante fue hallar un documento hecho público bajo el acta de libertad de información (FOIA) en el que se revelaba que, durante el breve golpe de estado de Abril de 2002, una dama de nombre Mercedes de Freitas había enviado un correo electrónico a la fundación del gobierno USAmericano «National Endowment for Democracy» (NED) defendiendo al recientemente instalado gobierno de facto de Carmona y su dictadura militar. En esos tiempos la señora de Freitas era la directora de una organización de oposición financiada por la NED llamada Fundación Momento de la Gente, y ahora es jefa de la oficina de Transparencia Internacional en Venezuela, y según TI es a ella a quién le correspondió compilar la data sobre PDVSA.

Llamé nuevamente a la Sra. Gypsy Kaiser, y le pregunté si había leído mi artículo. Respondió que sí. Quise averiguar si TI iba a retirar su reporte incorrecto e iniciar una investigación sobre la afiliación parcializada de su oficina en Venezuela. La señora Kaiser declinó informarme al respecto, y a su vez me solicitó que les enviara mis preguntas por escrito. Lo hice.

Después de dos días más de silencio, llamé al jefe de la señora Kaiser, André Doren, director de comunicaciones. ¿Sería quizás más comunicativo? Me dijo que tenía a su gente trabajando en las respuestas, y me prometió llamarme al día siguiente.No lo hizo. Le envié un correo electrónico preguntándole porqué. No me respondió. Presumiblemente estaba demasiado ocupado exponiendo organizaciones opacas.

Otra semana pasó, y aún no había respuestas de TI. Traté de contactar su oficina regional para las Américas. Una empleada me dijo que ellos «respaldaban su reporte». «¿Aún si está equivocado?, pregunté. «Esa es su opinión», me contestó.

«Pero la información que ustedes dicen que no existe está diisponible», le dije.

«Hable con nuestro departamento de prensa», me recomendó.

A pesar de mi fuerte sentido de «déjà vu», telefoneé a la oficina de prensa y hablé otra vez con Gypsy Kaiser.. Ella estaba visiblemente molesta: «Llamar a nuestros empleados es inapropiado», me increpó como una maestra de escuela iracunda. «Pero es que Ud. no contesta mis preguntas», protesté. «Lo haremos», me respondió.

«¿Pero cuándo? Ya he esperado tres semanas.»

«No le voy a dar fechas. Sólo le digo que será más pronto que tarde.»

Una semana y aún estoy esperando. Obviamente su definición de «pronto» es mi definición de «tarde».

Mientras tanto en TI están ocupados enviando su informe incorrecto y falso a empresas, Organizaciones No Gubernamentales y gobiernos alrededor del mundo. No se ha iniciado una investigación sobre las causas de los errores e imprecisiones, y su oficina en Venezuela sigue estando bajo el mando de una persona que apoyó el golpe contra la democracia en 2002.

A Transparencia Internacional no le gusta contestar preguntas, pero les tengo una más:

¿No será hora de que se cambien el nombre?

Fuente: http://21stcenturysocialism.com/article/transparency_internationals_wall_of_silence_01676.html

Artículo original publicado el 23 de junio de 2008

Sobre el autor, Calvin Tucker

Traducido por Franco Munini, miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=5375&lg=es