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El neoliberalismo de la financiarización y el rechazo a Hillary

Fuentes: Rebelión

El resultado electoral en EUA, no fue sorpresivo para aquellos que no se tragan las mentiras cotidianas de los grandes medios, cuyo vaticinio era un triunfo aplastante de Hillary. Se trata de un rudo golpe al establishment. En especial a sus dos pilares principales: Wall Street y corporaciones de la industria armamentista. Hillary era la […]

El resultado electoral en EUA, no fue sorpresivo para aquellos que no se tragan las mentiras cotidianas de los grandes medios, cuyo vaticinio era un triunfo aplastante de Hillary. Se trata de un rudo golpe al establishment. En especial a sus dos pilares principales: Wall Street y corporaciones de la industria armamentista. Hillary era la candidata de esos dos grupos empresariales que la taparon de dólares en su campaña. Pero lejos de prever que el surgimiento de Bernie Sanders era una alerta al establishment, descartaron el descontento social como participante electoral y les explotó la máquina clintonita en las manos. En esta nota sobre las consecuencias de la financiarización, expondremos algunos síntomas estadísticos que muestran el desmoronamiento de Estados Unidos y sus adeptas economías avanzadas. El resultdo electoral se trata más de un gran rechazo al establishment que el triunfo electoral de un millonario fascista. Y el voto descontento fue una forma implícita de votar contra la financiarización de la economía y sus múltiples daños sociales.

«Como fuerza de progreso, el capitalismo tocó techo, y su famosa ‘destrucción creativa’ se ha convertido ya en una creatividad a tal punto destructiva, que pone en serio peligro a la población mundial y al propio planeta.» (John Bellamy Foster Monthly Review, 28 octubre 2008)

En abril de 2008, es decir en el meollo de la crisis económica financiera mundial Bellamy Foster lanzó en Monthly Review: The Financialization of Capital and the Crisis, con certera caracterización de lo que estaba ocurriendo en la economía mundial y luego lo sintetizó en una nota de Monthly Review de octubre del mismo año:

» La insolvencia se está propagando por toda la economía, de los consumidores hasta los bancos, de éstos a las empresas no financieras, y de éstas, de nuevo al consumidor, cerrando un círculo vicioso. El hecho de que en las décadas recientes la economía haya sido impulsada mayormente por la financiarización contribuye a agravar mucho el problema.»…» Es claro que estamos en medio de una de las mayores crisis en la historia del capitalismo. Lo que está pasando, más que un mero pánico financiero, es la mayor devaluación de capital, con dimensiones que todavía son indeterminadas. Marx explicó ya que, inexorablemente, el capital se sobredimensiona en un boom , y que en la crisis resultante una parte del capital se desvaloriza, permitiendo que el resto vuelva al circuito de la rentabilidad y al proceso de acumulación y expansión.»  

Pero esto acontecía en el liberalismo clásico, en el actual proceso de financiarización de la economía, lo que resta de la desvalorización del capital luego de la crisis no retorna al proceso de producción, de acumulación y nueva expansión, sino que se encamina con nuevo impulso a la especulación financiera. Es lo que nos dice Bellamy Foster:  

«Sin embargo, hasta cierto punto estamos ahora en ‘ terra incognita’ : se trata de una fase del capital monopolista financiero que en muchos aspectos no tiene precedentes»…»Nuestra experiencia en la segunda mitad del siglo pasado ha demostrado que el capitalismo, en su centro, sólo es capaz de evitar el estancamiento mediante grandes gastos militares y, cuando esos gastos fueran probadamente insuficientes, mediante una enorme inflación de valores de los activos y de especulación, esto es, mediante la financiarización.»  

Se desploma la productividad del trabajo en el G7

«La capacidad productiva del trabajo depende de una serie de factores, entre los cuales se cuentan el grado medio de destreza del obrero, el nivel de progreso de la ciencia y de sus aplicaciones, la organización social del proceso de producción, el volumen y la eficacia de los medios de producción y las condiciones naturales» (Karl Marx).

En los últimos 250 años el «progreso humano» medido a partir de la capacidad productiva del trabajo según la definición de Marx citada, tuvo un crecimiento espectacular expresándose en un incremento constante de las fuerzas productivas. Tanto el crecimiento de los bienes y servicios, los avances socio-demográficos, niveles educacionales y de renta aumentaron en la gran mayoría de los países. La esperanza de vida al nacer de la población mundial que estaba en torno de 25 años en el último cuarto del siglo XVIII, pasó los 70 años en el año 2000. Pero esto es sólo parte de la historia. Todos estos avances tuvieron un costo enorme en términos de bienes naturales y de destrucción del planeta. Problemas que para el Capital nunca fueron una preocupación primordial.

Pero además los economistas Martin Neil Baily y Nicholas Montalbano de The Brookings Institution en setiembre de 2016, partiendo del convencimiento de que la productividad del trabajo humano es el factor más importante de las posibilidades de aumento del nivel de vida a largo plazo, nos muestran que hubo una gran reducción de la productividad en los países del G-7 entre 1973 y 2013, que se caracterizaban por ser países ricos y desenvueltos tecnológicamente con alta intensidad de capital físico y capital humano.

 

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En el período de dos décadas, posterior a la segunda guerra mundial, etapa caracterizada por la alianza entre el «fordismo» y el «keynesianismo», la productividad del trabajo estuvo en los países del G-7 en torno del 3%. -alcanzando casi el 5% en Japón y superando el 4,5% en Francia. Pero inmediatamente luego de la crisis del petróleo en 1973 se inició una caída de la productividad del trabajo en dichos países que continúa hasta la fecha. Podemos apreciar en el gráfico un repunte en Japón en mediados de la década del 80 que es posible atribuirlo al «toyotismo» y su intensificación de la explotación del trabajo. Y en fines de la década del 90 una leve recuperación en EUA y Canadá que los economistas atribuyen al avance de los computadores personales e Internet. Pero a partir de 2004, a pesar de los avances tecnológicos, la productividad del trabajo volvió a caer. El economista neo-clásico estadounidense Robert Solow nos señala esta situación afirmando que: «se puede apreciar la presencia de los computadores en todos los lugares, excepto en las estadísticas de productividad».  

Los economistas burgueses tratando de explicar esta caída de la productividad del trabajo en muchos casos manejan «consecuencias» como «causas». Algo tan evidente como la fecha de inicio del desmoronamiento de la productividad del trabajo coincidiendo con el comienzo y luego con la profundización del neoliberalismo de financiarización de la economía no se menciona. Los economistas Martin Neil Baily y Nicholas Montalbano sin señalar la causa principal, por lo menos nos indican que todo el período se caracteriza por un deterioro de la educación y en especial de la educación tecnológica y del propio desarrollo de la tecnología. Otros economistas mencionan el aumento de las desigualdades sociales, la degradación ambiental, el peso de los déficits y del endeudamiento público y privado, todas consecuencias del actual proyecto neoliberal financiarizador.

Fin de la movilidad social ascendente en 25 economías avanzadas

Lo que se conoce como «economías avanzadas» entre los economistas liberales son aquellas que presentaron un gran crecimiento económico en el siglo XX. Con Estados Unidos a la cabeza del grupo privilegiado, luego de haber desplazado al imperialismo inglés en la primera mitad del siglo XX. Se trata de economías que tuvieron gran acumulación de capital con la explotación colonial y semi-colonial hasta la década de los 60 del siglo pasado. Además de EUA, fundamentalmente los principales países de la Unión Europea, más Japón, Australia y Nueva Zelandia. Estas economías de mayor renta facilitaron un proceso de movilidad social ascendente en sus poblaciones con expresión en mejores indicadores de desarrollo humano (IDH) que las generaciones precedentes.

Pero esta situación cambió radicalmente a partir del último gran impulso de financiarización mundial de la economía en el siglo XXI.

En la actualidad el porcentaje de la población con renta reducida y declinando en las 25 economías nacionales más avanzadas del planeta es: Italia 97% de la población, Estados Unidos 81%, Gran Bretaña y Países Bajos 70%, Francia 63%, y Suecia 20%. Debemos remarcar que el promedio en los 25 países conocidos como de «economía avanzada» el porcentaje de población con renta rebajada y en caída está entre 65 y 70 %.

El rendimiento real de cerca de 2/3 de las familias en las 25 «economías avanzadas» mencionadas, se mantuvo estable o cayó entre 2005 y 2014. Y por los datos de la economía mundial podemos suponer que la situación ha empeorado en los últimos dos años. Este destacable proceso iniciado en los años previos a la crisis 2007-2008 y aumentado posteriormente por su aceleramiento de la financiarización económica -lanzada y liderada por Estados Unidos y acompañada por el «atlantismo» de la Unión Europea- es su causa evidente. Ese 81% de declinación de la renta de las familias en Estados Unidos intervino en la elección estadounidense derrotando a la representante del establishment .

Declinación de la biodiversidad de las especies

«El Índice de Planeta Vivo, que mide el nivel de abundancia de la biodiversidad en base a 14.152 poblaciones controladas de 3.706 especies de vertebrados, revela una tendencia de declinación acentuada. En media, la abundancia de poblaciones de especies investigadas tuvo una declinación de 58% entre 1970 y 2012. Las especies fiscalizadas son cada vez más afectadas por las presiones provocadas por las actividades humanas no sustentables como la agricultura, la pesca, las minas, la sobre explotación, las mudanzas climáticas y la contaminación que contribuyen para la pérdida de hábitat y la degradación.»

Este exterminio de seres vivos no se puede separar de la economía política hegemónica del neoliberalismo financiarizado y su nefasta influencia sobre el medio ambiente mundial y sus poblaciones. No es casual que este alto descenso de especies de vertebrados en el mundo registrado por Planeta Vivo, coincide con los años de implantación y de mayor impulso del neoliberalismo y su desarrollo de las fuerzas destructivas actuando con sus nuevas tecnologías letales para los seres vivos y los recursos naturales del planeta.

Desde el inicio de la revolución industrial y energética el Capital descartó los límites obvios de utilización de los recursos naturales en un Planeta finito. Como si la explotación de los bienes naturales pudiera obviar los límites terrestres. Con el agravante, a partir de la expansión neoliberal actual, de un desarrollo de la creatividad destructiva dirigida contra los recursos naturales y ambientales con las tecnologías más recientes. Como la minería a cielo abierto, el fracking, las semillas transgénicas o bio-degradadas y sus agrotóxicos en extensos monocultivos -los conocidos como desiertos verdes-, la extracción del petróleo en el océano y el pre-sal, la desforestación de los bosques y las selvas para extraer madera, para expandir la ganadería y la minería, etc.

A la vez todo este «desenvolvimiento destructivo» fue dentro de los márgenes que impone el Capital como sistema, es decir garantizando siempre en el desarrollo de las sociedades humanas una desigualdad social, política, económica y cultural creciente que imponga sin restricciones la explotación del trabajo por el Capital, en aumento permanente. Explotación que hoy alcanza unos grados insospechados que imponen a los trabajadores las nefastas condiciones de trabajo vigentes en el siglo XVIII.

Por eso es que junto a los distintos movimientos ambientalistas, los economistas marxistas del siglo XXI tienen la obligación de considerar que la economía mundial camina hacia el estancamiento secular, a la vez que hacia un aumento permanente de las desigualdades sociales y hacia una gran crisis ecológica y climática. Y esto todo no es obra del azar sino del neoliberalismo de la financiarización.

Subordinación de la tecnología a la obsolescencia programada

Aquí es importante remarcar que dicha decadencia de la tecnología -tecnología que Marx menciona en su definición de la productividad del trabajo como «aplicaciones de la ciencia»- proviene de un imperativo del neoliberalismo de la financiarización: la subordinación total del desarrollo de la tecnología a la Ley tendencial de la tasa de utilización decreciente de la mercancía y a la imposición de la obsolescencia programada* en el conjunto del complejo industrial mundial del Capital, como nos indica István Mészáros.

La tasa de utilización decreciente de la mercancía es una de las leyes tendenciales más importantes que engloban el desenvolvimiento capitalista. Tiene como condición y origen directo la separación del trabajador de los medios de producción y la conversión de esos medios en capital. Realizada la separación del trabajador de los medios de producción, los objetivos de la producción ya no están atados y subordinados a las limitaciones de un consumo dado. Pueden anticiparse a éste e imponer una demanda conducida por la oferta. Como en el caso de la industria armamentista en varios países.  

Como contrapartida: la desaparición de los obstáculos al consumo, así como el impulso a un estímulo -e incluso manipulación de la demanda-, para el capital significa no poder limitar los procedimientos productivos que en los sistemas de producción antiguos estaban regidos directamente por la demanda, evitando las crisis.

El capital no separa valor de uso (que corresponde directamente a la necesidad) y valor de cambio . Lo hace subordinando el primero al segundo. Una innovación basada en la percepción práctica de que cualquier mercancía, en un extremo de la escala, puede estar constantemente en uso o, en el otro extremo de las posibles tasas de utilización, absolutamente nunca ser usada, sin perder con eso su utilidad en lo que se refiere a las necesidades expansionistas del modo de producción del capital.  

Como resultado, nuevas potencialidades productivas se abren al capital, cuyo sistema no sufrirá cualquier consecuencia si la relación de alguien con un producto dado, es caracterizada por la tasa de utilización mínima o máxima, pues esa tasa no afecta en absolutamente nada la única cosa que realmente importa desde el punto de vista del capital: que una cierta cantidad de valor de cambio sea realizada en la mercancía en cuestión, a través del propio acto de venta, independientemente de ser ella sujeta a uso constante, a poco o a ningún uso conforme el caso. El capital define «útil» y «utilidad» en términos de vendible, un imperativo que puede ser realizado bajo la hegemonía y el dominio del propio valor de cambio.

Como Marx señala, «el valor de cambio de una mercancía no aumenta si su valor de uso es más consumido y con mayor provecho»

Cuanto menos una mercancía es realmente usada y reusada en vez de rápidamente consumida, -lo que es perfectamente aceptable para el sistema- mejor es desde el punto de vista del capital: ya que tal subutilización torna vendible otra pieza de mercancía. De hecho esa tendencia a reducir la tasa de utilización real ha sido precisamente uno de los principales medios por los cuales el capital consiguió alcanzar su crecimiento inconmensurable en el curso del desenvolvimiento histórico.  

La subutilización de los productos se impone por la manipulación de la demanda (publicidad, etc), los imperativos de la moda y la obsolescencia programada para la mayoría de las mercancías, entre otros mecanismos.

Cuando la crisis estructural del Capital comenzó a manifestarse fue necesario utilizar mecanismos que impulsan al máximo la utilización decreciente de la mercancía por los consumidores. Por ejemplo: desde las «fechas de vencimientos» arbitrarias de los productos, hasta acortar la vida útil de los bienes de consumo durable a través de la eliminación de la venta de piezas y de los servicios de mantenimiento y reparación de las fábricas de electrodomésticos, por ejemplo. Y un mecanismo privilegiado, en ese sentido ha sido la obsolescencia programada.*  

Y aquí debemos señalar que la tasa de utilización decreciente se evidencia en la producción de bienes y servicios tanto como en la producción de bienes de producción -maquinaria e instalaciones-.

Como contrapartida de la tasa de utilización decreciente, del otro lado de la ecuación socioeconómica capitalista, encontramos -como resultado de la dinámica interna y de las contradicciones antagónicas del capital- una adquisición al principio altamente positiva, transformándose en su opuesto diametral, sin solución imaginable en la estructura de producción de mercancías.

En relación al propio trabajo vivo, la tasa de utilización decreciente asume, con el pasar del tiempo, la forma de desempleo creciente. La ciencia y la tecnología lejos de tener un sentido neutro está subordinada a la acumulación de capital y por tanto, sus objetivos se expresan en la búsqueda del cumplimiento de la tasa de utilización decreciente.

Además el sistema entra en una dinámica de enorme despilfarro de recursos naturales y toda clase de insumos de la industria y los servicios. Despilfarro que tiene que continuar en proporciones siempre crecientes.

Cuanto más el modo de producción y consumo se acerca a la tasa cero de uso de la mercancía -evitando la «disfunción» del consumo real, mayor alcance tiene la producción continua y la expansión ilimitada de ésta, a la vez que disminuye en igual proporción el consumo, por la pérdida de puestos de trabajo con el avance de la tecnología y el aumento de la desocupación laboral.

*Se denomina obsolescencia programada u obsolescencia planificada a la determinación, la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que -tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa de servicios durante la fase de diseño de dicho producto o servicio- éste se torne obsoleto no funcional, inútil o inservible. La disminución de la vida útil de una lámpara eléctrica, fue la primera forma de obsolescencia programada en el mercado capitalista. Ver: Cosima Dannoritzer, Comprar, Tirar, Comprar. La historia secreta de la Obsolescência programada.

FMI -05 10 2016-: crisis en los bancos estadounidenses y europeos

Un nuevo informe del FMI sobre la «estabilidad financiera global» indica que a pesar de los enormes aportes financieros de la Flexibilización Cuantitativa (Quantitativie Easing) de la Fed y luego de los 16 billones (millones de millones) repartidos entre los grandes bancos estadounidenses y europeos, en operaciones de salvamento con dineros públicos, el sistema financiero no se ha recuperado. A mediano plazo los riesgos continúan a crecer. Y una recuperación de las economías de EUA y la UE es algo altamente improbable, dentro de la financiarización.

El FMI advierte de que la «herencia» de la pasada crisis -elevado endeudamiento, deterioro de los balances de los bancos, inversión anémica, entre otros- sigue frenando la actividad global y el «crecimiento potencial». Señala también que esta debilidad crónica (crecimiento muy bajo durante mucho tiempo), sobre todo en los países «desarrollados», ha supuesto que los factores políticos concentren los principales riesgos e incertidumbres para la economía mundial, destacando a la decisión de Reino Unido de abandonar la UE, las elecciones presidenciales en EEUU y las tendencias proteccionistas como los principales frenos para el crecimiento. Además considera que los estímulos monetarios deberían mantenerse, pero siempre resultan insuficientes.

El informe del FMI dice que a pesar de los bancos estar mejor que en la crisis económica de 2007-2008, cerca del 25% de los bancos estadounidenses y 30% de los europeos están en una debilidad extrema y es difícil que puedan beneficiarse de cualquier auxilio para su recuperación, si se abre un nuevo periodo de inestabilidad.

Es importante señalar el ejemplo europeo del Deutsche Bank . Desde el año 2007, el mayor banco alemán ha perdido el 90% del valor de sus acciones, acumulan una pérdida de más de 50 % en lo que va el año y están en su menor cotización en dos décadas. A la vez, los seguros de incumplimiento (CDS) llegan a niveles históricos.

Durante el desarrollo de la crisis bancaria en 2007-08 siguiendo el ejemplo estadounidense el Deutsche Bank se volcó al mercado de hipotecas con la misma irresponsabilidad con que la banca de EUA introdujo las sub-prime. Proceso que era parte del «atlantismo» sub-sirviente europeo. Hoy el D epartamento de Justicia de EU le reclama un pago de 14 mil millones de dólares por la venta fraudulenta y lanzamiento de valores respaldados por hipotecas basura antes de la crisis financiera. El Deutsche Bank no está en condiciones de pagar ni la mitad de esa suma.

Según Bloomberg, el director general del banco dijo no tener intención de pagar, pero advirtió estar redoblando esfuerzos para reducir costos y vender activos no estratégicos. El gobierno alemán desmintió versiones de su país que apuntaban que se estudiaba un posible rescate del banco.

Además de los costos por múltiples litigios, el contrapeso principal del Deutsche Bank está en la cantidad de derivados de crédito que «administra». 

El último reporte financiero indica que el volumen que trata de administrar de estos instrumentos envenenados es nada menos que 42 billones de euros, uno de los más grandes a nivel mundial y equivalente a 14 veces el Producto Interno Bruto (PIB) anual de Alemania. Esta actividad en el área de derivados de crédito exige elevadas cantidades de capital y esa es la principal razón por la que el banco tiene amenazada su existencia. Y es una herencia directa del «atlantismo» y la subordinación de la Unión Europea al neoliberalismo de la financiarización.

Lejos de reconocer haber tomado el camino escabroso de la financiarización de la economía, el presidente del Deutsche Bank hace responsable de esta situación a un «aumento de la inflación y de los rendimientos de los bonos», algo que prevé que jaqueará al banco durante más de tres décadas. Sin mencionar las verdaderas causas de su crisis. Lo que nos indica que clase de usureros tramposos dirigen el sistema bancario internacional. Y como cada vez logran ser menos creíbles.

Referencias

John Bellamy Foster. The Financialization of Capital and the Crisis. April 2008, Volume 59, Number 11. http://monthlyreview.org/2008/04/01/the-financialization-of-capital-and-the-crisis/  

Martin Neil Baily and Nicholas Montalbano. 2why ISU.S Productivity growth so slow? Possible Explanations and Policy responses. The Brookings Institution Setembre 01 2016 https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/09/wp22_baily-montalbano_final4.pdf

Robert Gordon and Erik Brynjolfsson debate the future of work at TED 2013 https://www.youtube.com/watch?v=ofWK5WglgiI

Richard Dobbs et. al. Poorer than their parents? A new perspective on income inequality , McKinsey Global Institute, julio 2016. http://www.mckinsey.com/global-themes/employment-andgrowth/debt-and-not-much-deleveraging

Informe Planeta Vivo 2016, WWF International Avenue du Mont-Blanc 1196 Gland, Suiza www.panda.org http://awsassets.panda.org/downloads/informe_planeta_vivo_2016.pdf

Mészáros, István, Para Além do Capital, Editorial Boitempo, São Paulo, 2002, (Versión en portugués de Mészáros, István. Beyond Capital, Towards a Theory of Transition, Merlin Press, Londres, 1995) Marx K arl O Capital , São Paulo, Abril Cultural, 1983 v. 1/1

Cosima Dannoritzer, Comprar, Tirar, Comprar. La historia secreta de la Obsolescência programada. Noruega 2010, Documental 52′ RTVE 2011.

Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=24CM4g8V6w8

Leticia Hernández Jeanette Leyva ¿Deutsche Bank es el próximo Lehman Brothers? El Financiero Mx. 29 09 2016 http://www.elfinanciero.com.mx/economia/deutsche-bank-es-el-proximo-lehman-brothers.html

Reuters Deutsche Bank estima poco crecimiento en próximos 35 años 09 09 2016 http://www.elfinanciero.com.mx/economia/deutsche-bank-estima-poco-crecimiento-en-proximos-35-anos.html

Michael Hudson Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy [«Matando al hospedero: como los parásitos financieros y la esclavitud por deudas destruyen la Economia Global»] Paperback 20 08 2015.

Economic ‘Recovery’ Feels Weak Because the Great Recession Hasn’t Really Ended, video entrevista de Kim Brown a Michael Hudson en The Real News Network. October 7, 2016 The Real News Network

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.