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El placer alemán por encontrar un chivo expiatorio

Fuentes: Rebelión
https://wordpress.com/post/modernidadespeculativa.wordpress.com

Es un error que la sociedad alemana viene cometiendo desde hace tiempo cuyo origen se remonta a la posguerra, la culpa, no como resultado de una introspección sino como estigma heredado de la derrota.

Tras la caída del régimen nazi el mundo estaba ansioso por ver los rostros de los responsables del holocausto, antes de que el morbo pudiera verse satisfecho en el proceso de Núremberg, un corresponsal de prensa preguntaba directamente a los sobrevivientes alemanes, ¿Dónde están los nazis? ¿es usted nazi? ¿quién entonces? ¿dónde están? Los escasos sobrevivientes en su mayoría mujeres desnutridas, ancianos decrépitos, niños mutilados por los bombardeos indiscriminados de los anglosajones, buscaban entre los escombros el cuerpo de un familiar atrapado, igual que hacen hoy los palestinos entre las ruinas de Gaza.

El estigma del nazismo cayó sobre todo el pueblo alemán azuzado por todo tipo de propaganda, películas hollywoodences, conclusiones filosóficas, doctrinas. Los primeros en librarse de la suástica cosida a la manga del saco fueron los líderes de la industria, el milagro alemán apoyado por el plan Marshall que cambió al Volk (el pueblo) por Volkswagen, Bayer, Bosch, Siemens, etc, empresas asociadas directamente con el ascenso de Hitler y el genocidio, lavaron su cara en las aguas del crecimiento económico junto a la clase política que ahora era indispensable para la reconstrucción del país. El resto del pueblo alcanzaría la redención de los pecados más adelante con la guerra fría. cuando la maldad cambió de foco para apuntar en contra del enemigo común, la Unión Soviética, que se convirtió en el infierno terrenal y sus habitantes en súbditos de Satanás.

Nótese como hasta el momento he obviado la existencia de la otra Alemania, es fácil si se sigue el guion de la historia oficial, la RDA estaba en un limbo y solamente existía cuando se exigía la caída del muro y la reunificación, es curioso que luego de tantos años de protestas, de luchar por la paz y el fin de la amenaza atómica, de ansiar el reencuentro con sus hermanos los alemanes se sorprendieran de lo que había al otro lado del muro. A partir de ese momento inicia una transformación de la consciencia colectiva y, como dijo Gramsci, en la transformación aparecen monstruos, aunque yo agregaría que algunos monstruos son fabricados en el laboratorio de la propaganda.

Llegados a este punto propongo tres pasos a seguir en la comprensión de la manipulación masiva.

1.- La realidad.

Dos países radicalmente diferentes, separados por la guerra y alejados por la historia. Por un lado la república federal alemana (RFA) gobernada bajo el esquema capitalista neoliberal en función de una economía que obedece a una estrategia geopolítica dictada desde USA, ofrece democracia, propiedad privada, libre mercado, entre otros productos de calidad bien empacada y que brinda las mejores condiciones para la concentración de la riqueza oligopólica. Una población conforme con las reglas del estado del bienestar y el consumo masivo. Por el otro lado, la República Democrática Alemana (RDA), miembro de una URSS en franca desintegración donde el poliburót enquistado en el poder concentra todos los beneficios económicos, a pesar del espíritu constitucional que manda la repartición de la propiedad colectiva entre todos y cada uno de sus habitantes. Un pueblo emancipado cuya famosa consigna “Wir sind das Volk” (nosotros somos el pueblo) desafió la censura de un discurso totalitario.

2.- Los poderes de facto.

Para lograr la unión de estos dos entes había coincidencias claras entre las élites, estorbaban en cambio las leyes soviéticas que pretendían repartir la riqueza por partes iguales entre los habitantes, por ello más que una unión se optó por la extinción de la RDA en beneficio de la RFA. Para convencer al pueblo de que esta decisión era en su beneficio fue necesaria una campaña de propaganda en favor del sistema político-económico de la RFA, apoyado por una campaña en contra de la RDA.

3.- El deseo de las masas.

Entre la diversidad de pensamientos de millones de personas resulta complicado encontrar una bandera común para manipular a la mayoría, es necesaria una estrategia de prueba y error donde a través de la lluvia de ideas se va dando con los mensajes más efectivos, se utilizó el desprestigio y la difamación de costumbre, mezclando las deficiencias reales del sistema soviético con el discurso xenófobo, reviviendo narrativas de la guerra fría, palabras altisonantes como terrorismo e incluso utilizando la burda comparación con el nazismo. Esta última resultó ser la palabra clave, la culpa enquistada en el espíritu alemán encuentra al fin desahogo en un chivo expiatorio, ¡los nazis, los malditos nazis estaban escondidos en la RDA!

En lenguaje alemán existe el termino coloquial “Schadenfreude”, placer por la desgracia ajena, podríamos modificar la palabra y sugerir “Sündenbockfreude”, placer por encontrar un chivo expiatorio. La alegría experimentada por el pueblo alemán al encontrar alguien en quien descargar la culpa del holocausto debe haber sido algo similar a la alegría que sintieron medio siglo atrás al descargar contra el pueblo judío la humillación sufrida durante y después de la primera guerra mundial.

Pero, ¿por qué alguien daría su voto a la extrema derecha? ¿Por qué razón una persona se comprometería con ideas radicales y discursos de odio? Las respuestas son tan diversas como cerebros hay en el mundo, pero aquí podemos plantear una posibilidad, si uno es catalogado como neonazi a priori, si toda la comunidad incluyendo sus rasgos culturales es etiquetada bajo la categoría del nazismo, solamente queda exigir el derecho a réplica, tratar de explicar lo que sucede en realidad aunque no tenga uno ni idea ni argumentos ni razón de como se llegó a esta conclusión, habría que defenderse de todos modos y decir, bueno, no hago nada malo a nadie, si eso es ser nazi pues entonces soy nazi.

Si hoy día viniera un corresponsal extranjero preguntando dónde están los nazis, la gente respondería sin temor a equivocarse, en Dresden, en Baja Sajonía, en Bandenburg, en todo el territorio que antes fuera la RDA, ahí están esos hijos de puta.

Fatih Akin, director de cine alemán de ascendencia turca, ha subrayado en su cinta “Wie aus dem nichts” (Como de la nada), el sitio donde se puede encontrar a los neonazis, en comunidades secretas dentro de la policía y el ejercito alemán, responsables no solamente de atentados contra campamentos de refugiados sino también de asesinatos directos en contra de migrantes procedentes de Medio Oriente, sin embargo cuando se pregunta a un berlinés acerca del paradero de los nazis este señala en dirección del antiguo territorio soviético, no contra Prenzlauerberg donde vivía la élite y la Intelligenzia de la RDA, sino contra Marzahn donde habitaba la masa de obreros y trabajadores regulares, a la xenofobia del régimen liberal alemán se suma el clasismo, solamente las clases bajas son tan bajas como para simpatizar con las ideas de la élite Nacional Socialista.

Intelligenzia era el termino soviético para referirse a la mano de obra cualificada y privilegiada que administraba el poder del estado, tras la caída del muro este sector caído en el desempleo compitió y arrebató los puestos de trabajo a los tecnócratas neoliberales, aumentando el nivel de odio en un país competitivo donde la administración educativa decide por medio de protocolos incuestionables, quién puede estudiar una carrera profesional y quién deberá conformarse con una preparación técnica pues la necesidad de mano de obra barata es prioridad como en cualquier economía del mundo. Esto se contradice con la importación de mano de obra calificada para la industria, obtenida a través de la fuga de cerebros de África y Medio Oriente que ocupa puestos de mando sobre nativos alemanes de menor capacidad, el discurso de igualdad, tolerancia y respeto que debería prevalecer en el pensamiento colectivo choca con la política exterior repetida millones de veces en noticiarios televisivos y periódicos donde se muestran seres primitivos dominados por ideas religiosas de la Edad Media que igualan al islam con el terrorismo y, aunque se pretende mantener estos discursos separados, para el ciudadano común quien no mereció una educación universitaria, estos salvajes terroristas fanáticos religiosos son los mismos que vienen a quitarle su puesto de trabajo junto con la oportunidad de un mejor nivel de vida.

Este cúmulo de contradicciones es recogido por los partidos de oposición a quienes no les cuesta nada prometer soluciones en tanto que su posibilidad de gobernar se ve muy lejana. Uno de los líderes del partido político, AFD (alternativa para Alemania), lo explica de este modo: “No importa cuanto inviertan ahora en desprestigiarnos, nuestro proyecto es de largo plazo”. Entre la ola de partidos de extrema derecha que sacuden a Europa, el AFD es uno de los que han cobrado mayor fuerza en los últimos años, recogiendo la basura que van dejando los partidos de centro acumula un creciente capital político, poniéndose del lado de las demandas que el gobierno en turno no puede o se niega a satisfacer.

Durante la pandemia surgió el termino “Querdenker” (pensamiento alternativo) como una forma de englobar a quienes se resistían a obedecer las medidas anti-covid impuestas por el estado de emergencia. Esta generalización encasillaba lo mismo a anti vacunas que a veganos, vegetarianos, anarquistas, travestis, transgénero, artistas disidentes, personal médico en huelga, científicos escépticos y, por supuesto, a neonazis. La mayoría de estos colectivos no tenían nada que los identificara con el AFD pero tras el pronunciamiento del partido en contra del abuso de las farmacéuticas las posturas cambiaron para muchos y los votos aumentaron.

La coalición “semáforo” conformada por verdes, neoliberales y socialdemócratas que gobierna actualmente, conforma un liderazgo débil y desprestigiado por su apoyo a Ucrania en una guerra que arrastra al país a una crisis económica producto de el indiscriminado envío de armas, la fuga de capitales y el traslado de la industria nacional alemana a países extranjeros debido al aumento descomunal en los costos de la energía que es consecuencia de la desconexión del gas ruso. La crisis económica ha provocado el descontento general y la protesta particular del sector agrario donde se han juntado los colectivos de productos Bio y la agroindustria en pos de una misma demanda, gastar el dinero alemán en ayuda económica a los productores de alimentos en lugar de gastarlo en armas para continuar la guerra contra Rusia. Todas estas demandas son tomadas como propias por el AFD, prometer no empobrece.

El gobierno en declive requiere con urgencia de un enemigo común o mejor un chivo expiatorio, obstaculiza y reprime las manifestaciones contra la guerras y en favor del agro, al mismo tiempo, apoya con templetes equipos de luz y audio, además de dar recursos logísticos a quienes protestan en contra del AFD.

El periódico Al Jazeera ha documentado ataques racistas en contra de grupos pro-palestinos que intentan aprovechar las manifestaciones anti AFD para denunciar el genocidio en Gaza. Los activistas agredidos son en su mayoría palestinos, sirios y turcos, a pesar de que las manifestaciones se originaron en una filtración periodística que asocia al AFD con grupos racistas. Los simpatizantes de Palestina son sacados a gritos y empujones de los eventos de protesta por no representar el sentir general. Entonces el discurso liberal de Alemania además de ser xenófobo y clasista también es racista. ¿Qué diferencias quedan todavía para con el discurso de la extrema derecha? Las contradicciones alimentan a un AFD que ya es la segunda fuerza política nacional y lo único que detiene su avance es la polarización que mantiene el odio entre dos proyectos políticos casi idénticos.

La polarización es la lucha de una sociedad contra si misma, instrumentalizada en favor de intereses ajenos.

El desprestigio de la socialdemocracia es también aprovechado por la Unión de la Democracia Cristiana (CDU) partido político que ya prepara su regreso triunfal, a pesar de estar involucrado con los escándalos racistas del AFD. Los demócrata-cristianos vienen dispuestos a ganar una elección que será la rifa del tigre pues tendrán que gobernar un país sumergido en una crisis económica y política sin salida visible en el corto plazo. Bueno, siempre podrán culpar a sus predecesores de los errores cometidos y, por qué no, de los errores por cometer. Si este discurso no les basta, habrá que recurrir al chivo expiatorio.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.