Recomiendo:
0

El salario mínimo de México, el más deteriorado de América Latina

Fuentes: Argenpress

El salario mínimo que entró en vigor este 1º de enero de 2006 alcanza para adquirir apenas 16 por ciento de lo que un trabajador podía comprar hace dos décadas con el mismo sueldo; es la remuneración que ha sufrido el mayor, más grave y drástico deterioro de toda América Latina y fue denostado incluso […]

El salario mínimo que entró en vigor este 1º de enero de 2006 alcanza para adquirir apenas 16 por ciento de lo que un trabajador podía comprar hace dos décadas con el mismo sueldo; es la remuneración que ha sufrido el mayor, más grave y drástico deterioro de toda América Latina y fue denostado incluso por organizaciones obreras como la CTM, la CROC y el Congreso del Trabajo, que por años apoyaron esta fórmula para fijar topes en el alza a otros sueldos.

El mínimo, que se ubicó en 48 pesos con 67 centavos para la zona geográfica A; en 47.16 para la B, y en 45 pesos con 81 centavos para la C, alcanza en promedio para comprar apenas 700 gramos de carne de res de regular calidad o un kilo 300 gramos de pollo, es decir, sólo permite comprar uno o dos productos básicos al día, no más.

Diversas investigaciones del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la Universidad Obrera de México (UOM), del Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) y del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) coinciden en que este sueldo incumple totalmente el fin constitucional para el que fue creado y revelan que su poder adquisitivo se ha desplomado en tal magnitud, que a este ritmo tardaría 30 años en recuperar el nivel de compra que tenía en los años 70.

Los analistas, Luis Lozano Arredondo, Hugo Rincón, Javier Lozano Tovar y Beatriz Aguirre Chaires, del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM, establece en un informe elaborado sobre el comportamiento de las percepciones en nuestro país que ‘el gobierno mexicano ha impuesto durante más de 20 años una política salarial que ha dejado en la pobreza a la gran mayoría de los trabajadores’, así como condiciones laborales de ‘sobrexplotación despiadada’ y de despojo de los derechos.

Hacen la referencia a que a diciembre de 2000 con un salario mínimo se podía adquirir 21.8 por ciento de una canasta básica alimentaria y que este porcentaje retrocedió a 16.9 por ciento a finales de 2005. Añade además que, al contrario de lo que dice la Secretaría del Trabajo y la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM), referente a que son muy pocos los que tienen este sueldo, los trabajadores que perciben el minisalario en el país representan 26.6 del total nacional, es decir, uno de cada tres.