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El todo vale de la Valle S.A.

Fuentes: Barómetro Internacional

La expresión de que «Brasil está caro» se oye con mayor frecuencia, aunque el país sea la «vedette» para el espectador incauto, por su economía galopante, la oportunidad de inversiones y el anunciado paraíso de empleos, mientras que el Norte está en la hoguera. Deberíamos oír sin embargo la opinión de las masas que todavía […]

La expresión de que «Brasil está caro» se oye con mayor frecuencia, aunque el país sea la «vedette» para el espectador incauto, por su economía galopante, la oportunidad de inversiones y el anunciado paraíso de empleos, mientras que el Norte está en la hoguera.

Deberíamos oír sin embargo la opinión de las masas que todavía no tienen la pelota, aunque la propaganda oficial diga, acudiendo a eufemismos, que ellas dejaron de pertenecer a la clase miserable para ser parte de la clase consumidora. Lo que se nota es que quien «emerge» es el Brasil de los más grandes mientras que los más pequeños planean meticulosamente el encierro o la fuga.

Quiero llamar la atención sobre las acusaciones que pesan sobre los hombros de la gigantesca Vale S.A. (Valle S.A.) como las de desprecio a los derechos humanos, condiciones insalubres de trabajo, trabajo esclavo, y destrucción de la naturaleza. Por estas y otras razones que un lector bien informado encuentra fácilmente en Internet, es que hay quienes concluyen que la «sustentabilidad» no es precisamente el lema de esta empresa.

La Compañía Valle de Río Dulce (Compañía Vale do Rio Doce, CVRD) se fundó en 1942 como una empresa estatal brasilera. En abril de 1997 se privatizó, con un préstamo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BMDES). Su nombre cambió para Valle S.A. El movimiento Damnificados por la Valle informa que la empresa fue vendida por la bagatela de U$ 3,4 millardos (U$ 3.400.000.000) pero pasó a valer en 2010 U$ 139,2 millardos (U$139.200.000.000). Su revalorización no era difícil de prever frente a la desesperación de los mayoristas al servicio de las políticas «neoliberalizantes».

La Valle S.A. opera en 37 países en el ramo de la minería, la producción de acero, vías ferroviarias, puertos y represas hidráulicas. Es la mayor productora mundial de minería de hierro y segunda de níquel, y tiene alrededor de 120.000 empleados. Es casi imposible negar que se trata de una megaempresa de actuación internacional, cuyo lucro debía revertirse a los cofres públicos brasileros para financiar nuestras políticas de vivienda, salud, educación, etc., en el caso de que ella fuese todavía estatal. Hoy lo que ingresa en forma de impuestos se divide en casi 40 países, y el lucro evidentemente no está socializado. Es una de las transnacionales de las cuales los partidos políticos de izquierda tienen pavor, sobre todo cuando ellas tienen su origen en el exterior.

En enero de 2012 la Valle S.A. conquistó la primera posición del «Public Eye Awards» un premio concedido a empresas con impactos ambientales y sociales negativos. El número de votos a favor de la Valle superó a los de la TEPCO, la empresa japonesa responsable por la planta nuclear de Fukushima durante el desastre que siguió al terremoto de marzo de 2011.

Algunas de las acusaciones a la Valle S.A. parten de los siguientes sitios Web de centrales sindicales, órganos de prensa y movimientos sociales: Justicia en los Rieles, Damnificados por la Valle, Movimiento Xingu Vivo, Fair Deal Now, Public Eye. Una de las contribuciones de la Internet es que es posible conocer diversas opiniones sobre el slogan oficial de la empresa: «No existe minería sin pensar en el futuro de las personas». Una de esas opiniones es que la Valle S.A. emite el 4% del gas carbónico en Brasil y libera una intolerable cantidad de residuos industriales en ríos y océanos.

Además de la larga huelga de trabajadores de Valle S.A. en Canadá, el sitio Web de Damnificados por la Valle informa que la empresa violó los derechos de «trabajadores rurales de Pará y de Maranhão, pescadores de Sepetiba en Río de Janeiro, ambientalistas de Minas Gerais y de Chile, comunidades tradicionales de Mozambique, indígenas del Perú y del pequeño archipiélago de Nueva Caledonia, en el Pacífico.»

La Valle S.A. está también asociada en la Norte Energía, que es un consorcio de empresas responsables por la construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte, en el río Xingu, en Pará (ver mi artículo «Belo Monte para quien). Este proyecto agrava la situación de Valle S.A. que genera decenas de miles de empleos, pero sacrifica al bienestar humano y la naturaleza. En esta discusión se critican las directrices de «desarrollo» u «sustentabilidad» de la Valle.

Mientras tanto, el tema exige una reflexión más exhaustiva.

Empresas extranjeras tienen interés en que las ruines sean las brasileras, a fin de que se juzguen nuestros crímenes ambientales y humanos mientras los suyos siguen impunes. Casi ya no se oye hablar, por ejemplo, de la tragedia ambiental de la British Petroleum en el Golfo de México. Sin embargo, organizaciones internacionales sin fines de lucro prefieren mostrar su trabajo actuando contra los países «subdesarrollados», por eso la Valle S.A. es el foco de atención esta vez. Las acusaciones contra ella no absuelven a las otras empresas mineras de actividades criminales o insustentables.

Ahora, los intereses institucionales ocultos no invalidan la incesante búsqueda de justicia social y respeto por la naturaleza. Hay que hacerse responsable de los actos realizados. Si las acusaciones que se hacen contra la Valle S.A. son válidas, la empresa deberá rendir cuentas de los perjuicios que acarrea.

http://www.brunoperon.com.br