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Una delegación internacional de activistas contra la guerra visita Venezuela

En directo desde Venezuela

Fuentes: Counterpunch

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Bueno, conseguimos llegar a Venezuela, pero no fue fácil. Estados Unidos ha cerrado su embajada en Caracas porque no reconoce al gobierno. Por ello, es imposible conseguir un visado. Tal vez esta sea una de las razones por las que cerró la embajada. Si no puedes conseguir un visado y viajar a Venezuela, no puedes ver por ti mismo lo que está pasando y ofrecer un relato contrario al mayoritario. Pero seis de nosotros lo conseguimos y otros llevan camino de hacerlo, aunque con retraso. La mayor dificultad la pusieron las aerolíneas estadounidenses. Si utilizas en una de ellas durante la primera parte del viaje, simplemente no te permiten entrar al avión.

En nuestro vuelo a Caracas coincidimos con Bahman Azad, secretario de organización del Consejo por la Paz estadounidense, que patrocina el viaje, Gerry Condon, presidente de Veteranos por la Paz, Sara Flanders, co-coordinadora del International Action Center, Ajamu Baraka, coordinador nacional de Alianza Negra por la Paz, Joe Lombardo, co-coordinador de la Coalición Nacional Contra la Guerra, la periodista progresista Eva Bartlett y yo mismo. Como no pudimos conseguir los visados antes de salir, el gobierno de Venezuela envió una carta a cada uno de nosotros explicando que teníamos autorización para entrar en el país.

Entre las últimas horas de hoy y mañana llegarán para completar la delegación Sarah Martin, de Mujeres Contra la Locura Militar, Kevin Zeese y Margaret Flowers, de Resistencia Popular, Darien Du Lu, presidenta de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, Miguel Figueroa, presidente del Congreso por la Paz canadiense y Daniel Shea, del comité de dirección de Veteranos por la Paz.

En el aeropuerto nos encontramos con miembros del Comité de Solidaridad Internacional (COSI) *. Nos condujeron hasta el hotel y nos explicaron cómo están las cosas con los apagones y las dos manifestaciones contrarias de ayer. El oeste de Caracas es donde vive la clase media alta que constituye la base de la oposición al gobierno de Maduro. El este de Caracas es lugar de residencia de la clase trabajadora y la población negra y apoya mayoritariamente a Maduro. Hace años era un auténtico barrio de chabolas, pero la revolución bolivariana destinó muchos recursos a la comunidad y ahora sus pobladores viven en agradables edificios de apartamentos.

Cuando llegamos no había luz. Alrededor del 80% de la población carecía de electricidad. El hotel en el que nos alojamos posee su propia planta solar, por lo que cuenta con electricidad y wifi (aunque sea de manera intermitente, y en el momento de escribir esta nota desde mi habitación lo hago a oscuras). Nos explicaron que ha habido dos ataques al sistema eléctrico venezolano; ambos tenían como objetivo el sistema informático que gestiona la energía. Si la electricidad producida no puede enviarse a los lugares que la demandan, existe el peligro de sobrecarga y el sistema se viene abajo. El primer ataque se produjo el jueves pasado. Los operarios eléctricos consiguieron reiniciar el sistema y los ordenadores siguieron funcionando, pero entonces se produzco un segundo ataque, los ordenadores volvieron a venirse abajo y, en el momento en que escribo, la energía no ha podido restablecerse todavía.

Nos explicaron que, a pesar del apagón, las dos manifestaciones programadas para ayer se celebraron. El corte del suministro supone que la gente no puede utilizar las tarjetas de débito para comprar, que los semáforos no funcionan, pero lo peor de todo es que el metro de Caracas tampoco funciona, y este es el medio de transporte utilizado por la mayoría de ciudadanos, al menos los de clase trabajadora, para moverse por la capital. En todo caso, a pesar del apagón, la manifestación a favor de Maduro fue muy numerosa. La de apoyo a Guaidó estuvo menos concurrida de lo esperado.

Las personas progresistas con las que hablamos sobre esto nos dijeron que desde que el pasado 23 de febrero la supuesta «ayuda» no consiguió atravesar la frontera y los soldados que la acompañaban no pudieron entrar en Venezuela, el apoyo a Guaidó ha perdido fuerza, como demuestra la escasa presencia en esa manifestación. No fueron los seguidores de Maduro quienes nos hablaron de la poca participación, sino un corresponsal extranjero que asistió a ambas.

En la manifestación de la oposición, Guaidó afirmo que un gobierno legítimo -se refería a sí mismo- tenía el derecho constitucional a solicitar una intervención militar del exterior; que él no iba a decir cuándo se produciría, pero que dicha intervención tendría lugar. Algunas personas pensaban que los apagones son en realidad un ensayo de lo que EE.UU. podría hacer para interrumpir las comunicaciones durante una invasión.

Pude ver la cobertura que realizó la CNN de estas manifestaciones. Esta cadena intentó poner «buena cara» a lo que pasó ayer. Afirmaron que a la manifestación favorable a Maduro asistieron los mismos de siempre y que Maduro culpó de todo a las sanciones y la intervención de EE.UU. No hicieron mención alguna a la concurrencia de una y otra convocatoria, pero mostraron parcialmente la escasa participación en la de Guaidó y entrevistaron a una mujer que chillaba contra la «dictadura» de Maduro.

A lo largo del día pudimos tener conversaciones informales con miembros del equipo del COSI que había organizado nuestra llegada, incluyendo a Carolus Wimmer, su presidente, y con Carlos Ron, vicepresidente de asuntos exteriores venezolano.

Nos dijeron que aunque puede que la población esté dividida equitativamente a favor y en contra de Maduro, la propia oposición está gravemente dividida y el 86% de la población es contraria a la intervención extranjera.

Al final del día todos los miembros de nuestra delegación, menos dos, habían llegado y celebramos una reunión con nuestros anfitriones en la que repasamos las actividades previstas para la semana y discutimos la posibilidad de celebrar un acto en Caracas.

Ya hemos tenido multitud de propuestas de entrevistas para diversos medios. Cuando regresemos nuestra delegación tiene prevista una conferencia de prensa en la ONU, un informe público y un seminario por internet. La United National Antiwar Coalition dará información pública de estos actos.

Joseph Lombardo es codirector de la United National Antiwar Coalition

Nota: * El Comité Internacional de Solidaridad Internacional (COSI) es una ONG creada en 1971 en Venezuela por reconocidos activistas internacionales. Desde 1972 es miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de la Paz (World Peace Council) creado tras la Segunda Guerra Mundial con el fin de promover la coexistencia pacífica entre naciones y el desarme nuclear.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/03/12/live-from-venezuela/

El presente artículo puede reproducirse libremente siempre que se nombre a su autor, su traductor y a Rebelión como fuente del mismo

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