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Estados Unidos, proteccionismo refutado

Fuentes: Rebelión

  Haz lo que yo digo y no lo que yo hago, tal parece ser la nueva proposición aprobada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos y en el Senado referente a una cláusula, conocida como Compre Estadounidense, introducida en el plan de impulso económico del presidente Barack Obama, . Durante años y por […]

 

Haz lo que yo digo y no lo que yo hago, tal parece ser la nueva proposición aprobada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos y en el Senado referente a una cláusula, conocida como Compre Estadounidense, introducida en el plan de impulso económico del presidente Barack Obama, .

Durante años y por completa conveniencia debido a contar con su gran potencial económica, Washington ha presionado y obligado a numerosas naciones del mundo para que abrieran sus mercados a todo tipo de negocios y mercancías en una fuerte ofensiva globalizadora de libre comercio.

Pero los tiempos y las condiciones han cambiado abruptamente tras la crisis económica-financiera desatada y provocada en Estados Unidos y que se extiende con fuerza por el mundo. El corolario es, lo que fue bueno hasta hoy no puede continuar pues nos afecta.

Y hasta el vice presidente Joe Biden consideró que es legítimo tener ese tipo de medidas dentro de la legislación.

La cláusula de la Cámara de Representantes prohíbe el gasto de cualquier fondo de estímulo económico en planes «para la construcción, alteración, manutención o reparación de un edificio público o proyecto público a menos que todo el acero y hierro usados sean producidos en Estados Unidos.»

En el plan del Senado se amplían esas condiciones a «bienes manufacturados».

Los proyectos cubiertos en ambos textos incluyen aeropuertos, puentes, canales, diques, represas, cañerías, vías férreas, sistemas de tránsito masivo múltiples, caminos, túneles, muelles y puertos, en un enorme presupuesto que alcanza alrededor de 800 000 millones de dólares.

Como era de esperar, las trabas comerciales que se pretenden encausar han caído como una bomba de neutrones entre sus socios más allegados y otros que durante mucho tiempo han sufrido las presiones y sanciones norteamericanas para obligarlos a abrir indiscriminadamente los mercados nacionales.

Las protestas y reclamos provienen hasta la propia Cámara de Comercio de Estados Unidos, al denunciar que «medidas como esas podrían costar empleos estadounidenses, desatar represalias de nuestros socios comerciales, frenar la recuperación económica al demorar los proyectos de infraestructura ya listos para empezar y ceder nuestro liderazgo como un viejo y firme proponente del comercio libre y el compromiso global», agregó.

El presidente de la Cámara, Thomas Donohue aseguró que la cláusula de Compre Americano ha enojado a los socios comerciales de Estados Unidos.

Bajo los preceptos de libre mercado y comercio que promueve la Organización Mundial del Comercio, medidas preconizadas por la ampliación de la globalización neoliberal impulsada por las naciones capitalistas desarrolladas, esa cláusula viola los compromisos de Estados Unidos, según han denunciado los directivos de las siderurgias europeas las que se verán ampliamente afectadas. Críticos más pausados estiman que como las disposiciones no son claras, todo dependerá de cómo se implementarán.

Canadá también rechazó la enmienda, sobre todo como socio comercial en el Tratado de Libre Comercio para América del Norte del cual es signatario desde 1994 junto a México y Estados Unidos. Para el embajador canadiense, Michael Wilson «Estados Unidos perderá la autoridad moral para presionar a otros a no introducir políticas de proteccionismo».

Las advertencias han llegado al punto que en sendas cartas enviadas por la Unión Europea a la Casa Blanca y al Congreso, se señala que el acápite Compre Estadounidense, sería un paso hacia el incremento del proteccionismo y reduciría la capacidad del presidente Barack Obama de ofrecer un liderazgo pues esa legislación perjudica los intereses económicos de otras naciones

Resulta que los líderes norteamericanos están sumamente preocupados ahora porque ven cómo cada día se incrementa el número de desempleados que ya alcanza a más de 7 % de la población y a la par disminuye el consumo interno, principal fuente de ingreso en su Producto Interno Bruto (PIB).

Por el mundo capitalista desarrollado también se extiende la ola de declaraciones a favor del proteccionismo como las realizadas por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien recomendó que se consuman productos españoles y se haga turismo en España para salir de la crisis.

En el Reino Unido los sindicatos aumentan las presiones para que el gobierno inserte nuevas medidas restrictivas contra de la contratación de mano de obra foránea, al igual que ocurre en Italia, Francia y otras naciones.

Pero resulta que esos países que obligan a otros países a acatar leyes del libre comercio, desde hace tiempo mantienen políticas proteccionistas como los grandes subsidios agrícolas que Estados Unidos, Japón y la Unión Europea otorgan a sus agricultores en detrimento a los productores del Tercer Mundo que no pueden competir con sus mercancías o las trabas a profesionales foráneos que laboran en esas naciones, por citar algunas.

Esas acciones podrían conducir contramedidas por parte de los gobiernos afectados como explicó el primer ministro de India, Kamal Nath al decir: «si hay medidas proteccionistas, nosotros también nos veremos obligados a tomar acciones recíprocas, lo que no será bueno para nadie»

Lo mismo ocurrirá con numerosos países que exportan hacia el mercado norteamericano, el más grande del mundo lo cual preocupa a compañías estadounidenses como General Electric, Caterpillar, McDonald y otras.

En América Latina, varias voces se han alzado en esa dirección como la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien indicó que eso es un error pues «el proteccionismo en este momento va a agravar la crisis, no a resolverla. Es importante que los países ricos no olviden nunca que han sido ellos los que inventaron esta historia de que el comercio podría fluir libremente por el mundo». Alertó que los países pobres no pueden pagan por una crisis que no crearon.

La realidad es que la crisis se presenta cada día más difícil y profunda para Estados Unidos y el sistema capitalista y a la par se desvanecen, como arte de magia, las nuevas fórmulas para contrarrestarla.