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Criptomonedas

Facebook y la privatización del dinero

Fuentes: El Salto

La nueva moneda de Facebook busca resolver las limitaciones de las criptomonedas y ser un medio de pago a nivel mundial que favorezca la inclusión financiera y la descentralización del dinero. ¿Qué hay detrás de esta propuesta?

 

ARTE EL SALTO   

Facebook presentó este martes su ambicioso proyecto para una nueva moneda global: la Libra. Mientras los estadounidenses dormían, saltaba una de las noticias más esperadas del año. La nueva criptomoneda, cuya salida está prevista para 2020, no está dirigida principalmente a la población del país sede del gigante tecnológico, como puede verse su vídeo de presentación, donde aparecen Manila y Ciudad de México.

La empresa de Palo Alto ya había mostrado interés en convertirse en un actor financiero y, en este último intento, no estará sola. Ha formado una asociación sin ánimo de lucro (Asociación Libra) con otras 27 compañías, entre las que destacan Uber, Spotify, Visa, Vodafone, Mastercard y PayPal, entre otras empresas de pagos, tecnología, capital riesgo y blockchain.

Si uno se atiene a lo expresado en el Libro blanco de presentación de Libra, solo puede sacar una conclusión: Facebook y compañía no hacen esto por negocio, su único objetivo es la inclusión financiera de las personas sin acceso a la banca tradicional. Se trata de un documento Orwelliano en el que se afirman y niegan a la vez varias ideas en un intento de bosquejar un futuro tecnológico ideal con un nuevo elemento «el Internet del dinero».

MÁS ALLÁ DEL BITCOIN

Como el bitcoin, Libra está diseñada con tecnología blockchain, pero buscará superar todas las limitaciones de la famosa criptomoneda y convertirse en una divisa «segura, escalable y confiable». Uno de los principales escollos para el uso cotidiano de las criptomonedas ha sido la volatilidad de su precio, no se sabía cuánto valdría un bitcoin o un ethereum al día siguiente y mucho menos en el futuro. Para protegerla de toda clase de fluctuaciones, Libra estará respaldada por una reserva de activos que le asegurará cierto valor intrínseco. Estos activos consistirán en depósitos bancarios y títulos gubernamentales en monedas de bancos centrales estables y de buena reputación.

También los robos y hackeos han sido un dolor de cabeza para los usuarios de criptomonedas. La blockchain de Libra, diseñada desde cero, será de alta seguridad para garantizar la protección de los fondos y datos financieros. La potencia de actores de la unión empresarial convierte en plausible la promesa de un sistema más seguro que pueda extenderse a millones de personas si sortea otros problemas técnicos importantes como el alto gasto energético y la escalabilidad.

La primera debe ser una cuestión menor para los impulsores de Libra porque no se pronuncian al respecto, a pesar del conocido problema medioambiental que suponen las criptomonedas. Es previsible que el gasto no sea en principio tan masivo, puesto que la emisión de libra no consistirá en el habitual minado, pero en ningún caso será despreciable.

MÁS ACÁ DEL BLOCKCHAIN

En cuanto a la escala, las criptomonedas no pueden aumentar de forma sencilla el volumen de almacenamiento ni de procesamiento de las transacciones, lo que implica una alta latencia (tiempo entre la petición de transacción y la respuesta efectiva) y eventuales colapsos del sistema. Para evitarlo, la versión blockchain de Libra no será la más pura o de registro distribuido sin permisos, sino que contará con una red de nodos de validación de las transacciones, lo que en la práctica desvirtúa completamente el espíritu descentralizador de las criptomonedas.

Se trata en definitiva de un nuevo sistema de pagos virtuales privado con una red de validadores de las transacciones, no muy alejado de modelos ya existentes como Visa o PayPal. Esos validadores serán los mismos miembros de la Asociación Libra, quienes conformarán así su «entidad de gobernanza» que también administrará las reservas e incluso podrá asignar fondos a causas con impacto social.