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Grecia, Finlandia y el Fukushima bancario

Fuentes: Rebelión

  Cuando leí que Grecia está pagando el 20% por la deuda a dos años me puse a hacer cábalas y me salía un panorama global muy complicado. Sin embargo, la prensa despacha este tema como uno más. Leo hoy que el economista jefe del BCE dice que una quita de deuda de Grecia podría […]

 

Cuando leí que Grecia está pagando el 20% por la deuda a dos años me puse a hacer cábalas y me salía un panorama global muy complicado. Sin embargo, la prensa despacha este tema como uno más. Leo hoy que el economista jefe del BCE dice que una quita de deuda de Grecia podría ser peor que Lehman Brothers y las cosas me empiezan a cuadrar.

Recapitulemos. Cuando un PIGS resulta asfixiado por su deuda hay tres alternativas:

A) Prestarle dinero al 5%

B) Avalarle emisiones de deuda. Si Europa avala una emisión griega los inversores se conformarán con un 5%.

C) Aplicar quitas de deuda.

La solución C implicaría fuertes pérdidas para los bancos alemanes y franceses (principales prestatarios), por lo que éstos han dado un mandato claro a Merkel y Sarkozy: aplicad A y B, nunca C. El mecanismo de rescate europeo actual contempla por ello B (y en menor medida A) en una cantidad moderada, y el mecanismo que se aplicará a partir de 2013 aumenta las cantidades. A cambio de estas ayudas se imponen feroces apretones de cinturón, que dejan maltrecho al país «rescatado».

 

Como se ha señalado más de una vez, los «rescates» europeos están rescatando en realidad a los bancos alemanes y franceses, no a los países teóricamente rescatados. Pero los ciudadanos alemanes y finlandeses perciben (equivocadamente) que sus impuestos se están dedicando a ayudar a los vagos del «Sur», que todos los días echan la siesta, tienen muchas vacaciones y se jubilan prontísimo. Merkel y Sarkozy no pueden por ello aplicar B y A todo lo que quisieran.

 

Como el mecanismo de «ayuda» europea actual es bastante limitado, Grecia y demás tienen que acudir a los mercados a pedir el dinero que les falta, y a Grecia esto le está costando un 20%, cifra absolutamente prohibitiva. Todo indica que habrá que recurrir a corto plazo a la solución C (lo más probable es que Grecia esté ya negociando esto bajo mano con Alemania y Francia). Por un lado está bien que los costes empiecen a recaer sobre los bancos, pero el anuncio de quita de deuda de Grecia es probable que desencadene otros procesos:

 

-a partir de ese momento es muy dudoso que los inversores acudan a las emisiones de deuda portuguesas, irlandesas o españolas, pues temerán sufrir también quitas antes o después.

 

-como consecuencia, Portugal, Irlanda y España ya no podrán financiarse en los mercados. O se amplía a toda velocidad el actual mecanismo europeo de financiación (lo que es muy difícil por la oposición ciudadana a ayudar a los «vagos») o estos países también tendrán que aplicar quitas de deuda.

 

-la quita de varios países pondrá contra las cuerdas a los bancos alemanes y franceses y provocará un «credit crunch» generalizado: nadie prestará ya dinero a bancos europeos, pues sus fuertes stocks de deuda del «Sur» (pública y privada) habrán pasado a ser un activo tan tóxico o más que las hipotecas. De ahí el paralelo que establece el economista jefe del BCE entre la quita de deuda de Grecia y Lehman Brothers.

 

Para evitar un pánico masivo y una retirada de fondos generalizada, los Estados europeos del «Norte» tendrán que cubrir todos los agujeros, nacionalizando los bancos que sea necesario (por eso no es esencial distinguir entre deuda pública y privada, al final toda será pública). Es decir, poco más o menos lo sucedido en Irlanda, pero a escala europea. Ese día los ciudadanos alemanes y finlandeses entenderán para qué se estaban utilizando realmente sus impuestos. Para cubrir todos los agujeros, el BCE tendrá que emitir euros a mansalva y el euro sufrirá una fuerte devaluación (lo cual significa expropiar parcialmente los ahorros en euros de los ciudadanos).

 

La crisis financiera americana se debió sobre todo a la temeraria concesión de hipotecas a prestatarios insolventes. La crisis financiera europea se ha debido sobre todo a la temeraria concesión de créditos por parte de países del «Norte» a países del «Sur», con un volumen tal que resulta imposible devolverlos cuando las burbujas se pinchan. Para controlar el agujero americano, el Estado tuvo que inyectar al menos 700.000 M$. La deuda de los países del «Sur» europeo con los del «Norte» es de unos 1.600.000 M€; si suponemos una quita media del 30% estamos en los mismos órdenes de magnitud que EEUU. El agujero parece pues de dimensiones controlables, pero hay una diferencia importante: EEUU tiene la suficiente unificación económica y social como para que la ciudadanía no se plantee que los «trabajadores» de Nueva York están subvencionando a los «vagos» de California o Illinois. En Europa, para que esa transferencia de recursos sea políticamente viable hay que pasar por la etapa intermedia de convertir las contradicciones entre países (Grecia versus Alemania) en contradicciones internas de cada país (ciudadanos alemanes versus bancos alemanes).

 

Estamos todavía dentro del túnel y no sabemos qué nos aguarda al otro lado, pero un aspecto sí parece insinuarse: la sucesión de crisis financieras conducirá probablemente, por un camino u otro, a una estatalización generalizada de las entidades de crédito. Lo cual no significaría el fin del capitalismo, sino sólo su mutación en un capitalismo no financiero, de características ahora imprevisibles.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.