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España

¿Hacia un nuevo sindicalismo?

Fuentes: Rebelión

  De entre el conjunto de comportamientos que parecen no acabar de encajar en una explicación ni contradictoria ni tautológica de los acontecimientos que afloran con la crisis actual, el de las organizaciones sindicales podría ser uno de ellos. Recordemos que en la segunda crisis del petróleo, a inicios de los años ochenta, los sindicatos […]

 

De entre el conjunto de comportamientos que parecen no acabar de encajar en una explicación ni contradictoria ni tautológica de los acontecimientos que afloran con la crisis actual, el de las organizaciones sindicales podría ser uno de ellos. Recordemos que en la segunda crisis del petróleo, a inicios de los años ochenta, los sindicatos en España eligieron la reducción de personal en vez de la rebaja salarial como forma de ajuste.

Era una opción que convenía a las empresas, porque había que incorporar el cambio tecnológico iniciado con los ordenadores personales y sustituir mano de obra que se podía considerar refractaria a este cambio en los utensilios de trabajo o de más costosa adaptación que la de contratar jóvenes, considerados más abiertos e ilusionados con la adopción de las nuevas técnicas. Un aumento de la relación capital / trabajo en los productos y servicios podía resultar entonces conveniente a unos y otros.

No queda claro que en la actual situación sea este el camino adecuado, ya que una parte muy importante del ahorro y la deuda transformados en inversiones se ha ido al traste con la construcción de viviendas sin comprador; el consumo, basado en la capacidad de endeudamiento, ahora no se puede relanzar por esta vía, y el ahorro no es para inversiones, sino por miedo y protección. No es el momento de aumentar la relación capital / trabajo si no se tiene garantizada la venta del producto o servicio.

Además, es muy posible que se esté manifestando lo que en lenguaje de Marx es la contradicción entre el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, lo que llevaría a un estallido del actual sindicalismo, por necesidad de adaptarse a la nueva situación o quedarse al margen de lo que puede ser beneficioso a los trabajadores, en su mayoría ya del sector servicios.

El sindicalismo transversal, de clase, que busca la optimización conjugada de los trabajadores, podría no ser adecuada y que requiera una «segmentación» ajustada a la conveniencia de empresa o de tipo de trabajadores con intereses contradictorios unos con otros. Las grandes organizaciones sindicales deberían ser mucho más flexibles, dando mucha libertad a sus afiliados agrupados por intereses reales y objetivos de mejora e independizarse de la financiación y proximidad al poder, o dejar paso a nuevas formas organizativas de la diversidad de intereses de los diferentes colectivos asalariados, de los cuales los obreros en sentido tradicional serían minoría.

Fernando G. Jaén es Profesor titular del Departamento de Economía y Empresa. UVIC.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.