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La banca al poder

Fuentes: Viento Sur

En lo que se refiere a la deuda estatal, la metáfora del iceberg es perfecta: en los presupuestos del Estado, lo visible son apenas los 28 mil millones de euros del pago de intereses. Pero el funcionamiento de la deuda de los Estados es muy diferente al de un préstamo común: en el caso de […]

En lo que se refiere a la deuda estatal, la metáfora del iceberg es perfecta: en los presupuestos del Estado, lo visible son apenas los 28 mil millones de euros del pago de intereses. Pero el funcionamiento de la deuda de los Estados es muy diferente al de un préstamo común: en el caso de los Estados, la cantidad de dinero obtenida (capital) se reembolsa en su totalidad al final del préstamo (a vencimiento) – para más detalles sobre el endeudamiento estatal, ver http://patasarribavlc.blogspot.com.es/2012/02/presupuestos-del-estado-espanol-y-deuda.html. Si queremos encontrar el reembolso de capital estimado para 2012, hace falta bucear en el «libro amarillo» disponible en la página web de los Presupuestos Generales del Estado para 2012, y encontremos la cifra de 149 mil millones de euros, que aunque constituye un gasto del Estado, no figura como tal en el balance. Por lo tanto, el Estado dedicará este año unos 177 mil millones de euros a la deuda, es decir, una vez incluido el pago de los antiguos préstamos que vencerán este año, ¡el pago de la deuda del Estado corresponde al 57% del presupuesto de gastos!

Para poder pagar esto, el Estado tendrá que emitir deuda por un total 186 mil millones de euros (incluyendo el déficit ya previsto para 2012), lo que es ligeramente superior a la cantidad que el Estado ingresa a través de impuestos directos y cotizaciones fiscales. ¿Y quién comprará esta deuda?

Si miramos quién tiene los títulos de deuda ahora (boletín del tesoro público de febrero 2012), encontramos que la banca nacional tiene 36% del total, las entidades extranjeras 35%, seguidas por empresas no financieras (13%), compañías de seguros (7%), fondos de inversión (5%), fondos de pensiones (3%) y personas físicas (1%). ¿Qué significa esto? Pues que la gran mayoría de los acreedores del Estado español son bancos españoles y entidades extranjeras. Las entidades extranjeras no sabemos quiénes son, pero los bancos españoles sí podemos intuir quiénes son (Banco Santander, BBVA, etc.), aunque no tengamos el detalle de la cartera de cada uno de ellos. Lo cierto es que no es posible acceder a la información de quiénes son los acreedores del Estado. Lo que significa que ¡estamos dedicando 57% del presupuesto a pagar a personas que no conocemos! Porque al fin y al cabo son personas quienes reciben este dinero. Y por otra parte, puesto que la emisión de nuevas deudas también constituye una fuente de financiación, aunque se esté ocultando en el presupuesto de ingresos, vemos que ¡el Estado está financiado al 40% directamente por la banca! Esto explica algunas de las prioridades a la hora de tomar decisiones políticas y económicas, y más todavía si miramos la sociología de nuestros gobernantes, de la administración del Estado o de los financieros, todos provenientes del mismo entorno acaudalado.

Por lo tanto, el peso de la deuda sobre el Estado es enorme, y es lo que determina las decisiones que toma el gobierno, por encima de lo que puede querer la ciudadanía. Esto es una negación de la democracia, ya que el poder está exclusivamente en manos de la banca, con una ciudadanía llamada a elegir quién llevará a cabo las políticas decididas por el sector financiero.

El pasado mes se constituyó una plataforma ciudadana estatal para auditar la deuda del Estado español, con el fin de determinar porqué y en qué condiciones se emitió esta deuda, por quién y en beneficio de quién. Responder a estas preguntas permitirá identificar eventuales deudas ilegítimas u odiosas, cuyo pago se debería replantear. Por supuesto, una auditoría es una tarea ardua, que necesita del acceso a una documentación específica en manos de la administración central, y un respaldo sólido y constante de la ciudadanía para lograr resultados.

Es criminal dedicar la mayoría del gasto del Estado a pagar la deuda mientras se recortan todos los gastos sociales cuando más se necesitan. Así que si queremos construir otro mundo, no nos queda otra opción que pararle los pies al mundo de las finanzas, y la mejor manera de hacerlo es atacar donde más les duele… ¡No debemos, no pagamos!

Yves Julien forma parte de la Plataforma Auditoria Ciutadana del Deute País Valencià

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=5142