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La Guardia Nacional venezolana y una de las jóvenes fallecidas

Fuentes: El espacio de Lubrio

Como revolucionario, lamento mucho las muertes de personas de ambos bandos en los sucesos de los últimos días. Geraldine Moreno llevaba varios días en una clínica resistiendo luego de que, según la prensa, un efectivo de la Guardia Nacional le disparara con perdigones en la cara a quemarropa, haciendo que perdiera un ojo y tuviera […]

Como revolucionario, lamento mucho las muertes de personas de ambos bandos en los sucesos de los últimos días. Geraldine Moreno llevaba varios días en una clínica resistiendo luego de que, según la prensa, un efectivo de la Guardia Nacional le disparara con perdigones en la cara a quemarropa, haciendo que perdiera un ojo y tuviera daño cerebral. Los hechos ocurrieron en el sector Tazajal del municipio Naguanagua el pasado miércoles 19 de febrero. Luego de tres días luchando por su vida, Geraldine lamentablemente falleció este sábado 22.

De ser las cosas tal y como la describen la prensa, es un hecho repudiable y aborrecible. Y la persona responsable del disparo a quemarropa, sea quien sea, tendrá que ser juzgada y sentenciada a prisión por muchos años, sin ninguna excusa. Y, de ser falsa la información, es una lástima que nadie haya salido a desmentirla en tres días. Pero hay varias cosas sobre el tema de la Guardia Nacional de las que he sido testigo directo, y tengo cosas que quiero decir desde hace días; tal vez este sea el mejor momento para decirlo.

El principal canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), está enclavado en medio de una zona residencial de clase media, en Los Ruices (este de Caracas), donde viven miles de personas en edificios de 12 a 18 pisos de alto. La mayoría de quienes viven allí no son muy adinerados, pero partidos de derecha como Copei, Primero Justicia (el partido de Henrique Capriles) y Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López) han hecho un importante trabajo político en el sector, y cierta cantidad de militantes opositores son muy agresivos y violentos.


Este canal de televisión ha sido fuertemente asediado desde el 12 de febrero en la noche por estos militantes agresivos de la oposición, lo que forzó al gobierno a colocar pelotones de la Guardia Nacional Bolivariana custodiándolo permanentemente.

He podido ver como personas de Los Ruices se paran a 3 o 4 metros de distancia de los pelotones que custodian a VTV, y comienzan a gritarles improperios que nadie aceptaría en su sano juicio. He sido testigo de cómo hombres de 35 ó 40 años se paran frente a efectivos de la GNB a plena luz del día, a 3 ó 4 metros de distancia, en momentos en los que no hay manifestaciones y todo el mundo está en la calle caminando y trabajando, y les gritan cosas como:

– Malditos hijos de puta, cubanos de mierda, váyanse de mi país.
– ¡Malditos chavistas de mierda, los mataremos a todos!
– ¡Asesinos! ¡Cobardes! ¡Jalabolas de Maduro!

Y palabras semejantes que también emiten otras personas desde sus carros o desde balcones de los edificios. Varias de estas expresiones las escuché mientras redactaba este artículo, por gente que pasaba en carro o a pie frente a los guardias luego de venir de una marcha opositora en el Unicentro El Marqués.

¿Cuál cree usted que es la reacción de estos Guardias? Ninguna. Se quedan allí, haciendo los que no escuchan nada. Eso debe ser difícil de creer para un español, un chileno o un estadounidense, pero esa es la verdad: el guardia nacional venezolano está formado y tiene órdenes estrictas de ignorar cualquier ataque verbal proferido por civiles, por muy desagradable que sea. Sólo responderán si se les hace algo físicamente (golpes, lanzarles piedras, cohetones, etcétera). Y, en caso de actuar, ellos solamente usan armamento no letal (bastones, lacrimógenas y perdigones plásticos), aunque el caso de Geraldine demuestra tristemente que este tipo de armas pueden ser letales a veces.


He podido ver en los streamings , cómo los opositores tienden barricadas en la calle B de Los Ruices, frente al canal 8, y cuando los efectivos de la GNB se acercan para apagar las barricadas, les lanzan botellas y vasos desde los edificios a lo largo de la Calle B , mientras les gritan «malditos» y «asesinos». El propio chamo que narraba desde el streamingde la calle B, a pesar de ser opositor,   admitía las agresiones contra la GNB y las rechazaba.

Calle B de Los Ruices. Al fondo a la derecha queda VTV

También pude ver por mí mismo cómo guarimberos encapuchados provocaban a los guardias, lanzándoles cohetones y fuegos artificiales en momentos en los que éstos simplemente custodiaban las instalaciones del canal o sus accesos.



Y también he visto cómo a aquellos vecinos que intentan conversar con los Guardias, ser amigables con ellos, ofrecerles una bebida o pedirles información, sus propios vecinos les gritan «sapo» (delator), «jalabola» y «chavista de mierda» desde los edificios.

Trabajadora de un centro de salud o CDI que ha sido asediado por opositores
en Los Dos Caminos, le ofrece bebidas a soldados de la GNB. Esto
muy difícilmente podremos verlo en las zonas residenciales.

Hasta donde sé, ni la Guardia Civil española, ni los Carabineros chilenos, ni la Policía de Nueva York, ni la Scotland Yard de Londres ni ninguno de los cuerpos de seguridad más respetados del mundo permiten que sus efectivos sean tratados de esta manera: me parece que eso es una falla legal en nuestras leyes que esperemos que los parlamentarios venezolanos solventen en algún momento. Cabe destacar que ninguna persona ha muerto en Los Ruices en más de diez días de asedio y protestas violentas en las calles adyacentes a VTV.

En esta zona hay numerosos chavistas; no somos mayoría, pero sí el 20 ó 30 por ciento de la población, una cantidad importante. Sin embargo, tememos por nuestra vida y nuestra seguridad por parte de algunos de nuestros vecinos. No nos identificamos con símbolos del chavismo por temor de que nos agredan a nosotros o a nuestros familiares, como ya ha ocurrido con varios casos puntuales. Somos nosotros los que no tenemos la libertad por la que otros protestan.

Quienes viven en el exterior deben tener en cuenta la composición social de quienes están manifestando, y de quienes intentan mantener el control.

  • La mayoría de los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana provienen de barrios, de sectores populares, de pueblos pequeños o zonas humildes de otras partes del país.
  • Quienes protestan, son en su mayoría personas de clase media y media-alta de las 4 ciudades con más habitantes del país. No: no son «pequeñoburgueses» ni muchísimo menos son dueños de medios de producción. Son en su gran mayoría universitarios que trabajan por un salario quincenal, o profesionales que trabajan por su cuenta, o estudiantes universitarios, o pequeños comerciantes. En ocasiones, ganan el mismo salario que puede ganar alguien que vive en un barrio. Pero alguien les hizo creer a algunos de ellos, que son de una «clase superior», sólo porque unos viven en edificios del este del Caracas y tienen ascendencia europea, mientras que los otros viven en una casita humilde.

Esto lo escribo en particular para que nuestros lectores de países como Chile, que viven circunstancias totalmente diferentes, puedan comprendernos. Hugo Chávez hablaba constantemente de las Fuerzas Armadas Bolivarianas como «el pueblo en armas», y lo decía de una forma muy literal.

Algunas se lo toman en broma. Ojalá y siempre fuera así.

De allí que usted tiene que ponerse en las botas del GNB moreno de 24 años, con ojos achinados y que proviene de un barrio humilde de Zulia, de una zona campesina de Apure o de un pueblo pesquero de Sucre, que tiene que soportar los insultos de un joven caraqueño de 28 años, descendiente de españoles, italianos o portugueses, que desde un vehículo comprado hace un par de años le dice cosas como «¡Maldito cubano de mierda, asesino, jalabolas de Maduro!». ¿Es esto una lucha de clases? Lo dejo para la discusión.

Pero lo que ocurre en nuestras calles es un trabajo coordinado: mientras un opositor profiere esos insultos, otros cuantos están grabando la escena con sus celulares o cámaras desde los edificios. Se comunican mediante mensajes de texto, Whatsapp, Blackberry o Zello. Todos están esperando que el GNB pierda los estribos, saque su bastón y golpeé al manifestante, o le dispare con su rifle de perdigones. Si el Guardia se equivoca y reprime a quien le está insultado, en cuestión de minutos el video estará rodando en Youtube, será visto por millones de personas y formará parte del material multimedia que llega a cadenas internacionales como CNN, NTN24 Caracol y similares, para decir que en Venezuela se «reprime» y ayudar a justificar una intervención.

Han ocurrido casos sin justificación alguna, que merecen ser castigados.
Pero hay un contexto que debe denunciarse.

¿Por qué les cuento todo esto? Porque la oposición está jugando con fuego, y lo sabe. Hay miles de Guardias Nacionales en varias ciudades de Venezuela, en particular en aquellas donde hay más violencia, como el este de Caracas o los sectores más adinerados de Valencia, Maracaibo o el Táchira, todos sometidos a este acoso, a esta ola de insultos, ataques verbales, faltas de respeto y ataques violentos.

Al insultar y tratar de esa manera a cientos de GNBs todas las noches, al lanzarles objetos contundentes, cohetones y causarles graves heridas a algunos, es estadísticamente inevitable que alguno de estos efectivos pierda los estribos y cometa desmanes, a menudo contra personas inocentes como Geraldine. Aún si me dicen que 999 de cada mil guardias nacionales están muy bien entrenados, el guardia número mil podría cometer desmanes que podrían ser usados para justificar cualquier cosa contra el país. Desmanes totalmente repudiables y aborrecibles, desmanes que jamás vamos a defender ni apoyar. Pero con un contexto que nadie explica, y una finalidad única: causar actos violentos que justifiquen la salida de la presidencia a Nicolás Maduro.

Esta situación de desgaste lleva 11 días ocurriendo en todo el país, contra miles de Guardias Nacionales. Es cierto que los GNB son profesionales, los entrenan para aguantar estos insultos, las guardias se rotan cada pocas horas y ellos tienen una responsabilidad al tener un arma en su poder (sea letal o no). Pero también es cierto que ninguno de estos jóvenes que insultan a la guardia, aguantaría que alguien les dijera «¡maldito italiano de mierda, vete para tu país!»; todos responderían el ataque verbal con violencia y golpes.

Es algo que debe estar escrito en los manuales de golpes de Estado del gobierno estadounidense: lo que se está realizando en este momento es una operación de desgaste contra las Fuerzas Armadas, usando a la población civil, muy probablemente apoyada por elementos entrenados en el extranjero, para causar que cometan errores que, al grabarse y difundirse, justifiquen intervenciones. Y los líderes opositores lo saben. ¿Lo sabrá también el padre o la madre que permite que sus hijos e hijas de 18 años salgan a provocar a la GNB, a lanzarle cohetones o que permite que les lancen botellas y vasos desde su casa?

¿Están conscientes de que, en 1989, el haber hecho eso hubiera causado que la Guardia entrara a sus apartamentos, los sacara arrastrados de sus casas por la fuerza, los golpearan y los desaparecieran, como ocurrió efectivamente en 23 de Enero y El Valle durante febrero de aquel año?


¿Saben estos panas que en El Valle y 23 de Enero aún quedan las marcas en las paredes de los disparos que hicieron los soldados contra los edificios, usando fusiles de guerra y balas reales? Bien haría el gobierno en recordar esto el próximo jueves, cuando se cumplen 25 años de tan terribles hechos.

De allí, que los guardias nacionales deben conversar y ser aconsejados constantemente por sus superiores, para que, por ninguna razón, pierdan los estribos. Las órdenes estrictas del Presidente Maduro es no ceder a la violencia, y todos tienen que tenerlo claro. Tienen que rotar las guardias constantemente en las zonas más conflictivas. Tienen que advertirle a los guardias que, desde los edificios, todo el mundo tiene cámaras y teléfonos celulares, que grabarán cualquier error que ellos cometan, lo subirán a Internet y, al ocurrir eso, dichos guardias tendrán que ser arrestados y pasados a la Fiscalía. Mucho menos se debe caer en el error de tratar de quitarle el teléfono o la cámara a alguien, porque es una violación a sus derechos que también será grabada por otros, y las consecuencias serán peores para ellos y para nuestro país. Los comandantes de la Guardia no deben descartar el uso de psicólogos y mecanismos de relajación para estos panas, que están resistiendo y soportando agresiones que ninguno de nosotros soportaría. Bajo ninguna circunstancia podemos permitir que algo como lo ocurrido a Geraldine Moreno se repita (suponiendo que sea la GNB la culpable).

Tienen que explicarles todo lo que están en riesgo en este momento: todos los avances que el proceso revolucionario ha logrado. Estamos en un intento de golpe de Estado, en circunstancias muy similares a las de diciembre de 2002, pero ahora ellos tienen más dinero, experiencia y asesoría extranjera. Es una batalla que tal vez durará un tiempo muy largo, y tenemos que prepararnos para resistir.

Fuente: http://lubrio.blogspot.com/2014/02/la-guardia-nacional-y-geraldine-moreno.html