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La otra cara de la moneda, la oposición venezolana bajo la lupa

Fuentes: Rebelión

El 12 de febrero de 2014 se conmemoró el Día de la Juventud en Venezuela; como parte del festejo, el gobierno llamó a una movilización en la capital, la cual coincidió con en el día en que estudiantes, junto con algunos sectores de la oposición, -como el partido Voluntad Popular, y su coordinador Leopoldo López- […]

El 12 de febrero de 2014 se conmemoró el Día de la Juventud en Venezuela; como parte del festejo, el gobierno llamó a una movilización en la capital, la cual coincidió con en el día en que estudiantes, junto con algunos sectores de la oposición, -como el partido Voluntad Popular, y su coordinador Leopoldo López- realizaron una manifestación en la capital. Su principal petición fue mayor seguridad, al momento de encontrarse con la manifestación a favor del gobierno, la situación se «calentó» y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) se desplegó para contener los ánimos; esto provocó un enfrentamiento entre estudiantes y opositores contra la GNB, dejando un saldo de 3 muertos, 66 heridos y 69 detenidos. Este fue el detonante de un mes de protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro, por ser éste, en palabras de la oposición, una dictadura salvajemente represora.

Ante este panorama, la opinión internacional se ha dividido en dos polos: uno a favor del gobierno chavista -conformado por el grupo de países que mantiene buenas relaciones con Venezuela-; y otro en contra -conformado, principalmente por países cuyas relaciones con Venezuela, en caso de que haya, son más ríspidas-; pero ambos polos, exigiendo el cese de la violencia y el respeto a los derechos humanos. Sin embargo, ¿quién y cómo está generando esta violencia?

Nadie puede negar que haya gente protestando en la calle; pero, de ser cierto que las protestas son el hartazgo de la sociedad venezolana -y sobretodo de los jóvenes- por la crisis económica y la inseguridad, ¿por qué hasta las últimas elecciones del 8 de diciembre del 2013, el chavismo ganó 240 de las 337 alcaldías? Además, de ser cierto que la juventud venezolana está harta del gobierno chavista, éste ya hubiese sido vencido desde hace varios años por la vía electoral o por cualquier otra vía, ya que, según Alejandro Fierro en un artículo publicado por el periódico español Público [1] , 60% de la población en Venezuela tiene menos de 30 años; por lo que, si toda la juventud venezolana apoyara las protestas rápidamente caería el gobierno. Aunado a esto, según el embajador venezolano en República Dominicana en una entrevista con Nuria Piera, Venezuela es el quinto país del mundo con la mayor matrícula estudiantil, de 300, 000 estudiantes pasaron a 2 millones y medio gracias a que le dedican el 9% del PIB a la educación, porcentaje mayor al considerado como «bueno» por la UNESCO (7%) [2] , bajo esta premisa, si realmente el hartazgo juvenil y estudiantil se estuviese manifestando, la GNB no tendría oportunidad contra ese número de personas.

Ahora bien, algo que tampoco se puede negar es la violencia generada por los manifestantes, y en este sentido, las evidencias: fotos y videos, se contraponen a lo declarado por Leopoldo López el 13 de febrero con respecto a la violencia. López declaró para CNN en español: «…la convocatoria fue a la no violencia, nosotros no ganamos nada con la violencia, más bien, el gobierno es quien sale ganando con la agenda de la violencia…» [3] . Las evidencias de la violencia de los manifestantes son ineludibles, fotos de camiones incendiados, almacenes destrozados, la cabina de control del Metrobús en la estación Altamira destrozada, la sede de inspección del trabajo en Táchira incendiada, el incendio de la fachada del Ministerio de Vivienda y Hábitat, el incendio a la fachada del Tribunal Supremo, un incendio provocado al interior de la Universidad de Los Andes en Táchira [4] ; o la violencia perpetrada por grupos opositores en las instalaciones de la Universidad Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA), las imágenes de dicho atentado muestran a las aulas del recinto universitario con bancas, mesas y escritorios reducidos a cenizas, vidrios rotos, el cableado eléctrico por fuera y deshecho, paredes y techo ennegrecido por las llamas y el material de cómputo incluido en cada aula, consumido por el fuego [5] ; situación muy similar a la de la Escuela Primaria de la ONU en Beit Lahia, Gaza, Palestina, atacada con bombas de fósforo en abril del 2012 [6] .

Todo esto, además los destrozos en los barrios y comunidades habitacionales en los que las famosas «guarimbas» permiten que los «guarimberos» roben y cobren peaje a los habitantes de la zona, como lo declaran habitantes de la comunidad de Pie del Tiro [7] . Bajo este panorama de violencia, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro declaró en un reportaje de CNN en español: «Es muy fácil esconderse detrás de un discurso y de un guión: «cese la represión de Maduro», ah, pero ¿tú quieres, Capriles Radonski o R. Falcón que yo deje que quemen este país? ¿Qué las instituciones del estado no hagamos nada?». La opinión pública internacional opina que sí, que las manifestaciones en Venezuela -por más violentas que sean- no deben ser contenidas; pero ¿por qué en otros partes del mundo -como en México- las protestas violentas deben ser reprimidas sin importar que los protestantes sean jóvenes estudiantes? Tal es el caso de los disturbios realizados por jóvenes en Londres el 15 de agosto del 2011, jóvenes a los que la BBC denominó como terroristas, vándalos o personas excediendo su derecho a protestar; cabe mencionar que dicho suceso concluyó con la dura represión policiaca.

Si bien es cierto que la Revolución Bolivariana ha tenido muchos errores, las principales razones que enarbola la oposición -y los jóvenes-, tras una mirada con mayor detenimiento, comienzan a perder sustento. Como la denuncia realizada por el periódico venezolano Tal Cual el 19 de marzo de 2014: «La tenacidad de esta protesta, lo hemos dicho, proviene de razones muy válidas […] Tienen que ver con la desaparición de casi la mitad de los productos básicos de los anaqueles comerciales, […] Y con la cuasi paralización del país.» [8]

Ante esto, como se mencionaba anteriormente, en la comunidad de Pie del Tiro, los habitantes de dicha comunidad denuncian a los «guarimberos» por no permitirles salir a trabajar o que sus hijos vayan a estudiar; en este caso ¿quién o quiénes están generando la «cuasi paralización del país»? O en el caso de los alimentos, cómo se explica el hecho de que en Venezuela los productos básicos desaparezcan de los anaqueles pero la cerveza se encuentre hasta en los cerros más altos, tal y como lo denuncian los venezolanos en una entrevista de CNN [9] ; cabe aclarar que la principal empresa distribuidora de alimentos -Empresa Polar- es la misma empresa productora de cerveza en Venezuela. Por último, si no es cierto que exista un boicot por parte de los empresarios en cuanto a los alimentos ¿cómo se explica que en Venezuela no haya la famosísima harina de maíz para las arepas, harina PAN -de la empresa Polar- y que aquí en México sea tan sencillo como ir a Superama y comprar dicha harina?

 

 



[1] Alejandro Fierro. ¿Quiénes son los jóvenes venezolanos? Público, 20 de febrero de 2014.http://blogs.publico.es/otrasmiradas/1840/quienes-son-los-jovenes-venezolanos/?src=lmTp&pos=1

[2] https://www.youtube.com/watch?v=8hljD74es4M

[3] Entrevista de CNN en español a Leopoldo López el 13 de febrero de 2014.http://cnnespanol.cnn.com/2014/02/12/tension-en-venezuela-en-medio-de-marcha-nacional-y-ola-de-protestas/

[4] http://www.eldiario.es/zonacritica/Fotos-videos-violencia-Venezuela-comprender_6_238736160.html

[5] http://albaciudad.org/wp/index.php/2014/03/grupos-violentos-incendiaron-nucleo-de-la-unefa-en-los-teques/

[6] http://chiwulltun.blogspot.mx/2012/04/bombardeo-de-escuela-primaria-de-la-onu.html#.UzPi6PmSySo

[7] https://www.youtube.com/watch?v=eqKMLXy7g9I

[8] Fernando Rodríguez. El rayo que no cesa. Periódico Tal Cual 19 de marzo de 2014.

[9] http://www.youtube.com/watch?v=-iT47lj-Bic

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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