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La presidencia del BID, juego fuerte en la región

Fuentes: Rebelión
La Argentina preside desde este sábado la Asamblea de Gobernadores ...

El Banco Interamericano de Desarrollo, el BID, es una organización financiera internacional creada en el año 1959 con el propósito de financiar proyectos viables de desarrollo económico y promover la integración comercial y regional de América Latina y el Caribe. Su objetivo central es reducir la pobreza en Latinoamérica y el Caribe, fomentando el crecimiento sostenible y duradero. En la actualidad el BID es el Banco regional de desarrollo más grande del mundo y cuenta con un capital ordinario de 105 mil millones de dólares.

La Asamblea de los miembros integrantes del BID es quien elige al Presidente de la Institución para un periodo de 5 años, el cual puede ser renovable. El BID ha tenido 4 presidentes, el chileno Felipe Herrera de 1960 a 1970, el mexicano Antonio Ortiz de 1970 a 1988, el uruguayo Enrique Iglesias de 1988 a 2005 y el actual presidente, el colombiano Luis Alberto Moreno el cual ha extendido su mandato desde 2005 hasta, seguramente, el presente año.

Integran el organismo  26 países de América Latina y el Caribe, que son los miembros receptores de créditos y a los que se suman Estados Unidos y Canadá y otros 20 países donantes, mayoritariamente miembros de la Unión Europea, y otros como Japón, Corea del Sur y China. Estos miembros donantes no reciben financiamiento alguno, pero, se benefician de las reglas del BID, pues solo los países donantes pueden suministrar bienes y servicios a los proyectos financiados por el Banco.

Los 26 miembros de América Latina y el Caribe poseen el 50,2 % del poder del voto, Estados Unidos concentra el 30 % y Canadá el 4 %, los países donantes que no son de la Región concentran el 16 %. Esta representatividad ubica al BID en una postura muy progresista ya que los países dela región poseen más del 50 % de los votos.

Los Estados Unidos poseen dos beneficios adicionales a los de los otros miembros,  la sede del organismo se encuentra en Washington y le corresponde, de forma vitalicia, la vicepresidencia. Indudablemente el goce de estos estos beneficios, unido al hecho de que posee el 30 % del poder del voto y la influencia, como potencia imperial en la Región, lo colocan en una posición incuestionablemente hegemónicaa la hora de las decisiones.

En septiembre del presente año se procederá a elegir al nuevo Presidente del BID, para ello se necesitará  cumplir con los siguientes requisitos: obtener por lo menos el voto de 15 miembros de la Región y que estos sumen 50 % más uno del total de los votos.

Ante la inminencia de postular candidato a la Presidencia del BID, algunos de los países receptores de créditos, o sea naciones integrantes de América Latina y el Caribe, elevaron los nombres de sus eventuales candidatos. Tales fueron los casos de la expresidenta costarricense Laura Chinchilla y su compatriota Rebeca Grynspam, Secretaria General de la Comunidad Iberoamericana.

Argentina propuso a Gustavo Beliz, ex funcionario del BID y Brasil por su parte propuso a Rodrigo Xavier. Sin dudas la multiplicidad de candidatos revela la fragmentación de la Región y la falta de capacidad, por lo tanto, de encontrar un candidato común. Sorpresivamente, el Gobierno de los Estados Unidos de América, decidió presentar un candidato propio,Mauricio Claver Carone, para ocupar la Presidencia del BID.

Esta jugada llevada a cabo porel Presidente Donald Trump es muy fuerte, algo a lo cual, por cierto, nos tiene muy acostumbrados. Esta es la primera vez que los Estados Unidos manifiestan su interés por acceder ala Presidencia del BID, dejando de lado una norma no escrita por la cual ese cargo siempre ha surgido de un candidato latinoamericano.

Resulta oportuno recordar el compromiso asumido por el Presidente Dwight Eisenhower en su discurso pronunciado ante las Naciones Unidas, en el cual manifestó que “a los efectos de que esta Institución, el BID, tuviese éxito, debería ser liderada por un país latinoamericano’’.

El candidato propuesto, Claver Carone, es un cubano-americano que actualmente se desempeña como Director para América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad. Allí expresa las posiciones más intransigentes y retrógradas en relación con los dos asuntos que dominan la agenda continental del Gobierno de los Estados Unidos en la región, el conflicto con los regímenes de Cuba y Venezuela.

Claver Carone es un militante orgánico del Partido Republicano de Florida, aliado del Senador Marco Rubio, la figura mas influyente en el establecimiento de las prioridades de Trump para Latinoamérica. El Departamento de Estado ha fundamentado esta cuestionada decisión argumentado que Claver Carone posee los atributos para colaborar con América Latina y el Caribe, para superar los efectos del covid-19, el cual amenaza con desatar una de las peores crisis económico-sociales que deberá afrontar la Región.

En tal sentido el Secretario del Tesoro Steven Munchin afirmo que “El BID se encuentra en una coyuntura critica porque la Región enfrenta desafíos cada vez mayores para el crecimiento económico y el desarrollo sustentable, en particular frente a la pandemia global’’.

Los motivos

Creemos que estos  fundamentos no son los motivos que explican la voluntad de los Estados Unidos, por acceder a la Presidencia del BID.

Un aspecto a tener en cuenta es el hecho de que la campaña presidencial no está atravesando por un buen momento en el Estado de Florida, el cual es clave para que Trump pueda ser reelecto. Claver Carone es un republicano residente en ese Estado y está identificado por los inmigrantes cubanos y venezolanos que desean cambios drásticos en los gobiernos de sus naciones de origen y ven a este hombre como un “duro”, que puede colaborar significativamente para alcanzar ese objetivo.

También debemos considerar la situación por la cual está atravesando América Latina, donde ha habido cambios políticos de envergadura, siendo la mayoría de los gobiernos progresistas desplazados, unos por la vía electoral y otros mediante el empleo de la fuerza por gobiernos de corte conservador.

Consecuentemente los mecanismos de coordinación y colaboración regional han desaparecido o se han debilitado ostensiblemente, Unasur, Celac y el Mercosur son un ejemplo de lo aseverado precedentemente. Como consecuencia de lo expresado podemos concluir que el equilibrio multilateral, en América Latina, al igual que está aconteciendo a nivel mundial se está desintegrando.

Y lo que acontece en el BID es una clara demostración de ello. Para Trump, la presencia de su país en los organismos internacionales implica que los mismos deban adaptarse a los intereses norteamericanos.

Por lo tanto si tal axioma no se cumple se retira de los mismos, tal cual ha sucedido con la OMS y el Club de París. Trump dispondrá que los Estados Unidos permanezcan en el BID si este Organismo es funcional a sus intereses y para asegurar esta premisa impone en su Presidencia a un hombre de su confianza.

Pero hay otro factor, que es la presencia, cada vez más gravitante,  de China en Latinoamérica. Esta nación se ha convertido para la gran mayoría de los paises de la región en el principal destino de sus exportaciones y la principal fuente de financiamiento.

La pandemia del covid-19 ya ha sumido a la región en una crisis económica, la cual demandará ingentes desembolsos para financiar la misma. China esta en condiciones de satisfacer, en un futuro cercano, la demanda de las naciones latinoamericanas. El BID será pues el instrumento con el cual cuenta Trump para competir con la Banca de origen chino ante  las futuras demandas de financiamiento en Latinoamérica, tratando así de  neutralizar el avance de China en su ‘’patio trasero’’.

Seguramente la propuesta de EEUU, de imponer a Claver Carone como Presidente del BID tenga éxito, ya ha recibido el apoyo de varios gobiernos de la región como los de Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras, Haití y Uruguay. Argentina, contando con el apoyo de México, por el momento mantiene la candidatura de Gustavo Beliz.

Esta propuesta de nominación, impulsada por los Estados Unidos de América, ha generado amplios rechazos en la Región. El Grupo de Puebla, el cual es liderado por figuras como Rodríguez Zapatero, Lula Da Silva, Rafael Correa y el presidente de la Argentina, Alberto Fernández, manifestaron su preocupación por el hecho del excesivo poder que ese auto atribuiría el gobierno de los Estados Unidos en el BID.

El expresidente del Uruguay Julio María Sanguinetti, conjuntamente con los expresidentes, Fernando Henrique Cardozo, Ricardo Lagos y Ernesto Zedillo, firmaron una carta en la cual manifestaron su preocupación y desacuerdo con el hecho de que un norteamericano estuviese al frente del BID, ya que implica la ruptura de una norma, no escrita, pero siempre acatada, de que el Presidente del BID, sería siempre un latinoamericano.

Asimismo manifestaron que, ‘’el nombramiento propuesto de un ciudadano estadounidense en el BID no anunciaría buenos tiempos para el futuro de la entidad, lo que nos lleva  expresar nuestra consternación por esta nueva agresión del gobierno de los Estados Unidos al sistema multilateral basado en reglas convenidas entre los países miembros’’

En la República Oriental del Uruguay un comunicado del Ministerio de Economía, oficializado a posteriori por otro de Presidencia de la República y no, como correspondería, por la Cancillería, dio su apoyo a la candidatura de Claver Carone, El Canciller Ernesto Talvi, muy debilitado políticamente, manifestó a través de miembros de su equipo que consideraba un «error” que Uruguay acompañe esa candidatura y a su vez explicaron que la Cancillería no fue consultada al respecto.

A esta circunstancia se agrega el entredicho, entre el Presidente Luis Lacalle  y su Canciller, con motivo de las diferentes consideraciones con respecto al tratamiento a ser dado a la figura del Presidente Nicolás Maduro. Situación esta que determinó la salida anticipada, no inmediata, del canciller Talvi.

La celebración de una conferencia en la sede de la Cancillería, en la cual el titular de la misma volcó sus expectativas en materia del futuro  desarrollo de la política exterior, aparentemente, habría sido el factor que determinó a la Presidencia a solicitar la renuncia inmediata del Canciller Ernesto Talvi, el cual ya estaba en conocimiento de que el embajador Francisco Bustillo sería su sustituto.

Tal circunstancia determinó la presentación de la solicitud de renuncia del Canciller Ernesto Talvi, hecho este que determinó que el Presidente Luis Lacalle Pou tuviese que asumir la Presidencia pro tempore del Mercosur acompañado por la Ministra de Economía y la vicecanciller. Estas vicisitudes de carácter doméstico revelan una serie de tensiones internas en la coalición multicolor que desembocaron en una crisis que refleja diferentes visiones  en materia de política exterior.

Asimismo queda en evidencia la falta de experiencia política y el desconocimiento de determinados códigos que indican que es inadmisible que un Ministro de Relaciones Exteriores contradiga públicamente las posiciones del Presidente de la República y pueda permanecer en su cargo.

Los hechos dan la razón a quienes en su momento aconsejaron al senador Ernesto Talvi, líder de la mayoría del Partido Colorado, que no era conveniente asumir la función de Ministro de Relaciones Exteriores y mantener a su vez su perfil político y el del partido. Hoy la figura del exministro está sumamente debilitada,  será desde el Senado que deberá reconstruir su imagen para poder mantener su liderazgo dentro de su partido.

No obstante lo señalado precedentemente, Ciudadanos, la agrupación política  de Ernesto Talvi, es la mayoritaria en el seno del Partido Colorado y cuenta con los votos suficientes para afectar la mayoría parlamentaria que detenta la Alianza Multicolor de derechas que respalda al presidente Lacalle Pou.

Como era de prever prevaleció la postura del Presidente de la República, respaldando  la postulación de Claver Carone  para la Presidencia del BID. Lacalle es un genuino representante de un renovado herrerismo, el cual ha alineado a nuestro país, incondicionalmente, con la potencia del Norte y con Brasil, Colombia, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Chile, cuyos gobiernos representan a la extrema derecha en el seno de nuestra Región.

Uruguay retrocede varios casilleros en materia de política exterior y van quedando a la vera del camino varios de los logros obtenidos a lo largo de quince años de gobiernos progresistas.

Seguramente en las Naciones Unidas nuestra voz no acompañe a quienes se opongan al bloqueo de Cuba o quienes condenen la anexión de parte de Cisjordania al Estado de Israel y quizás también traslademos la sede de nuestra Embajada de Tel Aviv a Jerusalén. ¿Cuál será entonces nuestra postura ante una eventual agresión armada a la República de Venezuela?

En lo que respecta a las definiciones sobre el tema de la futura Inserción Comercial del Uruguay, el discurso pronunciado por Luis Lacalle Pou, al asumir la Presidencia pro tempore del Mercosur, define con claridad el modelo económico a impulsar y alentó a los miembros del acuerdo a dejar de lado las diferencias ideológicas, más allá de que fueron notorias las diferencias existentes  entre el presidente Alberto Fernández  y el resto de los socios

También instó a  acelerar los trámites para culminar las negociaciones con la Unión Europea y el EFTA, asumiendo el compromiso de ratificar esos acuerdos a lo largo de los seis meses de su Presidencia pro tempore. Hizo un llamado, dirigido especialmente al Presidente Alberto Fernández,  en el sentido de concretar las negociaciones con Corea del Sur.

Previendo objeciones, principalmente por parte del Gobierno argentino y de la Federación de Industrias de San Pablo, Lacalle insistió con la flexibilización y la autorización para que cada miembro del Mercosur pueda negociar libremente, erosionando así el concepto de Mercado Común del Mercosur. Por último expresó que cree necesario celebrar un Acuerdo de Libre Comercio con los Estados Unidos, indicando que ha mantenido conversaciones con Mike Pompeo, así como hacerlo también con la República Popular China.

El actual Gobierno se posiciona así a favor de una apertura comercial extrema, a contramano de lo que  sucede en el resto del mundo, en donde paulatinamente se está retornando a un nuevo proteccionismo.

EEUU es un claro ejemplo de ello, en donde se protege el mercado interno y se prioriza el mantenimiento de los puestos de trabajo. “El fundamentalismo neoliberal conduce a las naciones del Mercosur a signar acuerdos comerciales que profundizan la apertura comercial con potencias económicas que tienen sustanciales diferencias económicas y productivas como resultado de una inserción diferenciada en las cadenas de valor mundiales. La entrada en vigor de estos acuerdos comerciales profundizará las asimetrías existentes, los sectores industriales de los países desarrollados serán los grandes beneficiarios de estos acuerdos y en el seno del Mercosur lo será el agronegocio”.

“Estos acuerdos, entonces, van a profundizar el modelo primario-extractivo en los países del Mercosur, consolidando el proceso de desindustrialización y la exacerbación de las consecuencias ambientales y sociales que se derivan del monocultivo y la superexplotación del recurso tierra”. (1)

El futuro no es halagüeño, la tarea de las fuerzas políticas de izquierda debe estar direccionada a trabajar en conjunto con el movimiento social, en su más amplia expresión, para impedir que este proceso de liberalización  comercial, que solo beneficia al sector financiero  y rural de nuestros países,  no comprometan más el futuro de nuestra nación

Nota

(1) Luciana Ghiotto “Argentina es un país clave para presionar para que el Acuerdo Mercosur- UE no sea firmado”

Roberto Chiazzaro, secretario de Relaciones Internacional del Partido Socialista del Uruguay, exdiputado del Frente Amplio. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente: http://estrategia.la/2020/07/05/la-presidencia-del-bid-juego-fuerte-en-la-region/

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