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Laclau, el populismo y lo que está por venir

Fuentes: Rebelión

Ernesto Laclau, es quizás uno de los autores que con mayor claridad ha perfilado las características que conformaron los procesos políticos de centro izquierda desarrollados en América Latina a partir de la victoria electoral de Hugo Chávez en el año 1999 mediante su definición de populismo (1), que no es en absoluto peyorativa como suele […]

Ernesto Laclau, es quizás uno de los autores que con mayor claridad ha perfilado las características que conformaron los procesos políticos de centro izquierda desarrollados en América Latina a partir de la victoria electoral de Hugo Chávez en el año 1999 mediante su definición de populismo (1), que no es en absoluto peyorativa como suele utilizarse habitualmente, más bien, con una marcada influencia de Carl Schmitt, lo considera como un proceso de quiebre que es necesario para que no muera la política, y sea desplazada, como hubiese deseado Saint Simon al igual que los modernos gurús del neoliberalismo, del gobierno de los hombres a la administración de las cosas.

El 2015 promete ser una año complicado para el país, la crisis económica (sean cuales sean los motivos que la generaron), no encuentra reparo a corto plazo, y aunado a ello, las elecciones parlamentarias de diciembre generan un ambiente propicio para el posicionamiento político de los sectores más conservadores, que se aprovechan de la primera para promover sus iniciativas más radicales como santa medicina en cara a la confusión que producen los tiempos de crisis.

Ante dicha situación, la lectura de Laclau resulta bastante útil para comprender no sólo los orígenes de este proceso político y sus elementos constitutivos, sino también, cuales son los riesgos que genera su lógica política inmanente. Por su puesto, uno de los peligros más evidentes que acechan a sujetos políticos tan heterogéneos reside en que sus componentes ideológicos se encuentran en constante movimiento, tanto internamente, como entre la frontera amigo/enemigo que los define (lo que este denomina significantes flotantes).

No sólo existe una lucha constante entre los grupos que conforman un bloque específico (chavismo u oposición) por definir sus contenidos, sino que estos elementos pueden desplazarse de un bloque a otro, siendo un claro ejemplo las constantes referencias que ha hecho en los últimos días el Gobierno Nacional, desde la memoria y cuenta del presidente Nicolás maduro, hasta las declaraciones del Vicepresidente Ejecutivo Jorge Arreaza en la inauguración del Seminario Internacional de Zonas Especiales y Desarrollo Estratégico, donde ambos han enfatizado la importancia de los empresarios tanto nacionales como transnacionales para construir el socialismo, lo que para cualquier marxista significaría un oxímoron.

Según este autor, cuando la cadena articulatoria que conforma un sujeto político se vuelve tan amplia que abarca un enorme grupo de demandas contradictorias entre sí, como efectivamente ocurre con el bloque bolivariano (que conforman tanto militares conservadores, como organizaciones leninistas, activistas a favor de la diversidad sexual, grupos religiosos, entre otros), puede ocurrir que lo único que garantice la unidad del mismo sea el nombre del líder, donde se deposita la necesidad de representar lo irrepresentable, de nombrar la catacresis, o en términos derridianos, de decidir lo indecidible. Por supuesto, las consecuencias de semejante situación resultan bastante obvias y las estamos sufriendo en la actualidad; ausente el líder, entra en una crisis de identidad el sujeto político que no se percibe a sí mismo como unidad y solo sobrevive porque ya definió a su enemigo y se diferencia de él.

De igual forma, en su artículo «populism: what is in a name?» (2), Laclau hace algunas aseveraciones de enorme relevancia para comprender qué futuro puede esperar a Venezuela en los próximos años, cuando explica cómo se pasa de la lógica de la diferencia (características de los regímenes políticos fuertemente institucionalizados), a la lógica de la equivalencia (que rige los procesos de ruptura populista) y viceversa. En dicho texto, afirma que los sujetos populares habiéndose hecho del poder pueden incurrir en dos errores, en primer lugar, que en el proceso de institucionalización, su discurso pase a ser un discurso de Estado produciendo una asimetría entre las demandas reales y este, como en efecto ocurrió en algunos países africanos al lograr su descolonización.

Otra circunstancia que puede ocurrir viene dada por el extremo contrario; cuando los grupos dominantes intentan recrear las fronteras internas con discursos anti-institucionales, lo que puede resultar en el fracaso del Jacobinismo francés y la revolución cultural China. Ahora bien, estos riegos son producto de la lógica política en democracia, al menos en el caso Venezolano, y por ende, van de la mano con ella al plantearla desde una óptica sustantiva, donde realmente exista la posibilidad de cambio como producto de la lucha hegemónica que significa la misma, no existiendo barreras para la experiencia humana que esta representa, y no desde una perspectiva meramente formal, como la presencia de instituciones democráticas que permitan la toma de decisiones públicas a través del voto, planteada por Schumpeter.

De modo tal, que frente a un futuro incierto, un presente marcado por la crisis y la recomposición de fuerzas de los sectores más reaccionarios del espectro político como consecuencia, la única alternativa para la izquierda consiste en conformarse en un bloque bien articulado y sumergirse en la lucha hegemónica por reformular los conceptos que conforman la identidad del sujeto popular, en esa guerra de posiciones llamada lenguaje, desprendiéndose del hambre de protagonismo y segregando a los corruptos, arribistas y oportunistas; conformando así, un bloque que no dejará de ser heterogéneo e incapaz de conseguir una clausura frente a sus propias contradicciones, pero comprometido con las premisas que debe tener como horizonte, libertad y democracia con justicia social.

(1(1) Este autor ha construido todo un horizonte intelectual sobre el funcionamiento de la lógica populista, en numerosos textos y artículos a través de los años, sin embargo, quizás su elaboración más completa y sistematizada al respecto sea:

Laclau, E. (2005) La razón populista. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

(2(2) En: Panizza, F. Ed. (2005) Populism and the Mirror of Democracy. Londres: Verso.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.