Recomiendo:
0

Llegó el SUCRE

Fuentes: Rebelión

Con la primera transacción realizada entre Venezuela y Cuba se puso en vigor el Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE), una moneda que en un principio adoptarán cinco de los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). La operación fue por 108.000 sucres, equivalentes a 135.000 dólares (1 sucre: 1,25 […]

Con la primera transacción realizada entre Venezuela y Cuba se puso en vigor el Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE), una moneda que en un principio adoptarán cinco de los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

La operación fue por 108.000 sucres, equivalentes a 135.000 dólares (1 sucre: 1,25 dólares), que Cuba pagó a Venezuela por el envío de 360 toneladas de arroz.

Dentro de pocos días, le seguirá otra transacción que contempla la compra de cemento asfáltico por parte Bolivia a Venezuela. A cambio, Caracas importará de ese país andino madera, alimentos, textiles, y artesanía.

El ex ministro de Economía y Finanzas y actual titular de Electricidad, Alí Rodríguez Araque afirmó que la unidad comienza con un valor de 1,25 dólares y el propósito es facilitar el comercio entre los países del ALBA para en el futuro sustituir la divisa estadounidense en el comercio entre los integrantes del bloque.

La moneda funcionará inicialmente de forma virtual, solo por vía electrónica entre Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, mientras Dominica, Antigua y Barbudas y San Vicente y las Granadinas realizan gestiones para adaptar sus monedas al sistema, y Honduras se mantiene en stand by tras el golpe de Estado contra el presidente constitucional Manuel Zelaya.

De esta forma, comienza un nuevo método de intercambio comercial con la intención de depender menos de las reglas comerciales de países desarrollados, y sobre todo del dólar estadounidense.

El tratado constitutivo para aplicar la moneda común fue firmado por los presidentes de los países del ALBA reunidos el 16 de octubre de 2009 durante la VII Cumbre del bloque efectuada en Cochabamba, Bolivia. En esa ocasión, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, explicó que cuando el dólar es usado en las transacciones entre países, Estados Unidos «está captando parte de la producción nuestra», en base a lo que se conoce en términos económicos como «ingreso por señoriaje. «Quien emite la moneda se lleva parte de la producción y encima dependemos de una moneda extrarregional».

Correa recordó la frase de un intelectual, quien dijo, «Denme el poder de emitir moneda en su país, y me reiré de sus leyes», es decir que «nos tienen a su merced, si dependemos de su moneda», añadió.

En los asuntos técnicos, financieros y legales para poner en marcha el sucre, se comenzó a trabajar desde noviembre de 2008 con la intención de poder tener en primera instancia, una unidad contable que facilite el intercambio comercial entre sus miembros sin tener que depender del dólar para que posteriormente se vaya fortalecimiento y forme una unidad de reserva.

El valor del sucre esta dado por la asignación de cada país en moneda nacional y otra en divisas que será utilizado por los Bancos Centrales. El sistema tiene tres instancias: el Consejo Monetario Nacional, la Cámara Central de Compensación y Pagos y el Comité de Fondo de Reservas y Convergencia Comercial.

El Consejo es el máximo órgano donde sus miembros tienen el mismo derecho independientemente del volumen comercial de que dispongan. Entre sus funciones aparece la de distribuir a cada país (es decir, a los Bancos Centrales) un monto determinado de sucre con el que operarán.

Por la Cámara Central pasarán todas las operaciones en sucres ordenadas por el Consejo Monetario. Si en un período de seis meses, algún país los ha gastado, liquidará el déficit en divisas, y si por el contrario resultó acreedor, deberá entregar los sucres y recibirá divisas.

En cuanto al Comité de Fondo, tendrá el mandato de resolver los sobregiros o déficit temporales de cualquier miembro y además canalizar recursos para financiar proyectos de inversión que aumenten la oferta exportable de éstos.

Esta moneda virtual o de cuenta, permite a sus integrantes intercambiar bienes y servicios, y parte de una selección de productos que deciden las naciones entre si y la cual irá creciendo paulatinamente.

Por ejemplo, Venezuela dio a conocer que entre los productos que importará, en la primera etapa que se extenderá hasta junio de 2010, aparecen: maíz amarillo, arroz paddy, frijoles, porotos y soya, cloruro de potasio, ácido sulfúrico, hilos de coser de algodón y alcohol isopropílico.

Mientras los productos por exportar son: melones frescos; plátanos, café tostado sin descafeinar, arroz, harina de maíz, mangos, jugo de naranja, cacao en grano, manteca, pasta de cacao, frijoles negros, gallos y gallinas de las especies domésticas, sardinas, metanol, aceites blancos, grasas lubricantes, sulfato de aluminio, alambre de aluminio y gasolina.

Mediante estos mecanismos se prevé reducir asimetrías comerciales, estimular la oferta exportable y mejorar la complementariedad económica entre sus miembros.

Además, se financiarán empresas nacionales, binacionales y grannacionales para promover el fortalecimiento del comercio en la zona sucre.

En este sentido, recientemente fue creada la Empresa Grannacional de Alimentos, durante el II Consejo de Ministros de Agricultura del Alba con el fin expreso de romper con el esquema que las transnacionales montaron en América Latina que solo han producido hambre y miseria, según afirmó el ministro de Agricultura y Tierras venezolano, Elías Jaua.

La empresa funcionará bajo el sistema del sucre y permitirá que el mapa de la mercancía de los alimentos tenga un instrumento distinto al mecanismo del dólar para un intercambio complementario de los países, aseguró Jaua.

En esta Grannacional está previsto producir semillas, fertilizantes, equipamientos y herramientas, desarrollar áreas de producción primaria y agroindustrial y establecer mecanismos de intercambio que permitan atender el déficit alimentario en esos países.

En conclusiones, con la puesta en marcha del sucre se aumenta el intercambio comercial, se fortalecen los mecanismos de integración latinoamericana y se contribuye a la estructuración de una nueva arquitectura financiera.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.