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El concierto fue gratuito y al aire libre en la emblemática Tribuna Antiimperialista

Los cubanos enloquecen en un concierto del ex teclista de Yes

Fuentes: AP/Rebelión

Amantes cubanos del rock, de distintas generaciones, ovacionaron ruidosamente a Rick Wakeman durante un concierto del ex tecladista del grupo Yes frente al famoso malecón de esta capital. Wakeman y el New English Rock Ensemble (NERE) tocaron durante dos horas, la noche del domingo, para niles de cubanos reunidos en la Plaza Antiimperialista José Martí. […]

Amantes cubanos del rock, de distintas generaciones, ovacionaron ruidosamente a Rick Wakeman durante un concierto del ex tecladista del grupo Yes frente al famoso malecón de esta capital.

Wakeman y el New English Rock Ensemble (NERE) tocaron durante dos horas, la noche del domingo, para niles de cubanos reunidos en la Plaza Antiimperialista José Martí.

«Esto es la mejor música de rock que han tocado en esta isla», dijo entusiasta José Negrín, de 40 años, quien asistió al concierto con su esposa y su hijo de 15 años.

Padre e hijo presenciaron fascinados el concierto y tocaron sus propios teclados imaginarios en el aire, mientras los dedos de Wakeman viajaban veloces para hacer sonar varios pianos y sintetizadores electrónicos.

El músico británico vestía una capa de lentejuelas rojas, blancas y doradas, mientras que el vocalista de NERE llevaba una tradicional guayabera cubana.

Wakeman cambió la capa por un saco morado brillante y un sombrero de hechicero, cuando tomó un teclado portátil y bajó hacia las tribunas para tocar entre el público. Llevó a una chica cubana al escenario, y siguió tocando sin perder una nota.

El astro del rock incluyó en su recital varias melodías famosas de la década de 1970, incluidas las canciones de sus álbumes «Journey to the Center of the Earth» y «The Six Wives of Henry VIII».

La multitud enloqueció cuando Wakeman interpretó «Arthur», el tema de un semanario cultural de la televisión cubana, llamado «Historia del Cine».

Varios padres presenciaron el concierto con sus hijos. Entre el público había también algunos jóvenes de pantalones vaqueros y camisetas con emblemas alusivos al rock pesado. Abundaron los tatuajes y las perforaciones de la piel, rara vez vistos en la tierra de la salsa y el son.

«Antes (en 1970 o comienzos de 1980) te discriminaban en Cuba por tener pelo largo», dijo Lázaro Pérez, un alfarero de 33 años, quien llevaba mechones largos. «Los roqueros eran perseguidos, les decían que eran contra la Revolución (cubana). Pero ha pasado ya; estamos en el 2005».

Efectivamente, la apertura cultural cubana es abrumadora. Quienes históricamente acusaban al gobierno de la isla de reprimir las nuevas tendencias musicales y culturales, ahora observan como el rock se instala con acceso gratuito en estadios al aire libre y lugares tan emblemáticos como la denominada Tribuna Antiimperialista, una esplanada construida frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos como lugar de manifestaciones masivas de protesta contra el gobierno Bush.