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Chile

Los riesgos de los activos financieros

Fuentes: Argenpress

Las autoridades económicas chilenas han señalado que colocar su superávit fiscal en activos financieros constituiría una garantía a futuro, cuando el ciclo económico experimente un curso negativo y venga el período de las «vacas flacas». Los mercados financieros mundiales en los meses recientes dieron muestras de gran inestabilidad y en consecuencia, no queda claro sí […]

Las autoridades económicas chilenas han señalado que colocar su superávit fiscal en activos financieros constituiría una garantía a futuro, cuando el ciclo económico experimente un curso negativo y venga el período de las «vacas flacas». Los mercados financieros mundiales en los meses recientes dieron muestras de gran inestabilidad y en consecuencia, no queda claro sí constituyen una garantía para más adelante o sí, por el contrario, pueden ser fuente de enormes pérdidas o de desequilibrios. Por ejemplo, si las tasas de interés promedio obtenidas con los activos financieros -como se informó explicando el origen del financiamiento en el gasto público adicional anunciado en el mensaje del 21 de mayo- es de 4,5% anual y la mayoría de los recursos están colocados en dólares se habría sufrido una pérdida ya que en ese momento la devaluación en doce meses de la moneda norteamericana era superior a dicha tasa. Por tanto, los factores a considerar son muchos y los riesgos no son pocos.

La «gran ironía financiera internacional de nuestros tiempos». -comentó el ex secretario del Tesoro durante el gobierno de Clinton, Lawrence Summers- reside en que países necesitados de capitales para su desarrollo están enviando más dinero a EEUU de los que se están enviando en dirección opuesta y lo hacen -tal como acontece en Chile- como políticas gubernamentales. «Imagínese -reflexiona Summers- que usted este en Marte y que no conoce el planeta Tierra, pero estudió economía. Alguien le habla de estos países que crecen un 4,5,6,8 ó 10 % y que son relativamente pobres, y también le cuenta que hay otros países que crecen a un ritmo de un 2 o quizás 3 ó 4% que son ricos, con poblaciones que crecen poco». Aún cuando ese economista marciano esperaría lo contrario – saca como conclusión Summers – «el flujo de capitales de los países pobres hacia los ricos es realmente muy significativo. Y se da- añade – a una escala sin precedentes» (25/06/06).

El financiamiento externo requerido por EEUU -que tiene un déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos estimado en un 7% del PIB- es proporcionado por los países superavitarios comerciales, China, Japón, Alemania, Rusia y los exportadores de petróleo. A ello se suma en una escala obviamente menor Chile, que -a pesar de las necesidades internas- está exportando recursos generados internamente. En la práctica aceptan activos financieros norteamericanos como cancelación de sus exportaciones.

Con el agravante, tal como acontece en Chile, que la extracción de recursos de los países en desarrollo en parte también la realizan grandes consorcios privados- en primer lugar las corporaciones que están obteniendo elevadas utilidades con el cobre – pero también en magnitudes importantes los bancos centrales (con sus reservas internacionales) o los gobiernos (con los elevados ahorros que están reuniendo). En otros palabras, el gran debate no reside sólo en la política de acumular grandes superávit sino en que se hace con estos recursos. En Chile, hasta finalizar el trimestre, no se entregaba una información detallada de parte de las autoridades sobre cómo se están manejando estos fondos, lo cual no permite sacar conclusiones precisas sobre los resultados de dichas colocaciones financieras.

Summers en sucesivos in