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Los vaivenes del petróleo

Fuentes: La Diaria

Hace seis años el precio promedio del barril era 24 dólares, luego llegó a 40, en 2006 rondó los 80, a mediados de 2007 bajó a 50 para romper la barrera de los 100 en marzo de 2008, generando una escalada imparable que arañó los 150 en junio. Entre agosto y setiembre comenzó un descenso […]

Hace seis años el precio promedio del barril era 24 dólares, luego llegó a 40, en 2006 rondó los 80, a mediados de 2007 bajó a 50 para romper la barrera de los 100 en marzo de 2008, generando una escalada imparable que arañó los 150 en junio. Entre agosto y setiembre comenzó un descenso hasta los 99 que abrió «esperanzas» para una vuelta a la «normalidad». La ilusión de una bajada radical del precio es difícil de sostener así como las hipótesis que interpretaban la suba constante como algo coyuntural. 

LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO Y LA CRISIS

La crisis económica en los Estados Unidos y Europa es el primer factor que ralentizó los precios. Efectivamente, entre ambos consumen el 35 por ciento del petróleo mundial y la escalada de la crisis financiera con sus efectos sociales disminuyó el consumo general de las poblaciones. En EEUU la desocupación saltó al 6.1, lo que sumado a los pobres «estructurales» sacan del consumo habitual a más de 40 millones de personas. La demanda petrolera estadounidense ha caído cerca de un 3,5 por ciento y el consumo de gasolina registraría su primer declive anual desde inicios de la década de 1980, de acuerdo a la Administración de Información de Energía de Estados Unidos.

La crisis se reflejó, rápido, en la caída en las ventas en las gasolineras y en los descensos en las ventas de automóviles. En EEUU, el mayor mercado automotriz del mundo, las ventas de autos y camionetas nuevas se encaminan a caer 10% o más este año,  entre 14 millones y 14,5 millones de vehículos, frente a los 16,1 millones de 2007. En Europa el mercado automotriz no está mejor. En agosto, los registros de autos nuevos cayeron 41% en España, 18% en Gran Bretaña, 10% en Alemania, y 7% en Francia. En China, la venta de autos se mantenía arriba, por un 13% respecto del año pasado. El nuevo motor económico global seguirá consumiendo combustible. La Agencia Internacional de Energía percibió la situación en su informe mensual de setiembre, revisando a la baja sus previsiones sobre la demanda mundial de petróleo para 2008 y 2009. Para la AIE la demanda global será de 86,8 millones de barriles diarios este año, es decir 700.000 barriles más cada día que en 2007, pero 100.000 menos de lo que había previsto el mes pasado.

Así, la «destrucción de demanda» norteamericana y europea empujó en parte a la caída de los precios internacionales acompañados, además, por una peculiar coyuntura financiera. Los fondos de inversión, que acumularon inmensas ganancias apostando al alza en los últimos tres meses en el mercado de futuros, decidieron liquidar sus rendimientos. Las ventas masivas en el NYMEX tanto en futuros de combustibles como de petróleo, llevó a la baja las finanzas especulativas lo que agregado a las carencias de crédito, producto directo de las crisis subprime, ralentizó también, la especulación. Masters Capital Management, uno de los principales fondos de inversión, divulgó un informe hace poco en el que asegura que especuladores han retirado de los mercados de futuros de petróleo 39.000 millones de dólares durante los dos últimos meses, provocando que los precios del barril hayan caído de los históricos 146 dólares del 3 de julio hasta cotizar ahora en torno a 100.

A su vez, las oscilaciones monetarias hicieron lo suyo. El euro bajó respecto del dólar, en un descenso que fue dramatizado a pesar de que sigue demasiado arriba respecto de la moneda americana. Desde enero la moneda comunitaria se revalorizó cerca del 10% respecto del dólar, pero el descenso de los últimos meses hizo que el barril bajara su precio en dólares, pues se precisan menos billetes verdes para comprarlo. Sin embargo de continuar la crisis subprime en el largo plazo, como muchos suponemos, el dólar retomará la ruta del descenso, como consecuencia de la masiva emisión que la Reserva Federal seguirá haciendo para rescatar a los bancos colapsados, tal como quedó claro la semana pasada cuando el euro remontó a 1.42 cuando la debacle parecía inminente.
LAS CLAVES GEOPOLÍTICAS

El descenso de la violencia en Irak y su salida al mercado petrolero pudieron haber tranquilizado las preocupaciones de los productores y los negociantes. Pero la coyuntura global no abre puertas al optimismo rampante. La breve guerra en el Causcaso dejó a Rusia al borde del control gasero occidental. Sin embargo el conflicto por Osetia y Abjazia estuvo demasiado lejos del gasoducto BTC, la principal vía para el abasto de occidente, como para precipitar una escalada del crudo y el gas. Pero la tensa definición del conflicto -o indefinición- dejaron a Rusia en una posición «peligrosa» donde el control de las vías de los combustibles se volvió más posible que hace unos meses. No menor es la tensión en torno a la situación en Bolivia y su correlato en Venezuela. El retiro de embajadores no generó una escalada de los precios, pero mostró los peligros que pueden generar las ingerencias de Estados Unidos en la región. Sin embargo hay un dato no menor, que trascendió poco en los medios de comunicación: las relaciones entre Irán y Estados Unidos.

DEBKA-Net-Weekly’s, semanario israelí con muy buena información de inteligencia, anunció que Washington y Teherán acordaron bajar el nivel del conflicto por las centrales nucleares, a cambio de una nueva «actitud» de los iraníes respecto a la producción y los manejos de los precios del barril. Al fin y al cabo la apertura de la bolsa petrolera iraní en la Isla de Kish en marzo tiene alguna incidencia en la formación de los precios internacionales. Quizá el canje de estabilidad por precios petroleros habría servido para desplomar el valor del barril. El 15 de julio «un alto funcionario iraní» citado por Reuters negó el acuerdo, pero todo -la noticia del pacto y su desmentido- pasaron demasiado desapercibidas como para no generar fuertes sospechas entre aquellos que siguen el tema energético global.

EL FUTURO INMEDIATO

Si consideramos el informe de la AIE, su prospectiva sobre el consumo no deja de ser llamativa. Su «error» de cien mil barriles fue el más subrayado por los medios, pero nadie se preocupó en destacar que, a pesar de la crisis, el consumo petrolero seguirá creciendo 700 mil barriles por día. Cuando nos vamos más atrás en el tiempo el consumo diario del planeta aumenta por arriba del millón de barriles. Teniendo en cuenta estos incrementos, mientras vemos hoy la «montaña rusa» en que se transformó el mercado financiero global, las perspectivas nos permiten formular hipótesis sugerentes. El BRIC -Brasil, Rusia, India y China- seguirán creciendo a diferentes niveles -9% China, 5% Brasil, quizá algo menos Rusia y 7% India- por lo que el eje del crecimiento mundial muy bien podría desplazarse hacia ellos, cosa que muchos piensan que ya está sucediendo. Estados Unidos no saldrá indemne de esta crisis. Los salvatajes financieros promovidos por los neoliberales, tan «estadofóbicos» hasta hace poco, tendrán resultados -quizá- en el mediano plazo. Su consumo energético, sin duda, caerá así como su poder económico. Pero el hoy es diferente de otras épocas. La economía norteamericana no juega sola y hay varias potencias, nuevas y viejas, esperando su momento para ocupar un nuevo lugar en la correlación de fuerzas mundiales. Y para lograrlo, el crecimiento económico fundado en el consumo petrolero será la clave. China, India y Brasil seguirán integrando a sus inmensas poblaciones al consumo, y el petróleo seguirá fluyendo hacia ellos. Mientras tanto la OPEP regulará la producción, como lo hizo la semana pasada, para que el valor del barril no caiga más allá de un precio sensato, que girará en torno a los 100 dólares. Y en un escenario de escasez, como consecuencia del cenit petrolero, los precios no bajarán nunca más a los niveles de hace cuatro o cinco años.

El mundo está cambiando, y quizá más rápido de lo que muchos esperábamos.