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Modernos dinosaurios en la Amazonía

Fuentes: Rebelión

Mónica Vargas (Xarxa de l’Observatori del Deute en la Globalització) Víctor Maeso (SETEM) Gustavo Duch Guillot (Veterinarios Sin Fronteras) 18 de julio de 2008 A pesar de su carácter conservador, el Informe Final de la Comisión Mundial de Represas (CMR), conformada por representantes de la industria de las represas y de los movimientos anti-represas causó […]

Mónica Vargas (Xarxa de l’Observatori del Deute en la Globalització)

Víctor Maeso (SETEM)

Gustavo Duch Guillot (Veterinarios Sin Fronteras)

18 de julio de 2008

A pesar de su carácter conservador, el Informe Final de la Comisión Mundial de Represas (CMR), conformada por representantes de la industria de las represas y de los movimientos anti-represas causó gran repercusión en el año 2000. Constituyó una clara denuncia de los impactos sociales y ambientales, así como de la ineficiencia que han tenido estas megaestructuras a nivel mundial. La CMR estimó que la cantidad de personas desplazadas en el planeta por las represas se situaba entre 40 y 80 millones de personas, y que los principales afectados eran los grupos más pobres y vulnerables. En septiembre de ese mismo año, St. Louis et al. publicaron un artículo en la Revista Bioscience donde observaban que las emisiones de los embalses constituían 7% del impacto total del calentamiento global.

Ante estos datos ¿quién se atreve a plantear el proyecto «Complejo Hidroeléctrico del Río Madera» con 4 grandes represas en la amazonía boliviano-brasileña, una de las zonas con más alta biodiversidad del planeta?: el gobierno de Brasil, en el marco de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), impulsada por el Banco Interamericano de Desarrollo, el cual cuenta con la participación del gobierno español. ¿Y quién acepta financiar el proyecto?: el Banco Santander Central Hispano (BSCH) que financia parte del primer embalse del proyecto , cuyas obras comienzan en agosto de 2008. Resulta significativo que otros bancos como el Banco do Brasil, Bradesco y Unibanco hayan manifestado su preocupación por la poca voluntad del BSCH en analizar todos los riesgos vinculados al proyecto. Entre los impactos podemos destacar el riesgo para una zona de incalculable valor ecológico; la obstaculización en el acceso al agua potable para la ciudad de Porto Velho; el desplazamiento de comunidades indígenas y campesinas y la consecuente proliferación de los cordones de pobreza en las urbes aledañas. En estas regiones existen reales posibilidades de mejorar de manera sostenible y digna las condiciones de vida de la gente mediante proyectos de microcentrales y turbinas. ¿Cómo es posible que se plantee instalar dinosaurios de esa magnitud?

Desde la Xarxa de l’Observatori del Deute en la Globalització, SETEM y Veterinarios Sin Fronteras alertamos al público sobre este preocupante caso (más información en www.finanzaseticas.org) y protestamos ante un financiamiento social y ambientalmente irresponsable en el cual participa la principal entidad bancaria del Estado español.

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