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Momento propicio para una gran ofensiva popular

Fuentes: Rebelión

¿La corrupción una novedad? La corrupción en Brasil no es la «novedad» que nos quiere hacer creer la operación Lava Jato y la TVGlobo, que al parecer «recién se enteran en 2017″ que el estado brasileño y todas sus instituciones funcionan motorizados por coimas y sobornos.  Brasil heredó la corrupción del imperio portugués. Y se […]

¿La corrupción una novedad?
La corrupción en Brasil no es la «novedad» que nos quiere hacer creer la operación Lava Jato y la TVGlobo, que al parecer «recién se enteran
en 2017″ que el estado brasileño y todas sus instituciones funcionan motorizados por coimas y sobornos.  Brasil heredó la corrupción del imperio portugués. Y se puede fechar su lanzamiento institucional con bastante precisión: la corrupción en Brasil está cumpliendo casi 460
años.
Recordemos que el desembargador -juez-, Pero Borges enviado en 1548 por el rey João III a Brasil desempeñó la función de administrador de la Justicia con el cargo de Ouvidor-Geral, como la autoridad judicial máxima después del gobernador general. Un año antes de viajar a nuestro continente había sido condenado a devolver al imperio el dinero que desviara de las obras de construcción de un acueducto en Alentejo y estaba suspendido por tres años en el ejercicio de cargos públicos. Nos podemos imaginar con que «decoro» condujo la justicia imperial en Brasil este personaje.
La documentación histórica demuestra que desde la colonia hasta la fecha, la supuesta «hacienda pública» siempre funcionó como un activo patrimonial de los grandes empresarios privados en componenda con los principales agentes estatales, y representantes políticos. Esto implicaba que la corrupción era publicitada y penalizada si se trataba de pequeñas cantidades.
Recordemos también, que la corrupción política en Brasil es una práctica fundamental para garantizar la desigualdad social. Se coloca siempre como barrera entre los derechos del ciudadano común y su acceso a los recursos del Estado. Durante el «lulismo» jugó un rol importante para la acumulación de capital de las corporaciones de la construcción o ligadas a la industria petrolera, -por ejemplo-, que se transformaron a partir de las «licitaciones» sobornadas de obras públicas, en transnacionales. Como los definió Dilma con toda precisión, los distintos Programas de Aceleración del Crecimiento (PAC) garantizaron un «festival de licitaciones». Hoy sabemos qué ellas, sino todas defraudadas, la gran mayoría tenían beneficiarios que las habían comprado con sobornos. Los PAC jugaron un rol de primera línea también como contrapeso a los avances en derechos sindicales, sociales o al aumento del salario mínimo durante el «lulismo», que podían reducir los lucros empresariales.
Para el capitalista brasileño la corrupción ha sido en toda su historia un factor fundamental e insoslayable. Y a los empresarios poco les importa cuál es el partido que usufructúa el gobierno en tanto la corrupción continúe siendo el eslabón que los une a la «hacienda pública». La corrupción se combina y complementa con el racismo para mantener a la población negra en un nivel de acceso inferior a la salud, educación, transporte y servicios sociales en general. Negros y mulatos que son más del 50% de la población total.
Y esto se reafirmó en el plano político a partir de la aprobación en el Congreso del financiamiento de campañas electorales por parte de las empresas. El ex-presidente de la cámara de diputados Eduardo Cunha, logró ese cargo como principal lobysta empresarial del Congreso. Y la composición mayoritaria del actual legislativo dominado por las bancadas de la «bala», los evangélicos y los ruralistas, la decidieron los aportes empresariales a los candidatos en la campaña electoral de 2014.

Las denuncias que desataron la crisis
El miércoles 17 de mayo la TV Globo lanzó un reportaje que informaba que el presidente Michel Temer había sido grabado por los dueños de la corporación transnacional JBS -los hermanos Joesley y Wesley Batista- dando la aprobación para que se siguiera comprando el silencio del ex-diputado Eduardo Cunha (PMDB) preso por la operación Lava Jato con múltiples acusaciones de soborno y de ocultar dinero en paraísos fiscales. Sobre Temer también pesa una acusación de obstrucción de la justicia por su explícita aprobación en la grabación de los Batista de sobornar funcionarios judiciales para impedir investigaciones. Con esa iniciativa se entusiasma y Temer responde «óptimo», «óptimo».
Al día siguiente -jueves 18- cuando aún las revelaciones de la conversación grabada de Joesley Batista a Michel Temer magnetizaban la atención nacional, nuevas denuncias de Batista ahora contra Aécio Neves (presidente del PSDB – MG) revelaron que en otra grabación Neves le pedía a JBS R$2 millones para defenderse de la operación Lava Jato.
Aécio indicó como intermediarios para las cuatro entregas de R$ 500 mil a su primo Frederico Pacheco de Medeiros y a su hermana Andrea Neves, ya detenidos e indiciados los dos por la policía. Imágenes comprobando las idas y venidas de Medeiros, despues de encuentros con un representante de JBS dieron consistencia a la delación. La situación de Aécio provocó su separación del cargo de senador por parte del Supremo Tribunal Federal. Recordemos que hace menos de 3 años obtenía 51 millones de votos en el segundo turno de las elecciones presidenciales -derrotado por Dilma Rousseff- con un discurso a favor de la «moralidad pública».
Nuevas revelaciones -el viernes 19- indicaron que Aécio habría recibido R$ 60 millones en 2014 a cambio de «favores» a JBS, como la liberación de créditos retenidos por el fisco. Y R$ 40 millones le fueron prometidos si propiciase el nombramiento de Aldemir Bendine, ex presidente del Banco do Brasil y de Petrobras en la administración petista, para la presidencia de la Vale, una de las mayores mineras de hierro del mundo privatizada por menos de un décimo de su valor real por Fernando Henrique Cardoso (PSDB) durante su ejercicio en la presidencia de Brasil.
Por ahora, Temer «resiste» negándose a renunciar para facilitar las negociaciones de su sucesión, pero ya se trata de un cadáver político.

Algunas cifras de la corrupción
Quizá los datos más significativos brindados por las empresas «corruptoras» son los aportados por el ex-director de Relaciones Institucionales de la JBS, Ricardo Saud. Recordemos que JBS fue la corporación que más dinero «invirtió» en las campañas políticas de 2014.
Según el lobista que suscribió un «acuerdo de delación premiada» con el Ministerio Público Federal, él entregó dinero para campaña electoral a 1.829 candidatos electos, de 28 partidos -de un total de 35 organizaciones políticas registradas-.
Saud declaró a los investigadores que ese dinero ayudó a elegir 179 diputados estaduales en 23 estados. Y contribuyeron para la victoria de 167 diputados federales provenientes de 19 partidos, 28 senadores de la República y 16 gobernadores estaduales. Entre esos últimos él identifica cuatro gobernadores electos por el PMDB -partido del presidente Temer-, cuatro por el PSDB-, tres por el PT, y otros cuatro de partidos menores.
El delator no da una cifra total de sobornos entregados, pero aclara que «todos los beneficiarios sabían del origen ilícito de esos recursos».
El principal indicador de estas cifras es que la corrupción es el modus vivendi de los políticos brasileños: diputados estatales y federales, senadores, gobernadores, prefeitos (intendentes), etc. obtienen sus cargos políticos financiados por empresas que luego de electos les indican que deben votar en el Congreso. Las contrarreformas a los derechos sindicales, democráticos y jubilatorios, la expropiación de las tierras fiscales e indígenas, el saqueo de las riquezas naturales por ruralistas y mineras es la contrapartida de la financiación de sus carreras políticas. No se trata de una situación focalizada en algún estado federal o nivel institucional. La corrupción es estructural y global en todo el sistema político.

La crisis política y las oportunidades financieras
En esta crisis actual tenemos un ejemplo muy educativo de cómo se puede utilizar una crisis política en función de la acumulación del capital financiero. Antes de las denuncias de la TV Globo el miércoles -17 de mayo- el dólar estaba a R$ 3,09. El jueves llegó a R $4.
Mientras en la Bolsa de Valores hubo una caída de más del 10% en las negociaciones produciéndose dos cierres automáticos de las compras y ventas.
Las finanzas digitalizadas impusieron una nueva forma de gestión y funcionamiento de los mercados financieros en todo el planeta. Hoy estos mercados funcionan de modo casi ininterrumpido con alta movilización de capitales de un lugar a otro. Es necesario comprender que existe una estrecha relación entre la tecnología digitalizada y la financierización de la economía mundial. Los nuevos recursos tecnológicos permiten hoy una aceleración del tiempo y la compresión del espacio para la explotación de ganancias financieras en operaciones de especulación y arbitraje de papeles, monedas y demás activos financieros. Aun con retraso respecto a los países del primer mundo, la automatización creciente del mercado de capitales brasileños muestra una aceleración de procesos y aumento sustancial del número y velocidad de negocios realizados. Como un ejemplo podemos mencionar que actualmente más del 40% de todas las operaciones de compra y venta de papeles en la Bolsa de Valores brasileña son realizadas por mecanismos automatizados de negociación, también llamados robot inversionistas. En Estados Unidos el porcentaje alcanza el 70% de las negociones. Esta conectividad de alta intensidad exige software que actúan por medio de padrones y modelos matemáticos sofisticados. Al mismo tiempo colocó a los movimientos de arbitraje y especulación en una velocidad de mili y hasta nanosegundos. Quiere decir que en esos tres días a partir de las denuncias de la TV Globo, la especulación financiera nacional e internacional se hizo una fiesta. Y mientras continúe la crisis presidencial la fiesta continúa.

El sustituto del Capital Financiero
Para sustituir a Temer, el candidato de los empresarios, los bancos y por supuesto EUA, es Enrique Meirelles un funcionario del capital financiero nacional e internacional que fue presidente del Banco Central de Brasil entre 2003 y 2010 bajo gobierno Lula y en la actualidad ministro de Fazenda (Economía) en la presidencia de Temer.
Es la mayor garantía para el neoliberalismo. Porque es el más radical defensor de las contrarreformas. Meirelles pasó por el PSDB, PMDB y el PT demostrando su «desapego a los partidos políticos» y en los hechos su verdadera adhesión al «partido del capital financiero». Al dejar el cargo de presidente del Bco. Central en 2010, asumió la presidencia del Consejo de Administración de J&F (el holding controlador de JBS) y después fue presidente del Banco Original, perteneciente al mismo grupo, trabajando para Joesley Batista entre 2012 y 2016. Es una coincidencia sospechosa que las grabaciones y filmaciones que comprometen a Temer provienen directamente de los dueños de JBS. De manera que los intereses de quienes le movieron el piso a Temer señalan por lo menos tres componentes claros: la TV Globo que lanzó las denuncias como primicia; el Holding J&F que controla la corporación JBS, y el Capital Financiero que pone como candidato a sustituir a Temer, a Meirelles un representante de sus programas destructores de la soberanía nacional de los países y los derechos ciudadanos de las poblaciones.

La causa principal de la crisis presidencial
Desde los intereses obreros y campesinos, la crisis presidencial, independiente de las pruebas de corrupción presentadas por JBS, es un resultado directo de la gran huelga del viernes 28 de abril, con enormes movilizaciones en todo el país que cuestionaron la posibilidad de que el presidente Temer pudiera articular en el Congreso la aprobación de las contrarreformas que exige el neoliberalismo. Si se deja pasivamente que un nuevo oligarca asuma la presidencia sustituyendo a Temer se habrá perdido la iniciativa. Los analistas políticos de los grandes medios de comunicación evitan relacionar la crisis política con la huelga del 28 de abril. Pero los trabajadores y la población en general son conscientes que el tembladeral en que entró la repudiada presidencia de Temer es resultado de una gran movilización popular donde 35 millones dijeron que hay que ocupar las calles, porque el enfrentamiento entre la oligarquía y los bancos contra la población pobre y trabajadora de Brasil sólo puede dirimirse en las calles. No hay ninguna mesa de negociaciones con los explotadores que garantice los derechos populares.
En estos días previos a la ocupación de Brasilia las organizaciones sindicales y los movimientos sociales han levantado mayoritariamente las consignas de Elecciones Directas Ya para expulsar la banda de ladrones que ocupa el Congreso, y una Asamblea Popular Constituyente para refundar el sistema político, social y democrático de Brasil.
El país está ante una gran oportunidad para una ofensiva popular que expulse Temer, debilite y anule la capacidad de respuesta de una clase política corrupta, sirviente de los explotadores.
Para la población la salida es solo dar continuidad a la ofensiva que se inició con la Huelga General.
Y el único escenario para esto son las calles.
Con la misma energía que se ocuparon las calles el 28 de abril, el 24 de mayo el escenario central será Brasilia, pero las movilizaciones marcharán en todas las ciudades del país.

Referencias
O judiciário no Brasil (1 y 2), por Fabio Konder Comparato. Outras Palavras (17 y 21 de julio 2015). Disponible en: http://outraspalavras.net/brasil/o-judiciario-no-brasil-sugundo-comparato-1/ y http://outraspalavras.net/brasil/o-judiciario-no-brasil-segundo-comparato-2/
Edemilson Parana A Finança digitalizada – Capitalismo financeiro e revolução informacional. Editora Insular, Florianópolis, 2016. [email protected]

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.