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¿Nos van a invadir?

Fuentes: ultimasnoticias.com.ve

1 El imperio pierde la paciencia con Venezuela. Cuando el general Vincent Stewart, director de Inteligencia del Departamento de Defensa de EEUU, compareció ante una Comisión de la Cámara de Representantes para informar sobre la estrategia de seguridad de EEUU en 2015, mencionó a Venezuela y pronosticó algo muy concreto: una ola de protestas violentas […]

1 El imperio pierde la paciencia con Venezuela. Cuando el general Vincent Stewart, director de Inteligencia del Departamento de Defensa de EEUU, compareció ante una Comisión de la Cámara de Representantes para informar sobre la estrategia de seguridad de EEUU en 2015, mencionó a Venezuela y pronosticó algo muy concreto: una ola de protestas violentas en el país, coincidente con las elecciones parlamentarias de este año. ¿Cómo lo sabe el alto funcionario? ¿Quién le suministró el dato? ¿Lo obtuvo a través de la oposición interna o de los canales que tiene el gobierno norteamericano para enterarse de lo que ocurre en la región? No deja de ser curioso que un destacado personaje del gobierno de EEUU -de su entramado de seguridad y defensa-, se atreva a abordar un tema delicado que, en otras circunstancias, trataría el órgano encargado de la política exterior, el Departamento de Estado. La explicación para mí está en que cada día se hace más evidente que Venezuela es considerada por el gobierno norteamericano como un asunto que compete más al ámbito militar que al diplomático. En otras palabras, que estamos en presencia de la militarización del caso. O de su «pentagonización».

2 ¿Qué significa esto? Ante todo que para el establecimiento político-militar estadounidense la oposición venezolana no garantiza un cambio de gobierno en el país. En Washington están conscientes de su debilidad, de sus divisiones y escasa capacidad de convocatoria. Al mismo tiempo consideran que el chavismo conserva su fuerza, cohesión y capacidad para enfrentar dificultades. Para salir airoso, como lo ha demostrado en distintos circunstancias. Derrocar a Maduro no es fácil, y más si quienes se lo proponen no constituyen opción para la mayoría del pueblo venezolano. Al mismo tiempo, en la región el gobierno chavista cuenta con amplia solidaridad y cualquier intento por acabar con la institucionalidad democrática y con un gobierno producto de elecciones libres, provocaría un contundente rechazo. ¿Está en condiciones de hacer frente a un repudio generalizado y militante un gobierno frágil como el de Obama, que afronta graves problemas internos y complejos desafíos militares en diversas áreas del mundo? ¿Qué sentido tiene seguir escalando un conflicto que puede manejarse en el marco del diálogo?

3 La lógica indica que el gobierno de EEUU debería abstenerse de incurrir en el error de apelar a aventuras. La lamentable experiencia en este tipo de acciones debería servirle de advertencia. No obstante, si algo demuestra la historia es que los imperios sucumben a la tentación de avasallar pueblos. No soportan que su vocación de dominio encuentre resistencia en naciones a las que desprecian. En tales circunstancias cunde la desesperación en sus dirigentes. Es esta la situación que se le plantea al gobierno de la primera potencia mundial respecto a Venezuela. Desde el inicio del proceso bolivariano EEUU está obsesionado. Sus gobiernos, Republicanos o Demócratas, embisten contra Venezuela. Han probado todos los formatos para acabar con el proceso bolivariano: golpe de Estado (11-A); sabotaje petrolero; terrorismo; guarimba; guerra económica; bloqueo parcial; financiamiento de la oposición; campañas mediáticas, y el resultado siempre fue la derrota. ¿Qué le queda por intentar? De antemano sabe, y lo ha comprobado en cada uno de esos episodios, que la revolución cuenta con sólido apoyo popular y militar. ¿Golpe de Estado exitoso sin militares? ¡Imposible! ¿Rebelión popular exitosa sin pueblo? ¡Imposible! ¿Triunfo electoral sin oposición seria? ¡Imposible! ¿Qué hacer? Solo falta intentar la invasión armada. Quizá parezca exagerado decirlo, porque se trata de algo que choca con prácticas civilizadas que hoy se exaltan, pero que a la hora de la verdad los poderosos y sus cipayos las pisotean. La opción invasión -o intervención- está envuelta en la falsa defensa de los derechos humanos, la reivindicación de la Carta Democrática, el respeto a la democracia y a la libertad, cuando en realidad lo que pretenden es acabar con la soberanía nacional, los cambios sociales, devolverle el poder a las elites que lo controlaban e instaurar de una dictadura. ¿A quién engañan? Se engañan ellos, pero no la mayoría del pueblo. Por consiguiente, lo que cuenta para los venezolanos es cerrar filas y estar alertas. En la situación que vive el país no tiene cabida lo impredecible. Preferible es prever a flotar, irresponsablemente, en la desprevención.

LABERINTO

Tan pronto Maduro pidió a la Unasur y a la Celac intermediar con el gobierno norteamericano para colocar en el terreno político y diplomático el diferendo con EEUU, Washington negó tal posibilidad e invocó la bilateralidad. De manera persistente el gobierno venezolano le ha propuesto dialogar al de EEUU sin obtener respuesta. Es decir, que el gobierno de Obama no quiere ni lo uno ni lo otro. ¿Qué quiere? Por ahora mantener la tensión mientras avanza el plan desestabilizador. Los miembros de la Unasur y la Celac estarán ante una prueba de fuego: apoyar o no a Venezuela en la defensa de la soberanía y la constitucionalidad. Lo que significa en lenguaje coloquial, o corren o se encaraman…

En la actitud de EEUU influye la campaña electoral que está en marcha. Cuba deja de ser tema para la derecha y el lugar lo ocupa Venezuela. Obama cede a las presiones de los lobbys y la ultraderecha, y pretende neutralizarlos agitando el fantasma venezolano…

También influye la convicción de que la oposición carece de músculo. Que no es opción. Cada día hay más decepción en los círculos gobernantes de EEUU porque lo que les llega de la oposición interna son solicitudes de ayuda económica y no informes sobre sus avance organizativo y crecimiento. A lo cual se agrega que la división en el sector es inocultable…

La caída de los precios del petróleo tiene efectos desoladores para quienes los manipulan. Por un lado introduce una cuña entre el gobierno norteamericano y aliados consecuentes como Arabia Saudita. Para esta nación el precio de 40 dólares es una tragedia. Pero el efecto más impactante -aparte del geopolítico- es la ola de despidos en EEUU. La cesantía se dispara. Ejemplo: la compañía GE Oil & Gas anunció, en un estudio reciente, que para mediados de este año Texas habrá perdido 128 mil empleos asociados al crudo. Igual ocurrirá en estados como Dakota del Norte, Alaska, Oklahoma, California. Las consecuencias de la crisis pican y se extienden…

Recibo de la «Colección Bosch para Todos», tres libros del gran escritor y expresidente dominicano -derrocado por EEUU y la derecha dominicana-: «Simón Bolívar, biografía para escolares», «Bolívar y la guerra social» y «Cuentos venezolanos». Bosch, exiliado durante toda la dictadura de Trujillo, vivió un tiempo en Venezuela, a la que amó con pasión, lo cual refleja en su obra histórica y literaria…

Zapata fue un gran artista -caricaturista, pintor-. Un ser humano singular, con quien durante años mantuvimos excelente amistad. Despido al amigo recordando al luchador democrático, antimperialista, defensor de la revolución cubana y del Chile de Allende. El pésame a sus familiares. Paz a su alma…

Los líderes guarimberos del año pasado se quitan ahora las máscaras y llaman a «un acuerdo nacional para la transición». Se trata de la proclama que serviría de plataforma a la violencia que se avecina, según el pronóstico del general Vincent Steward, director de Inteligencia del Departamento de Defensa de EEUU…

Un año después de la violencia terrorista de la oposición, son exaltadas tales acciones. ¿Cómo confiar en esa oposición?.

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/opinion/firmas/el-espejo—jose-vicente-rangel/-nos-van-a-invadir-.aspx