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Otra mirada

Fuentes: Boletim H S Liberal

Traducido para Rebelión por Jorge Aldao y revisado por Caty R.

El periodista Mark Weisbrot es director del «Centro para la Investigación Política y Económica» (www.cepr.net) en Washington. Su artículo en la Folha de Sao Paulo de este domingo 21 constituye una mirada realista, indiferente al apasionado clima preelectoral en Brasil. El tema es la campaña de Estados Unidos para la adopción de sanciones contra Irán, cuyo rechazo por parte del Brasil es el blanco de las críticas infundadas de los opositores al Gobierno. Lula ha afirmado que la estrategia estadounidense de confrontación y amenazas es contraproducente.

Los argumentos en contra de Lula, según el analista, fueron resumidos por el opositor José Serra en el Folha de Sao Paulo del 23 de noviembre de 2009. Serra arremetió contra Lula por haber recibido a Ahmadinejad, cuya elección había sido «notoriamente fraudulenta», por los aspectos represivos del gobierno de Irán y por la negación del Holocausto por parte de Ahmadinejad. Weisbrot afirma que el primer motivo es inaceptable para cualquier persona que haya examinado las pruebas. La victoria de Ahmadinejad por una diferencia de 11 millones de votos fue computada y atestiguada por cientos de miles de personas. Más aún: los resultados correspondían a las encuestas de intención de voto y también a las encuestas a pie de urna.

Por otra parte, el escritor no tiene dudas de que el gobierno de Irán es represivo, pero también lo son algunos de los aliados de EE.UU. en la región (Egipto, Arabia Saudí e Israel). En cuanto a la negación del Holocausto por parte de Ahmadinejad, Weisbrot señala que «Lula la ha condenado enérgicamente». (N. de T.: Según el Gobierno iraní, Ahmadinejad no negó el Holocausto sino que señaló que durante el genocidio nazi no sólo fueron asesinados judíos -de hecho sólo fueron poco más del 30% del total de asesinados- y añadió que eso tampoco le daba a Israel el derecho a masacrar a los palestinos). No obstante se pregunta si Lula también debería rechazar una reunión con Hillary Clinton porque ésta apoyó la invasión y ocupación de Iraq (guerra inútil que ha matado a más de 1 millón de personas). Hillary también apoya los asesinatos de civiles cometidos a diario por las fuerzas de EE.UU. en Afganistán.

Para el analista estadounidense, «Lula se reúne con todas las partes del diferendo, ya que está tratando de desempeñar un papel de mediador para evitar otra guerra innecesaria. Eso es lo que hacen los mediadores. El equipo de Obama, así como el del ex presidente Bush, tiene dificultades para comprender esta idea. Prefieren adoptar un enfoque tipo ‘el Padrino’ en las relaciones internacionales. El enfoque del equipo de Lula, debido a su experiencia sindical, es el opuesto. Buscan el diálogo, las negociaciones y las concesiones, con el fin de resolver los conflictos»

En la misma línea arrogante de Obama, que no difiere de la de Bush, el ex subsecretario de Estado (1) de Bill Clinton James Rubin publicó en Newsweek este lunes, 22 de marzo, una nota titulada «Presionando a Lula». El subtítulo reza: «Los aliados que se niegan a sancionar a Irán también deben pagar». En el texto se afirma que «La buena voluntad y el respeto no siempre son suficientes. A veces, incluso los países amigables deben darse cuenta de que tendrán que pagar un precio por desafiar a Estados Unidos. Es muy probable que esta táctica funcione. Brasil adecuará su posición. Y el resto el mundo se dará cuenta». En apariencia, Rubin no sabe que Brasil ya no es el patio trasero de EE.UU.

Tampoco parece que lo sepan (o no quieren saberlo) nuestros eternos sufrientes del complejo de inferioridad (2) como el ex Presidente Fernando Henrique Cardoso, que quiere «para Brasil una relación más estrecha con Estados Unidos que deje espacio para que el país se fortalezca más en su área de influencia» (En Folha de Sao Paulo este viernes, 19). Éste es un «quintacolumnista» sin imaginación que copia a otro trepa de los años 60, Juracy Magalhaes, quien decía: «Lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para Brasil».

Ajeno a las prioridades de Washington que no se dedican a intereses más trascendentales, Lula, según dijo Mark Weisbrot, «se convirtió en uno de los líderes más respetados del mundo y, por esa razón, tiene el particular potencial de ayudar a resolver algunos de los conflictos políticos más graves del mundo». Demonizado por Washington y por los «perros sumisos» de los medios de comunicación y de la oposición de Brasil, nuestro presidente, dice el analista, «está asumiendo una actitud guiada por principios y que satisface los intereses más legítimos no sólo del Brasil, sino de la humanidad. (…) Realmente el mundo necesita este tipo de liderazgo».

Notas del traductor:

(1) El autor de se refiere a James Rubin como ex Secretario de Estado de Bill Clinton. En realidad James Rubin fue asistente de Warren Christopher, Secretario de Estado del primer gobierno de Bill Clinton, y posteriormente fue portavoz de Madeleine Albright, Secretaria de Estado en el segundo mandato de Bill Clinton.

(2) El autor usa dos localismos brasileños intraducibles: «complexo de vira-lata» y «vira-lata» (vira-lata es, en Brasil, un perro de la calle muy sumiso) para describir el «complejo de inferioridad» de quienes se someten a EE.UU. y para denominar a esos sometidos.

Fuente: http://www.boletimhsliberal.blogspot.com