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Sistema financiero occidental

Otra semana agitada

Fuentes: Red del Tercer Mundo

Cada semana trae nuevos giros en la crisis financiera de los países occidentales. Tras la caída y el rescate del banco de inversiones de Wall Street Bear Stearns, los rumores hicieron temblar a otra gran institución. A medida que se deteriora la confianza en el sistema financiero, los gobiernos de Europa y Estados Unidos estudian […]

Cada semana trae nuevos giros en la crisis financiera de los países occidentales. Tras la caída y el rescate del banco de inversiones de Wall Street Bear Stearns, los rumores hicieron temblar a otra gran institución. A medida que se deteriora la confianza en el sistema financiero, los gobiernos de Europa y Estados Unidos estudian la posibilidad de aplicar medidas más radicales.

El quinto banco de Gran Bretaña y el primero en préstamos hipotecarios, el HBOS, fue objeto de un masivo ataque especulativo la semana pasada y podría haber caído de manera similar al Bear Stearns, si no hubiese sido por la rápida acción de las autoridades financieras británicas para dar por tierra con los rumores de que la institución estaba en problemas.

El HBOS perdió un cuarto del valor accionario el miércoles 19, luego de los rumores que circularon en Londres de que había procurado fondos de emergencia del Banco de Inglaterra. El banco enfrentaba una posible corrida de depositantes, la que podría haber tenido efectos desastrosos en todo el sistema financiero.

El Banco de Inglaterra llamó a la prensa de inmediato para negar los rumores, que atribuyó a especuladores ávidos de beneficiarse de una rápida caída de las acciones del HBOS. Las autoridades financieras londinenses anunciaron luego que estaban investigando la manipulación del mercado. Al final del día, las acciones del banco habían bajado sólo un siete por ciento.

El día siguiente, el gobernador del Banco de Inglaterra mantuvo conversaciones con los jefes de los cinco mayores bancos británicos. Los bancos centrales de Gran Bretaña y Europa pusieron a disposición miles de millones de dólares de liquidez en los mercados financieros.

Los mercados «comenzaron el largo fin de semana de Pascuas con un gran traspié, cuando la turbulencia de la semana finalmente demostró la amplitud y profundidad de la crisis financiera», señaló un diario británico. Como lo evidenciaron los casos del banco británico Northern Rock y del Bear Stearns, la pérdida de confianza en una institución financiera puede provocar su caída, y de manera repentina por cierto.

El mayor problema es que la confianza en las instituciones financieras occidentales se ha erosionado y también hay falta de apertura en cuanto a la verdadera posición financiera de esas instituciones, lo que las hace susceptibles a rumores que las ponen en riesgo.

Hace dos semanas, los rumores golpearon al Bear Stearns, que no sobrevivió, a la siguiente a HBOS y a Lehman Brothers -otro banco de inversiones de Wall Street- y ambos sobrevivieron. Muchos se pregunta a quién atacarán los rumores mañana.

Ante la gravedad de la situación, ahora que la confianza pública ha quedado lesionada, se ha informado que los bancos centrales de Gran Bretaña, Europa y Estados Unidos están considerando la aplicación de medidas radicales tendientes a comprar activos con respaldo hipotecario a las instituciones financieras que los tienen, como forma de detener la crisis ascendente del crédito. Esto sería una ruptura de la política de no intervención por parte del Estado y podría significar que los contribuyentes tuvieran que subsidiar pérdidas multimillonarias acumuladas por los bancos, los fondos de cobertura y otras instituciones.

Las autoridades financieras occidentales por ahora sólo están «estudiando» esta opción, hasta hace muy poco «impensable». Pero el solo hecho de que lo consideren muestra lo grave que se ha tornado la situación.

Muchos economistas y analistas hablan ahora con naturalidad de «círculos viciosos». Por ejemplo, cómo la crisis que enfrentan los bancos provoca una retracción del crédito que a su vez causa problemas a prestatarios, tales como empresas y compradores inmobiliarios, lo que a su vez empeora los problemas de los bancos y la economía real.

«Enfrentamos la combinación más grave de tensiones macroeconómicas y financieras sufridas por Estados Unidos en toda una generación, y posiblemente más», dijo el ex secretario del Tesoro Lawrence Summers en un seminario celebrado este mes.

El Financial Times, en su edición del 13 de marzo, cita a Summers describiendo tres círculos viciosos que se dan simultáneamente: un círculo vicioso de liquidez, en el que los precios de las acciones caen, la gente vende y, por lo tanto, los precios caen aún más; un «círculo vicioso keynesiano», en que los ingresos de la gente bajan, de manera que gastan menos, con lo cual los ingresos de otras personas caen y también gastan menos; y un «acelerador del crédito», en que las pérdidas económicas provocan problemas financieros que causan más problemas en la economía real.

Mientras tanto, crecen las estimaciones de las pérdidas sufridas por las instituciones bancarias a raíz de la crisis hipotecaria. La estimación oficial es de 400.000 millones de dólares. Pero Summers la considera «sustancialmente optimista» y el economista Nouriel Roubini prevé que podrían totalizar un billón de dólares.

Pero el impacto de esas pérdidas sobre la economía real será muchas veces mayor. Así lo ilustró Jan Hatzius, economista principal de Goldman Sachs, quien según un artículo publicado en el Financial Times el 19 de marzo había pronosticado recientemente que los principales bancos y prestamistas sufrirían pérdidas vinculadas a las hipotecas subprime por 200.000 millones de dólares, pero que el impacto en los préstamos bancarios sería mucho mayor.

La pérdida de 200.000 millones de dólares reduciría el capital bancario en un doce por ciento. Si los bancos reducen sus balances generales en este porcentaje, la reducción que se trasladaría a los préstamos generales totalizaría los 2,3 billones de dólares.

Esta estimación se corresponde, según el artículo del Financial Times, con el concepto de «acelerador financiero» del actual presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, cuando era académico de que las pérdidas provocadas en los bancos y las caídas del valor de los colaterales de sus préstamos pueden hacer que reduzcan sus préstamos y, de esa manera, se amplifique la escala de una caída económica.(FIN)

Martin Khor es director de Third World Network (TWN).