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Entrevista a Guilherme Boulos, ministro jefe de la Presidencia de Brasil y líder del MTST

«Parte de la élite latinoamericana todavía piensa con la cabeza de la época de la esclavitud»

Fuentes: Página/12 [Imagen: El ministro Guilherme Boulos junto al presidente Lula. Créditos: Ricardo Stuckert]

En diálogo exclusivo con NEGRX, el ministro jefe de la Presidencia de Brasil y líder del MTST analiza la visita de Javier Milei a San Pablo para respaldar al bolsonarismo. Boulos advierte sobre el avance neocolonial en América Latina, defiende la reducción de la jornada laboral y destaca el papel del movimiento negro y la movilización popular en la defensa de la democracia.


Reconocido por su extensa trayectoria en las luchas territoriales al frente del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) y por haberse consolidado como una de las figuras más dinámicas y convocantes de la izquierda brasileña contemporánea, Guilherme Boulos ocupa hoy un rol institucional estratégico en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva como ministro jefe de la Secretaría General de la Presidencia de la República de Brasil. Su función principal es conectar al gobierno federal con los movimientos sociales y populares de la sociedad. Referente central en la articulación entre las demandas de las periferias urbanas y la gestión pública, Boulos encarna una lectura aguda sobre las deudas estructurales del país. En esta entrevista exclusiva para NEGRX, concedida en el marco de la gira que realiza Javier Milei por Brasil para respaldar la candidatura de Flávio Bolsonaro, el ministro repasa los debates apremiantes que atraviesan a la región: desde el rechazo a las intervenciones de la extrema derecha argentina y el combate a la matriz esclavista de las élites, hasta los desafíos geopolíticos de la soberanía latinoamericana y el protagonismo del movimiento negro en la conquista de derechos.

Federico Pita.- En un reciente posteo en X fuiste contundente al cruzar al presidente Javier Milei por su viaje para respaldar la candidatura de Flávio Bolsonaro. ¿Cuál es tu lectura sobre esta alianza entre el libertarismo argentino y el bolsonarismo?

Guilherme Boulos.- Mira, yo creo que Milei quizá busque una influencia en la región que él en verdad no tiene por su postura sumisa a Trump y a las determinaciones de Estados Unidos que, lamentablemente, no condicen con la historia política de Argentina. No condicen con la importancia que tiene Argentina en la región para la construcción del Mercosur junto a Brasil, de la UNASUR y la importancia de una articulación regional. Milei, con su sumisión a los Estados Unidos, desmerece esta historia

Por eso intenta hacer una intervención en la política interna de Brasil, pero que es insignificante porque Milei no garantiza ni un voto siquiera a Flávio Bolsonaro. Incluso la imagen de Milei, no de Argentina, repito, es necesario separar, Argentina para los brasileros es Messi, no Milei, como decía, la imagen de Milei está muy desgastada en el público brasilero por su postura sumisa y también por los ataques a los derechos laborales. Por ejemplo, Milei fue por el aumento de la jornada laboral, cuando en Brasil el debate hoy de la sociedad brasilera es justo lo contrario, es por la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. Por eso, esta visita es solo una provocación.

Federico Pita.- En relación a la discusión por el fin de la jornada laboral de 6×1, decías: “si dependiera de los grandes empresarios, ni siquiera se habría promulgado la Lei Áurea en este país”. ¿Cómo opera hoy esa matriz histórica de la élite en Brasil para resistirse a ceder derechos a los trabajadores?

Guilherme Boulos.- Es un problema porque una parte de la élite brasilera, al igual que parte de la élite latinoamericana, todavía piensa con la cabeza de la época de la esclavitud. No poseen un proyecto nacional ni preocupación por su pueblo; a menudo tienen una conexión con los sectores financieros y empresariales del norte más fuerte que con su propia nación. Son sectores muy reaccionarios en términos de garantías de derechos humanos, laborales y de ciudadanía para la gente. Por eso, la lucha por la reducción de la jornada laboral es tan intensa y aún no ha terminado. Aunque ya logramos avances y la aprobación en la Cámara, todavía falta el Senado Federal. En este proceso, la postura del presidente Lula en defensa de esta reducción está siendo decisiva para que consigamos una victoria que esperamos alcanzar este mismo año.

Federico Pita.- Hace unos días señalabas que la elección de octubre es probablemente “la más importante del planeta”. ¿A qué te referías concretamente?

Guilherme Boulos.- Estados Unidos, en su disputa geopolítica y económica con China, ha elegido a América Latina como el espacio que tiene que controlar. Esto no lo decimos nosotros sino que figura en los documentos del Departamento de Estado sobre la estrategia de seguridad nacional y defensa al hablar del corolario Trump de la doctrina Monroe. Hay un intento de Trump de hacer una rendición, de imponer acuerdos que sean ventajosos para Estados Unidos pero muy malos para nuestros pueblos. Lula ha sido la figura más importante de resistencia a este avance y estamos pagando el precio. Después de China, Brasil es la mayor víctima de las tarifas comerciales de Trump en el mundo. Somos el segundo país que más ha sufrido por haber resistido y no haber permitido una negociación de nuestra soberanía. Por lo tanto, esta elección no se trata solo de asuntos internos sino de la permanencia de un elemento clave de la resistencia política al neocolonialismo en la región.

Federico Pita.- Teniendo en cuenta que en el subcontinente avanzan los gobiernos de derecha, ¿cómo ves el equilibrio para seguir sosteniendo la posibilidad de la unidad latinoamericana?

Guilherme Boulos.- Debemos notar que las últimas elecciones en países como Colombia y Perú se definieron por márgenes muy pequeños, lo que demuestra que enfrentamos procesos electorales muy polarizados y disputados en nuestro continente. El hecho de que la extrema derecha esté venciendo en algunos países es una decisión de la gente que hay que respetar. Nosotros no somos de aquellos que no aceptan los resultados electorales, como hizo Bolsonaro aquí en Brasil; nuestra tradición es la del campo democrático y de una izquierda democrática. Sin embargo, es sumamente preocupante que el deseo de Trump sea tener gobiernos en América Latina que estén de rodillas ante la política de Estados Unidos para facilitar la obtención de los recursos naturales de la región, y esto para nosotros es muy preocupante.

Federico Pita.- Provenís de las luchas territoriales al frente del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST). ¿Qué rol le asignás a la organización popular para defender las conquistas del gobierno de Lula y cómo analizás el papel de los movimientos sociales para tejer una resistencia regional frente al avance de la extrema derecha?

Guilherme Boulos.- Su rol es clave. Una parte de la batalla política se da en las instituciones, en el gobierno y en el Congreso, pero otra parte fundamental se realiza con la escucha, la organización y la movilización de la sociedad. Esto es esencial para que una democracia sea vital y saludable, que tenga movimientos sociales vivos, organizados y movilizados. En nuestra historia, los movimientos sociales fueron decisivos para conquistar la democracia, así como para lograr los derechos civiles, sociales y laborales. Por eso desde el gobierno de Lula hay una perspectiva de estimular y ampliar los canales de participación social, estimular una democracia cada vez más participativa, con consejos, con un canal directo del gobierno con los movimientos sociales organizados. Pues es esto lo que en el fondo garantiza la permanencia de nuestras conquistas y no aceptar retrocesos. Lo digo como un militante social, que vivió cuatro años del gobierno de Bolsonaro, donde se intentó todo tipo de retroceso y no logró muchos de ellos justamente por la resistencia de la sociedad organizada.

Federico Pita.- Como editor del segmento antirracista NEGRX, quería preguntarte qué rol le asignás al movimiento negro —que sé que es un movimiento políticamente muy robusto en Brasil, un país de mayoria negra— como garante de estas conquistas sociales y qué análisis hacés sobre la representación política negra actual.

Guilherme Boulos.- Mira, te saludo primero por llevar adelante la lucha antirracista en Argentina. Yo creo que esto es clave, es clave incluso para la relación entre nuestros países. Como has dicho, Brasil tiene una población mayoritariamente negra; más del 50% de la población brasilera es negra, lo cual es una característica histórica, social y cultural fundamental de nuestro país.

Existe una deuda histórica de 300 años de esclavitud y una estructura social que ha permanecido estructuralmente racista. El racismo no es solamente un comportamiento individual, sino una estructura que excluye al pueblo negro de una serie de conquistas, espacios y condiciones de renta.

En nuestros gobiernos populares y progresistas en este siglo XXI —estamos en el tercer gobierno de Lula, tuvimos un gobierno y medio de Dilma— se han logrado conquistas importantes, aunque aún insuficientes, es verdad, pero importantes. Hace 20 años no había jóvenes negros en la universidad; la ley de cuotas y la política de expansión del acceso ha permitido el ingreso de los negros a la universidad.

Tenemos hoy un nivel de diferencia salarial media entre blancos y negros menor de lo que teníamos hace 20 años, pero aún es relevante y necesita ser enfrentado. La desigualdad social en Brasil también es una desigualdad racial; y te digo, no solo en Brasil, en la mayoría de nuestros países es así. También está el enfrentamiento del tema de los privilegios en los espacios de poder y de política. El movimiento antirracista en Brasil es muy fuerte, se está fortaleciendo cada día y conquistando más espacios políticos y más derechos sociales para la gente.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/07/24/guilherme-boulos-parte-de-la-elite-latinoamericana-todavia-piensa-con-la-cabeza-de-la-epoca-de-la-esclavitud/