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Pdvsa perdió la brújula

Fuentes: Aporrea

«No debe haber sectarismo posible cuando se trata de un esfuerzo como el que estamos haciendo, en el cual lo importante es el colectivo mucho más que el protagonismo de alguien». Hugo Rafael Chávez Frías (Palacio de Miraflores, 24 de febrero de 2006) Es lamentable que en los actuales momentos nuestro país esté siendo afectado […]

«No debe haber sectarismo posible cuando se trata de un esfuerzo como el que estamos haciendo, en el cual lo importante es el colectivo mucho más que el protagonismo de alguien».

Hugo Rafael Chávez Frías

(Palacio de Miraflores, 24 de febrero de 2006)

Es lamentable que en los actuales momentos nuestro país esté siendo afectado por un bloqueo y por una guerra económica impulsada por el imperio norteamericano y por protagonistas impostores – salidos de la copa del sombrero de un mago – como Juanito Alimaña.

Resulta inaudito, por ejemplo, como en medio de una crisis se haya descuidado y dejado al garete, el mayor activo de los venezolanos representado por la industria petrolera y petroquímica, Pdvsa.

Mientras esto ocurre, es también un hecho innegable observar como muchos países del mundo muestran los síntomas de una crisis – diferente a la de Venezuela – pero de igual manera provocada por el capitalismo mundial representado por el FMI (España, Siria, Ecuador, Perú, Chile y Haití).

Paralelamente también observamos cómo naciones dirigidas por líderes formados bajo el signo político e ideológico del socialismo, hoy están repuntando como potencias y son vanguardia y ejemplo para la mayoría de naciones del mundo (China, Rusia, Korea, Vietnam, Nicaragua y Bolivia).

Venezuela tiene uno de sus mayores símbolos de éxito financiero y productivo de las últimas décadas en Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima, Pdvsa, pero hoy la vemos camino a la deriva.

Es conocida la historia de dependencia – para bien o para mal – que ha vivido nuestro país a la sombra de la producción petrolera y bajo la explotación de nuestro principal producto, el petróleo que estuvo en manos de las trasnacionales norteamericanas.

Por más de un siglo y medio nuestra sumisión a las «cinco hermanas» nos llevó a generar la cultura del petróleo. Una cultura satanizada por muchos como el origen de todos nuestros males, gracias al «estiércol del demonio» al cual hemos atado – por desgracia – varias generaciones y amarrados al imperio gringo y a los países europeos.

Nuestro rol de mono-productores – como tarea asignada – desvirtuó nuestra economía dependiente para que asumiéramos el papel de perritos falderos, hasta la llegada del Comandante Hugo Chávez con la Revolución Bolivariana en 1999.

Desde luego que el rompimiento del cordón umbilical no ha sido un camino fácil para el Gobierno Revolucionario y mucho menos, los intentos externos e internos para destruir nuestra economía y el sistema político autónomo que decidió tomar nuestro país, gracias al nuevo liderazgo surgido a la caída de la IV República.

Es bien sabido que los pasos dados para consolidar el proceso socialista en nuestro país, han tenido que atravesar senderos dejados por una infraestructura dependiente, liderada por nuestra principal industria petrolera.

Pdvsa en ningún momento ha dejado de recibir desde adentro y desde afuera, los ataques de la burguesía parasitaria que busca un botín apetecible, para la mayoría de instituciones del imperialismo norteamericano como la Casa Blanca, El Pentágono y el Departamento de Estado.

Desde los primeros años del Gobierno del Comandante Hugo Chávez (2002-2003) vivimos en carne propia los embates de un paro petrolero, del cual resucitamos como el ave de fénix, gracias a una empresa que levantó de cero la producción y conquistó sus metas, como una de las empresas petroleras más exitosas del mundo.

La mano de obra calificada del país, con la de mayor experiencia y dedicación, demostró el alto nivel de nuestro recurso humano y sus más altos perfiles.

Los mismos fueron puestos a prueba en tiempo record por encima de las mayores dificultades del paro petrolero y se logró superar la cifra de más de más de un millón de barriles diarios de petróleo, para bien de nuestro país.

Quedarían los destinos de Pdvsa en aquel momento – por desgracia – en manos de nuevos líderes, quienes traicionaron la confianza depositada por el Comandante Chávez, para convertir a la primera industria del país, en un vulgar recipiente político y con fines personales luego del paro petrolero.

Los fariseos disfrazados de «rojo rojito» exprimieron a los mejores talentos y usufructuaron los más valiosos recursos en divisas de la industria petrolera. Todo se derrumbó gracias a un espejismo que erosionó los cimientos del baluarte tecnológico y del primer factor de recobro de una materia prima como el oro negro.

Luego de haber alcanzado el más alto perfil tecnológico y haber superado la cultura de las trasnacionales, Pdvsa comenzó a caminar con sus propios pies y a mantener altos niveles de producción; estos indicadores, la ubicaron entre las mejores empresas del mundo junto a Aramco, PetroBras, Pemex y por encima de muchas trasnacionales norteamericanas y europeas.

La venganza no se haría esperar y los traidores y quinta columna liderados por el «Virrey rojo rojito», Rafael Ramírez, dejaron caer la producción y descuidaron las inversiones en el campo tecnológico y el mantenimiento de las instalaciones de una de las principales industrias, en el manejo de los hidrocarburos de Latinoamérica.

Hoy Pdvsa es una empresa golpeada por un boicot internacional que la asfixia y la ha conducido a una baja de su producción, muy por debajo de los niveles deseados y con ingresos que disminuyen vertiginosamente.

Pdvsa subsiste en el marco de una economía golpeada y bombardeada por una guerra económica que lamentablemente vive sus peores tiempos. Su balance actual la muestra con un bajo flujo de caja, ingresos inferiores a los 14 mil millones de dólares y una producción que – a duras penas – se acerca los 700 mil barriles diarios.

Igualmente sus informes reflejan un acentuado deterioro en sus instalaciones y en sus procesos de exploración, perforación, refinación, comercio y suministro que la muestran al mundo como un paciente en terapia intensiva y en un décimo lugar en la lista de la OPEP.

No obstante también es cierto que el viejo karma de nuestro país con una dependencia exclusiva del petróleo, ha pasado a ser un sueño que no trasnocha a los venezolanos. Hemos superado, sin creerlo, una de las más duras pruebas para explorar nuevos caminos hacia una economía productiva.

Ahora nuestra economía trata de abordar campos no exclusivos, con nuevos enfoques y nuevos socios, para encontrar una auténtica producción no petrolera y bajo otro enfoque que garantice – en especial – nuestra seguridad alimentaria.

Estamos conscientes que vivimos nuevos tiempos y acosados por los más feroces ataques del imperialismo norteamericano. De igual manera somos sus víctimas y recibimos los embates de traidores, vende patria y enemigos internos, quienes ofrecen nuestro país al mejor postor, como lo hace Juanito Alimaña.

Dentro de nuestro país y en el mercado petrolero internacional subsiste la cultura petrolera. La misma nos hace figurar como la principal potencia de crudo en el mundo, al contar con más de 300 mil millones de barriles de reservas probadas y certificadas de petróleo en la Faja Petrolífera del Orinoco Hugo Chávez.

Por ello pensamos que Venezuela no debe abandonar de manera alegre e indiferente nuestra vocación petrolera. Estamos a tiempo de salvar la principal industria del país y además podemos rescatarla, porque representa un compromiso ineludible para la Revolución Bolivariana.

En la tierra de Bolívar existe un contingente de Reserva Estratégica con una calificada formación petrolera. Tenemos una masa trabajadora representada por hombres y mujeres, quienes todavía conviven dentro de Pdvsa.

Igualmente existen miles de jubilados, quienes en su mayoría estamos residenciados en el país, junto a otros miles quienes pudieran regresar del exterior ante un llamado que abra de nuevo las puertas al talento nacional.

Da pena ajena y sentimos un gran dolor por quienes, hasta en las vísceras, amamos a la Industria Petrolera, Gasífera, Petroquímica y Carbonífera Nacional, Pdvsa.

No entendemos como por una coyuntura política y gracias a unos pocos ejecutivos mafiosos detenidos y a una directiva petrolera, ignorante e indiferente, vayamos a abandonar alegremente a Pdvsa y la dejemos ahora en manos de cualquier postor (rusos, chinos, iraníes, indios, koreanos, etc.).

Reconocemos que muchos de estos países son necesarios para la inversión, la renovación tecnológica y la actualización de lo medular que hoy requiere la industria petrolera, sobre todo al margen de los tradicionales zamuros norteamericanos y de las siete hermanas.

Pensamos que ha llegado la hora de rescatar a Pdvsa y hacer una limpieza en casa pero la necesaria. Alguien dijo por ahí que todo es posible en la dimensión desconocida y mucho más, si contamos con un valioso recurso humano formado a través de los años con madurez en la industria petrolera, la cual aprendió a caminar con sus propios pies.

¡Por favor! no saltemos al vacío ni expongamos a nuestra primera industria a la merced de piratas, ni en el camino de las gallinas flacas. Podemos salvar a Pdvsa siempre que rescatemos su rumbo con una acertada Planificación Estratégica como la principal empresa del Estado.

Navegamos en un mar de turbulencia por el cual transitamos hoy todos los venezolanos, acosados por los enemigos de siempre (las trasnacionales y sus aliados), pero todavía debemos aferrarnos a una esperanza.

El Presidente Nicolás Maduro acompañado por las más altas instancias petroleras y el Consejo de Seguridad del Estado venezolano, deben impulsar una Mesa de Diálogo Petrolero.

El objetivo principal es encontrar la brújula para conducir a puerto seguro y al éxito comprobado a la principal industria del país, la industria petrolera, petroquímica y gasífera nacional, Pdvsa.

¡Amanecerá y veremos!

Fuente: https://www.aporrea.org/energia/a283617.html