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¿Qué debemos hacer para que os deis cuenta de que despreciamos completamente a la mayoría de los seres humanos?

Fuentes: Rebelión

Barack Obama lo decía recientemente «Es el colmo de la irresponsabilidad, es una vergüenza», ello en referencia a los ejecutivos de los bancos que habían recibido el año pasado 18.500 millones de dólares, después de que en sus empresas hayan sido inyectadas ingentes cantidades de dinero público para su salvación. Es más, Tim Geithner, Secretario […]

Barack Obama lo decía recientemente «Es el colmo de la irresponsabilidad, es una vergüenza», ello en referencia a los ejecutivos de los bancos que habían recibido el año pasado 18.500 millones de dólares, después de que en sus empresas hayan sido inyectadas ingentes cantidades de dinero público para su salvación. Es más, Tim Geithner, Secretario del Tesoro ha tenido que actuar la pasada semana para impedir que los ejecutivos del Citibank, uno de los bancos que más dinero ha recibido del Estado, siguieran adelante con su proyecto de comprarse un nuevo jet privado que costaba 45 millones de dólares (35 millones de euros).

¿Como no vamos a hacerlo?, ¡podemos hacerlo! Lo haremos. Es lo que hemos hecho siempre. ¿Acaso alguna democracia tiene poder sobre nosotros?

El consejo de Banesto ganó un 37% más en el año de la crisis. Ana Patricia Botín cobró 3,7 millones de euros en 2.008 y su plan de pensiones se eleva ya a 21,7 millones. Y a los once miembros de la alta dirección idem: aumentaron su retribución un 34,6% en el ejercicio, hasta 8,16 millones. El sueldo medio de cada director general fue, por tanto, de 742.000 euros.

Claro que podemos hacerlo. De hecho lo estamos haciendo. El dinero se coge de donde tenga que cogerse. Obviamente nuestros valores son muy distintos de los vuestros: drogas (la ONU denuncia que el dinero de la droga salvó a varios bancos de la crisis), armas, trata de blancas, impuestos de los ciudadanos… y qué. ¿Dónde está el poder de vuestras democracias?, expónganló por favor. ¿Dónde está frente al nuestro?

Jêrome Kerviel, operador de Bolsa. Ha generado a la Société Générale de Francia un agujero de 4.900 millones de euros especulando con acciones:

«De agosto a diciembre de 2007 gano todos los días. Y esto me crea una especie de adicción. Pierdo poco a poco la noción real de las sumas que andan en juego. (…) Para mí, una jornada de un millón de euros era nada. A veces, consigo ganancias astronómicas que me procuran casi un placer orgásmico».

«El día de los atentados de Londres, en julio de 2005, yo gané 500.000 euros para el banco gracias a que había operado con acciones de una aseguradora días antes. Era el premio gordo. Y yo estaba encantado. Pero luego me di cuenta de que me estaba divirtiendo con algo que, en el fondo, había matado a personas con unas bombas. Y me fui al baño y vomité».

Vomité. ¿No es fantástico? Extraordinaria expresión. Sigamos con con sus palabras.

«Cuando dejé el control y pasé a operar se me cruzaron los cables. No existía otra cosa que el banco. Pensaba en el banco por la mañana y por la noche. No había nada más en mi vida. (…) Cambié de vida. Me separé de mi novia».

Llegó a tener comprometidos 50.000 millones de euros, más de lo que ganaba su banco en 10 años. Suma que él manejaba a criterio cuando fue descubierto, el 18 de enero de 2008.

«El banco y mi actividad de operador de Bolsa me falta. La echo de menos. Sobre todo con esta crisis. A veces me sorprendo mirando las cotizaciones y diciéndome: ‘hay que comprar esto o vender lo otro».

¿Qué hacemos con este tipo de personas? Este joven ya ha recibido ofertas de la Universidad de Harvard para ser profesor (los hijos de la «élite» tienen mucho que aprender de él), así como otras ofertas publicitarias. ¿No es fantástico? Este tipo de personas tiene que enseñar en una de las «Universidades más prestigiosas del mundo».

Lo que este joven ha hecho con el dinero de inversores y depositantes es lo que la banca y los especuladores de todo el mundo han venido haciendo más intensamente que nunca, durante la última década. Los agujeros creados en las distintas instituciones son inconmensurables, y ahora, el dinero público es interesantísimo.

Por ejemplo, en España, el fondo para la adquisición de activos financieros FAAF, dotado con 30.000 millones de euros, va a ser consumido en su totalidad por los bancos. Pero indudablemente conseguiremos que esa suma de dinero público aumente hasta los 50.000 millones (lo que equivaldría, y con la velocidad que estáis viendo, casi a un tercio del PIB-2.008 de una Comunidad Autónoma como Andalucía). Podemos hacerlo. Y lo haremos. Y todos esos fondos que «captemos» irán dirigidos más que a proporcionar créditos a las FAMILIAS y PYMES, a sanear nuestras cuentas y agujeros. Un mayor detallamiento de estos datos podéis verlo en este inteligente artículo de Juan Torres López.

Y por supuesto, esta generosa «cesión» del dinero de todos los ciudadanos y ciudadanas nos permitirá continuar con nuestras acciones especulativas. ¿No vuelve a ser extraordinario? especulamos, generamos toda una «crisis económica» mundial y, sin embargo, viene el dinero público de manos de nuestros políticos, a tapar nuestras basuras y a permitirnos seguir haciendo lo que hacemos. Vuestras democracias son toda una garantía.

Ya puede verse, tenéis en España casi 3.500.000 de parados (por el momento), más de 800.000 familias que no tienen ninguna fuente de ingresos ya, salvo esas «ayudas que os venden como políticas sociales y que no son más que vuestro dinero recaudado», familias que han tenido que dejar de comer tres veces al día, para hacerlo una, o comer robando en los supermercados debido a la falta de recursos… y sin embargo ¿cuáles son las soluciones que para ustedes os ofrecen vuestras democracias? Las que nos ofrecen a nosotros ya han quedado expuestas.

Pero a estas ayudas aún se les puede introducir un carácter más «exhuberante» si cabe: crearemos un «banco malo» con dinero del contribuyente, al que irá destinada toda esa porquería tóxica que hemos creado para beneficio de nuestras grandes acumulaciones de capital. Vuestro comisario económico europeo, Joaquín Almunia, ya está trabajando en ello. Nos desprenderemos aún más de los riesgos concentrando los «activos problemáticos» en una entidad que correrá a cargo de la ciudadanía. Mientras, nosotros seguiremos operando en los mercados financieros internacionales a nuestra manera. Hemos destruido todo control y sometemos al resto de los seres humanos como resultado de este espectáculo de irresponsabilidad y totalitarismo económico.

No existe tal «crisis». Dinero hay, y en cantidades abismales. Hemos conseguido concentrar el 30% de la riqueza global en paraísos fiscales (según algunas fuentes, otras afirmarían que este porcentaje asciende a más del cuarenta). Lejos de la contribución pública, lejos de los impuestos, lejos del control, lejos de las democracias, lejos del bienestar general de la humanidad.

Pero es posible acumular más. Ese plus reside ahora mismo en lo público. Y lo vamos a coger.

El silencio y descomposición del foro de Davos es una grandiosa muestra de lo que está ocurriendo. En él, el economista Martin Wolf ha declarado: «Honestamente, no sabemos qué va a ocurrir». John Lipsky, número dos del FMI, ha dicho por su parte «Pero lo seguro es que las próximas noticias van a ser peores». La ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, opina que el huracán económico provocará «problemas sociales».

Y por supuesto el panorama de deuda y déficit público que se dibuja en los diferentes Estados es histórico. Los ciudadanos y ciudadanas lo vais a pasar fatal.

Entre «exclusivas y selectas» fiestas en la ciudad suiza, nuestro George Soros dibuja la estrategia como sólo él puede hacerlo: «El papel del Estado es ahora fundamental, pero se trata de una situación de emergencia, temporal».

Claro y contundente; necesitamos vuestro dinero ahora para seguir haciendo lo nuestro mañana.

¿Qué debemos hacer para que os deis cuenta de que despreciamos completamente a la mayoría de los seres humanos?

Tenéis una oportunidad formidable. Tan formidable como la que tenemos nosotros de aumentar nuestro poder.

El gran sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein, una de las mayores autoridades mundiales en el estudio de sistemas económicos ha expresado recientemente: «el capitalismo no existirá en 30 años», «…todavía no sabemos qué va a ocupar el lugar del capitalismo porque dependerá del resultado de una lucha política que aún se está dirimiendo», «Las posibilidades de acumulación del sistema han tocado techo. Podemos estar seguros de que en 30 años ya no viviremos bajo el sistema-mundo capitalista. Pero, ¿en qué sistema viviremos entonces? Podría ser un sistema mucho mejor o mucho peor. Todas las posibilidades están abiertas», «…es posible que lo que surja sea aún más extremo que el sistema actual».

Desde luego, no quepa la menor duda. Nuestro silencio en Davos es la mayor muestra de gestación. Se trata de medir las fuerzas sociales, y no es momento de hacer ruido. Los actos económicos están absolutamente de nuestro lado, el dinero público fluye a torrente hacia nuestras maquinarias. La tendencia del aparato político creo que es más que evidente. Queda el organismo social, del que no podemos subestimar su capacidad de mutación, si bien es cierto que la que ha demostrado hasta el momento roza la mayor de las minúsculas.

Movilizaciones, concentraciones, manifestaciones, huelga general en Francia, dimisión en bloque del gobierno en Islandia… ¿algo más?

¿Esto es lo que la ciudadanía ha aprendido de la historia y los hechos recientes? ¿son estos los instrumentos que creen efectivos?

Nosotros generamos conflictos bélicos de los que nos lucramos, hacemos que estos se paguen con dinero público. No seguimos ninguna de vuestras normas tributarias, esas que siguen vuestros ridículos ahorros en nuestras entidades bancarias. Os demostramos nuestra capacidad de colapsar en masa vuestra ridícula economía real frente a nuestra economía especulativa (la economía real supone de un 5% a un 10% en el planeta. El resto es masa especulativa). Nuestros negocios bélicos incumplen sistemáticamente «vuestras normativas y organismos internacionales». Mandamos en bloque a vuestros compatriotas al desempleo, ponemos en riesgo vuestras viviendas duplicando y triplicando los índices de morosidad en meses, estamos haciendo que conciudadanos vuestros estén casi en la indigencia alimenticia, robando en supermercados y comiendo en las basuras. Creamos terror con previsiones laborales y económicas desesperanzadoras.

Ponemos en riesgo la climatología del globo desacelerando tecnológicamente unos recursos renovables que ya podrían reinar en el planeta. Sencillamente por lucro.

En el tercer mundo financiamos el exterminio directo y por inanición de millones de personas, para hacernos con territorios, recursos y poder ganar más dinero. Utilizamos esclavos infantiles para fabricar «vuestras marcas».

¿Qué más necesitáis? Hasta qué extremo puede llegar vuestra contemplación de la crueldad. ¿Qué necesitais?

Toda la razón a Inmanuel Wallerstein. Lo que viene puede ser mucho peor. Pondremos todo de nuestra parte. Dadnos sólo un margen, ciudadanos y ciudadanas.

Juan Luís Rodríguez es Psicólogo, especialista en Psicología Clínica y de la Salud. Ex-asesor en los Gabinetes de las Consejerías de Asuntos Sociales y Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía. Colaborador de Attac Sevilla y Foro Social de Sevilla. Escribe en medios digitales independientes.

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