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Sí, somos una amenaza

Fuentes: Rebelión

En nuestra historia reciente pueblos enteros como el cubano, el palestino, el afgano, el irakí, el kurdo, han cobijado a sus hij(a)s con los brazos durante las noches cuidándolos de las bombas que caerán del cielo como racimos de alguna fruta mortal, capaz de volver pedazos la mirada futura de cualquier comunidad humana en cualquier […]

En nuestra historia reciente pueblos enteros como el cubano, el palestino, el afgano, el irakí, el kurdo, han cobijado a sus hij(a)s con los brazos durante las noches cuidándolos de las bombas que caerán del cielo como racimos de alguna fruta mortal, capaz de volver pedazos la mirada futura de cualquier comunidad humana en cualquier parte del mundo. Los imperios, y especialmente el estadounidense, se han dado la tarea de aterrorizar, amenazar, cortar, matar, mutilar, decapitar, violar, torturar, expoliar, robar, a cualquier pueblo que bajo sus pies guarde el oro negro y ahora azul, cuyo saqueo («gobiernos de transición, paz nacional, cumplimiento de los derechos humanos») responde a la simple lógica del rico que quiere ser más rico, del infierno inacabado de la codicia y la miseria de los hombres sicotizados de la guerra. Eso pasa y el mundo entero ve en pantalla gigante la historia cambiada a favor del asesino por la industria del cine, la misma industria de las armas, del narcotráfico y la guerra; la humanidad empieza a entonces a dudar de quién es el enemigo, y quién la víctima.

En este pequeño país que queremos tanto, y gracias a un carajo presidente de otro país, genocida y maldito, no su pueblo sino él, que ha iniciado una declaración de guerra contra nosotros y nosotras; hemos amanecido pensando en dónde resguardar a nuestros hijos por si caen las bombas desde arriba, por si algún bien pagado soldado (seguramente negro o latino) gringo viene a romper las puertas de nuestras casas y ahí frente a la más inmensa impunidad de la historia, asesinarnos; esto también puede pasar con sus perros, los sumisos hijos de la burguesía nacional fascista. Hemos pensado en las armas, en salir de nuestras aulas de clases, de nuestros huertos, de nuestras danzas, nuestros libros, nuestros hij(a)s para retomar una lucha que es de codo a codo con la pólvora, el escondite y el asalto. Una práctica que este pueblo conoce como palma de mano pero que algún día decidimos que eran otros los caminos, que el empeño diario del trabajo común, de la formación liberadora permanente, de la cultura emancipada y multiplicada, de la igualdad y el derecho de libertad de todos y todas, haría un país más justo, un nuevo hombre, una nueva mujer. Aquí empezamos a mirarnos con ojos de hermandad porque el hambre, la persecución política, la discriminación y la desigualdad nos hizo un pueblo fuerte y digno. Ahora estamos acá, años después, combatiendo la misma historia contra los cabrones de siempre y los que se les han sumado al descaro de la corrupción, a los que permiten que el crimen contra la gente y sus luchas queden impunes, los cómplices y los cobardes. Nuestra lucha es de clase sí, pero también es de éticas y de principios de vida. Hemos procurado no olvidar nada para cuando vengan a pedirnos explicación por nuestras acciones.

Somos una amenaza según Obama, y es como el retrato de un cobarde que tira la piedra y corre a esconderse tras los tanques para luego, cuando todo esté acabado y roto, salir a declarar una victoria de civilización contra la barbarie, una vez más…y ya nosotros y nosotras nos sabemos de memoria esa historia donde somos los vencid(a)s, pero no. Esta vez no, los años de lucha y la enseñanza de otros pueblos amenazados por el mismo maldito imperio ha desplegado en esta tierra Caribe un instinto de sobrevivencia y espíritu antimperialista que es capaz de convertirse en la pesadilla imposible de resolver de cualquier sicopata señor de la guerra. Así como Palestina dejó de ser una nación ubicada en una sola geografía porque se multiplicó en cada uno de los hombres y mujeres que defendemos su causa y lucha en todo el planeta, así como cada vez que los imperios meten la mano en las decisiones soberanas de nuestro continente salimos a la calle a quebrarle los vidrios a sus malditas embajadas, así como liberamos ciudades enteras de los terroristas del ISIS financiados por el Estado Islámico en Kurdistan, así como Cuba ha sido el referente de la más terca dignidad con Fidel de pie aún, hombre querido de generaciones enteras de revolucionarios. Así, en el tono de quien no tiene nada que perder, de quien procura su libertad como única posibilidad de existencia, estaremos vigilantes para cuando Obama y todos sus cabrones quieran venir a ponerle freno a la construcción de una sociedad comunista, esta vez con bombas y no sólo con dinero a los lacayos guarimberos.

Que mala jugada se ha lanzado el asesino, advertirle a una gente tan pa lante, descaradamente arrecha, que reivindica la alegría hasta en las peores tragedias, que viene por ellos, es decir, por nosotr(a)s, ¿creerá el idiota de Obama que le está hablándole sólo a Nicolás, y que en el marco de los nudos complejos de nuestra realidad nacional tienen cancha las botas militares de sus esclavos armados? ¿Se habrá cansado de las estrategias fallidas de una oposición absurda que no termina de dar pie con bola porque en el fondo poco le importa este paisito sino garantizar sus cobres y ante cualquier cosa salir corriendo como cobardes a esconderse en Panamá o Miami?

Hay que estar atent(a)s, invertir el esfuerzo y la energía en la aceleración de una fuerza popular que hoy está debilitada por las imposiciones burocráticas y las prácticas corruptas, volver al punto inicial de la razón primera que nos moviliza, a despojarnos del karma del paternalismo gubernamental a la hora de las soluciones concretas de nuestra realidad. Hoy producir alimento, dejar de consumir lo innecesario, organizar el huerto colectivo, exigir justicia y cese a la impunidad, tener opinión propia, ser coherentes con nuestra ética revolucionaria, es parte de la lucha, y nos tocará entonces aprender a defendernos ya no sólo de los coñazos morales, persecutorios y criminalizantes de las derechas que se pugnan por joder la voluntad autogestionaria del pueblo; sino demostrar las múltiples caras que puede tener este paisito que es su gente, que hace más de quinientos años viene dando pelea, cultivando la tierra, pensando en cabeza propia, convirtiendo el miedo a la muerte en heroísmo, algo que los cobardes no entienden.

Entendiendo el Gobieno Popular como la integración activa de todos los organismos autogobernantes de la base popular de la republica, más los movimientos y colectivos sociales ligados a él, llamamos a la construcción, junto a nuestra fuerza armada, de una estrategia de defensa conjunta y no subordinada al Estado burocrático, basada en los principios de la «guerra de todo el pueblo».

Y como le diría Fidel a Bush, nosotr(a)s le repetimos a Obama: «Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: ¡Salve César, los que van a morir te saludan! Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria».

¡Ana Karina Rote!

¡Volvemos por todos los caminos!

¡Todo el poder para el pueblo!

¡Por un Gobierno Popular!

Asamblea de Militantes

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.