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Socialismo: Quiero mi carro, mi casa, mi nevera, mi buen sueldo y que todo sea bonito siempre

Fuentes: Rebelión

A muchos nos preocupan las decisiones que, desde hace varios meses, ha tomado el gobierno bolivariano. Algunos acusan al Presidente Chávez de dar un giro hacia la derecha. Los más extremistas incluso lo han llamado «traidor». Otros han asumido la actitud de defensa incondicional del Presidente, insultan a los primeros y los llaman «izquierdistas de […]

A muchos nos preocupan las decisiones que, desde hace varios meses, ha tomado el gobierno bolivariano. Algunos acusan al Presidente Chávez de dar un giro hacia la derecha. Los más extremistas incluso lo han llamado «traidor». Otros han asumido la actitud de defensa incondicional del Presidente, insultan a los primeros y los llaman «izquierdistas de cafetín», «radicales» y «ultrosos». Los segundos replican llamando a los primeros «focas», «oficialistas» y «jalabolas».
Pero pocos nos hemos sentado a pensar que nosotros el pueblo también tenemos buena parte de la culpa de lo que está pasando. Y quienes trabajamos en medios públicos y alternativos también tenemos una parte importante de la culpa, al igual que el propio gobierno.


Cuando falló la aprobación de la reforma constitucional en diciembre de 2007, Chávez comprendió que el pueblo no estaba listo para una radicalización de la revolución. Fue el pueblo el que le dijo «No» a un montón de cambios realmente revolucionarios, y Chávez lo dijo aquella vez: había que «bajarle dos» a la revolución. Los famosos 5 motores se apagaron y se tuvo que suspender un montón de cambios socialistas que nos tenían llenos de expectativas.
Perdimos la reforma, y de eso no quisimos hablar más nunca. Pero tal vez en esta coyuntura que estamos viviendo en el proceso, deberíamos volver a pensar en por qué perdimos hace un poco más de 3 años.
Y estemos claros: La mayoría de los venezolanos, por muy chavistas que se digan, han terminado creyendo que el socialismo es que les llegue más dinero en sus quincenas, más tickets de alimentación, que el gobierno les dé una casa, una nevera barata, un carro iraní, un trabajo en el gobierno. Que tengas un médico que te atienda gratuitamente. Que el chamo estudie gratis. Pareciera que socialismo es simplemente pedir y recibir.
Pero cuando ven que el gobierno hace cosas que causan incomodidad, protestas y confrontación en las calles, entonces muchos de estos chavistas acostumbrados a recibir, arrugan las caras. Cuando se sacó a RCTV del aire (decisión que apoyo completamente), muchos chavistas y gente de nuestros barrios se molestó bastante, y esto no lo estoy inventando; lo informaban muchas encuestas de la época, incluso la propia IVAD de Chacón y Merentes, que usamos con tanta frecuencia en el Sistema Nacional de Medios Públicos.

Gráfico de la encuestadora IVAD divulgado en junio de 2008. Tras un gran repunte de la popularidad del presidente Chávez en enero de 2007 (78%), comienza un descenso que coincide con el anuncio de no renovar la concesión a RCTV, llevándolo a perder 10 puntos de popularidad (cuando RCTV sale del aire en mayo de 2007, su popularidad se ubica en 69,2%). Luego, otro fuerte descenso se registra a finales de 2007, durante la campaña por la reforma constitucional, cayendo 14 puntos entre octubre y diciembre.

La gente se quedó sin «Radio Rochela», sin «Quien Quiere Ser Millonario» y sin telenovelas colombianas, y eso les causó malestar a pesar de nuestras explicaciones muy bien razonadas del daño que éstas causaban. Esto causó una baja en la popularidad del Presidente, de hasta 10 puntos, como podemos ver en el gráfico de arriba.
Hoy, muchos están contentos de que algunos de estos programas alienantes hayan retornado vía Televen. Si usted revisa qué está haciendo mucha gente el domingo en la noche, pues lamentablemente estarán viendo los programas de Eladio Lares y Emilio Lovera, por mucha rabia que nos dé a los revolucionarios más radicales.

Una de las estrellas de Radio Rochela, programa
emblemático de RCTV, inició en Televen la
llamada «Misión Emilio».

Y eso no pasó sólo con RCTV; pasaba cada vez que había una confrontación total, como pasó durante la campaña por la reforma. Según ese mismo gráfico de IVAD, la popularidad de Chávez llegó a caer 14 puntos en los dos meses de campaña. Hay que reconocerlo: cuando los medios privados llaman a los escuálidos a tomar las calles y protestar, o cuando nos asustan con publicidad que habla de «comunismo», muchos venezolanos «chavistas» se ponen «bravitos» con el gobierno, y las encuestas caen.
Y es que una gran parte de las y los millones de chavistas que están en las calles no están enterados de que una revolución socialista IMPLICA CONFRONTACIÓN, porque implica cambiar el orden económico, y la burguesía no se va a dejar quitar el poder tan fácilmente.
Una enorme porción de las y los que votan por Chávez no son tan «fanáticos» como podríamos serlo muchos de nosotros. No leen Aporrea ni Rebelión; no compran 20 libros del Perro y la Rana al mes, no se reúnen los sábados con el consejo comunal, con los partidos o con los chavistas de la esquina, ni pasan los domingos escuchando cada palabra del Aló Presidente durante las 5, 6 u 8 horas que dura su programa.
No. La mayoría de la gente, inclusive una gigantesca porción de quienes votan por Chávez, trabaja de lunes a viernes, llegan a sus casas cansados y ponen Venevisión, Televen, un DVD o algún canal de cable para ver cualquier cosa que los entretenga. Los fines de semana se van a la playa, al parque, a pasear con sus hijos, a rumbear, a pasar el ratón. Sólo ponen canales de noticias cuando hay un peo arrecho (ej.: El Rodeo, lluvias, escuálidos quemando cauchos, etc.)
Lamentablemente, gente del gobierno bolivariano «analizó» esas estadísticas a su manera, y lejos de concluir que hay que aumentar el nivel de conciencia, terminaron concluyeron que, para ganar las elecciones de 2012, hay que lograr «paz». Esa «paz», para ellos, implica conciliación: la izquierda tiene que ceder muchas cosas para que la derecha esté feliz y no cause conflictividad. Y eso es justamente lo que está haciendo Chávez en este momento.

  • ¿Ley de Educación Universitaria? Alguien concluyó: «A la mierda, esa ley traerá marchas gigantescas, estudiantes escuálidos en las calles quemando cauchos, suspensión de clases, etc. Los chavistas sin ideología se pondrán bravitos con el gobierno, y la popularidad bajará. Así, que ¡pa’ tras la Ley! Pal 2013 si acaso.

    RESULTADO: Movimiento estudiantil y docente opositor se anota un «éxito» diciendo que echó para atrás la «Ley de Universidades represiva».

  • ¿Estudiantes escuálidos haciendo huelgas de hambre? Alguien pensó: «Eso se puede extender y causar protestas masivas de escuálidos. Y eso que estas huelgas de hambre son de mentira, los tenemos grabados comiendo cachitos». Así que, ¡allá fue Tareck a negociar con ellos!

    RESULTADO: Los estudiantes escuálidos se anotan éxitos sucesivos al lograr aumentos en las becas, en los salarios de los profesores, evitan nuevos mecanismos de ingreso, etc. Los movimientos estudiantiles chavistas, al estar apadrinados por el gobierno, sólo aparecían en VTV para decir: «¡uh ah, Chávez no se va, fuera Cecilia de la Universidad!». Dejaron de luchar por reivindicaciones estudiantiles y quedaron como los propios jalabolas, perdiendo el apoyo del estudiantado.

  • Pérez Becerra, Juan Conrado, etc. No tengo nada que decir, que no se haya dicho ya en más de 600 o 700 artículos de opinión sobre este tema, muy lamentable, controversial y doloroso. Absolutamente todo lo que pida Juan Manuel Santos se concede, pues alguien determinó en alguna encuesta que el pueblo venezolano no quiere conflictividad con Colombia. Como dijo Ivan Maiza en Aporrea, hay que estar de buenas con Colombia para que no haya escasez de toallas sanitarias, pañales, interiores y pantaletas. El mismo pueblo que resistió el paro petrolero de 2002-2003, parece que dejará de votar por Chávez si no llegan las Modess o los interiores de algodón.
  • Honduras: Nuevo retroceso supuestamente en favor del Celac, organización que aún nadie conoce, pero que parece que es importante. Apoyamos el reingreso de Honduras en la OEA sin que se juzgaran ni castigaran a los culpables de las masacres de aquellos días, prácticamente institucionalizando los golpes militares.
  • Y una larga lista de etcéteras.

Todas estas deciciones nos tienen muy, muy molestos a muchos revolucionarios de los llamados «ultrosos» o «radicales». Pero la verdad es que la mayor parte del pueblo ni siquiera está enterado de muchas de estas decisiones. Está concentrado en vivir, en disfrutar el aumento del nivel de vida que ha logrado el gobierno, y no dudarán en cambiar su voto, o en dejar de votar si algo interfiere con esto.
El problema no es sólo de la gente, es de quienes tenemos la responsabilidad de ideologizar a la gente, y hemos fallado en hacerlo.
En nuestros medios del Estado sólo vemos propaganda ministerial, pero nada de valores socialistas. Tenemos cinco canales de TV del Estado adscritos al Minci (VTV, Telesur, VIVE, Avila TV y TVES…). En TODOS la prioridad absoluta es darle máxima atención a los dictámenes del Ministerio de Comunicación e Información, que te obliga a cubrir las innumerables pautas de las y los ministros y entes públicos. Tienes que tener una maquinaria de periodistas avocados a cubrirlos. Cuando Tareck, Elías, Garcés o cualquier ministro declara, tiene a su alrededor a 8 periodistas del Estado, todos poniendo su micrófono o grabador allí, lo más cerquita posible, con un cubo bien grande, que destaque mucho. La mayoría de ellos ni siquiera hace preguntas. Pareciera que estudiaron 5 años en una universidad para sostener un micrófono.

Ministro Rafael Ramírez, rodeado de los micrófonos del
Sistema Nacional de Medios Públicos.

Lo mismo con el entonces ministro Edgardo Ramírez.

Y no es que sea malo darle cobertura a los ministros. Lo malo es que tengas 5 canales de TV y 3 cadenas de radio del Estado, todas haciendo prácticamente lo mismo, y el papel importantísimo de concientizar, de formar, de ingeniarse estrategias comunicacionales para concientizar al pueblo, no es hecho por nadie. Uno quisiera ver propagandas, cuñas y campañas creativas de 30 segundos o un minuto, repetidas decenas de veces durante el día, incentivando valores socialistas, explicando cómo funciona el mundo y el capitalismo, por qué los trabajadores somos explotados, cómo podemos revertir eso, pero nadie las hace.
Todo lo contrario, algunas de las personas que intentaron hacer algún esfuerzo en pro de la ideologización, como la profesora Cristina González, han sido destituidas ya en dos ocasiones. Ni hablar de lo que le pasó a La Radio del Sur y a cuatro de sus programas más emblemáticos.
Se intentó crear una escuela de cuadros del PSUV con el supuesto deber de concientizar al pueblo, y la misma falló rotundamente. El PSUV sigue siendo un partido electoral de masas, muy a pesar de las 5 líneas. Total, el pueblo sigue y seguirá sin conciencia, siguiendo a Chávez únicamente porque Chávez es chévere, pero sin ninguna conciencia del cambio económico, político y cultural que hay que lograr en la sociedad.

¿Socialismo es tener un Estado que le regala una computadora Canaima a tus hijos, que pone un módulo de Barrio Adentro cerca de tu casa, que te vende neveras y lavadoras chinas baratas, y que te da una casa si se te cae la tuya? Ustedes y nosotros sabemos que eso no es socialismo. Eso, en todo caso, es una consecuencia del socialismo (una consecuencia buena y deseable), pero un gobierno socialdemócrata que tenga algo de corazón también puede regalar computadoras para niños (Zapatero y Pepe Mujica lo hacen), poner hospitales gratuitos (Canadá y muchos países de Europa los tienen) y vender carros baratos (Hitler creó el Volkswagen, y definitivamente no era socialista).

El socialismo implica que el pueblo se apodere de los medios de producción y los controle. La construcción del socialismo genera confrontación, crea una lucha de clases que a juro requiere la participación de todas y todos. Si el pueblo no entiende eso, si el pueblo sigue creyendo que socialismo es que te vendan una nevera china a mitad de precio y que no hay que luchar contra los dueños del sistema económico, pues olvídense, que esta vaina se perdió.
Hoy estamos preocupados por la salud del Presidente Chávez, inventando teorías conspiranoicas de que está en La Habana enfermo, o qué se yo. Pues yo creo que Chávez está bien, y que volverá en unos días. Pero tarde o temprano va a llegar el día en que Chávez se nos irá para siempre. Es un ser humano. ¿Estamos preparados para eso? ¿O nos resignamos a que, el día que Chávez se vaya, tendremos que calarnos a algún sucesor supuestamente revolucionario jugando a la conciliación con la derecha hasta que nosotros también nos muramos, viejos y frustrados?

Este artículo puede sonar pesimista, pero todo lo contrario, somos muchos los que planteamos soluciones distintas a pactar con el empresariado y sus representantes políticos. ¡Iniciemos de una vez por todas un cambio profundo y radical en los medios públicos, para llevar conciencia a la gente de una forma distinta!
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Fuente: http://aporrea.org/ideologia/a125548.html