Recomiendo:
0

Transición socialista: Fidel plantea la posibilidad de que se pierda la Revolución Cubana

Fuentes: Rebelión

1. Centro de gravedad del discurso: ¿Sobrevivirá la Revolución? El 17 de noviembre en la Universidad de La Habana, el Presidente cubano realizó un discurso que abre un trascendental debate sobre el futuro. El contexto universal del discurso es el debate mundial sobre la actual fase de transición al socialismo; y el papel de Cuba […]

1. Centro de gravedad del discurso: ¿Sobrevivirá la Revolución?

El 17 de noviembre en la Universidad de La Habana, el Presidente cubano realizó un discurso que abre un trascendental debate sobre el futuro. El contexto universal del discurso es el debate mundial sobre la actual fase de transición al socialismo; y el papel de Cuba en ella. Pero el centro de gravedad de las reflexiones del Comandante lo forman dos preguntas: 1. «¿Creen ustedes que este proceso revolucionario socialista, puede o no derrumbarse?» 2. «¿Cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario?»

2. Status lógico del discurso y legitimidad de participar en el debate

El discurso pronunciado por Fidel ha sido publicado por el Consejo de Estado cubano, con la siguiente nota editorial: «Revisado y perfilado por su propio autor, con absoluto respeto a la integridad de las ideas expresadas en su discurso.» El mismo Presidente destaca en su texto el extraordinario cuidado invertido en su discurso: «No es que yo esté improvisando, he meditado mucho sobre todos estos datos y los tengo en la cabeza, y mido por aquí, por acá: esto sí lo digo, esto no, porque hay un enemigo intentando frustrarlo todo y confundirlo todo… Eran muchas cosas las que venían a mi mente, y tuve que ir ordenando recuerdos de ayer e ideas nuevas de hoy, y siendo cuidadoso para no decir lo que no debo decir y decir todo lo que hay que decir.»

Estamos, por lo tanto, no ante una oratoria ad hoc, sino vis-à-vis un discurso en el cual cada palabra es respaldada por la plena autoridad teórica, política y moral del Comandante. Se trata de una especie de preámbulo de un segundo «La historia me absolverá» (1953), comparable, en forma embrional, al discurso de Hugo Chávez sobre la transición bolivariana, «Los 10 objetivos estratégicos para el Gran Salto Adelante», pronunciado en noviembre del 2004.

El Comandante no invitó expressis verbis (explícitamente) a la opinión pública a comentar el texto, pero es obvio que su publicación mundial en el Internet crea de facto una esfera pública particular y una comunidad de discutantes que, con toda legitimidad, puede abordar el tema.

3. Diagnóstico: «Este país puede autodestruirse por sí mismo»

«Compañeros estudiantes, la pregunta que dejo ahí ante las experiencias históricas… es: ¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron de los primeros, los veteranos, vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿qué hacer y cómo hacerlo? Si nosotros, al fin y al cabo, hemos sido testigos de muchos errores, y ni cuenta nos dimos.

Son cosas que uno medita. Estudia la historia, qué pasó aquí, qué pasó allí, qué pasó allá, medita lo que ocurrió hoy y lo que ocurrirá mañana, hacia dónde conducen los procesos de cada país, por dónde marchará el nuestro, cómo marchará, qué papel jugará Cuba en ese proceso.

¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Podía añadirles una pregunta de inmediato. ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? (Exclamaciones de: «¡No!») ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron en profundidad?

Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra.

¡Que no haya URSS jamás aquí, ni campos socialistas disueltos, dispersos! ¡Que no venga el imperio aquí a tener cárceles secretas para torturar a los hombres y mujeres progresistas del resto de este continente que hoy se levanta decidido a la segunda y definitiva independencia!»

4. El potencial autodestructivo de la Revolución cubana

El potencial autodestructivo dentro del proyecto cubano puede clasificarse, según los datos aportados por el Presidente, en tres grandes categorías: 1. el factor subjetivo; 2. las deficiencias en la conducción del proceso y, 3. el factor tecnológico-político objetivo.

4.1 Las comentarios al factor subjetivo son fuertes y abarcan un amplio conjunto de parámetros, entre ellos: a) una crítica mordaz a los economistas cubanos: «ningún economista de los que el país tiene, al parecer, se percató» del problema de seguir invirtiendo en el azúcar; b) «no vayan a creer que los directores de nuestras empresas tienen hábito de disciplina»; c) corrupción, robo e ineficiencia en amplios sectores de la economía, entre otros en la construcción, los servicentros, las refinerías, el azúcar, las divisas y la energía: se podría ahorrar 1.5 mil millones de dólares en el consumo energético del país, la mitad del total. «¿Y qué hace hoy el país con esos 1.5 mil millones? Yo les respondería: una parte se roba, otra parte se despilfarra y la otra se bota».

4.2 Entre los problemas de conducción y gerencia, Fidel menciona los siguientes: a) el mecanismo de la crítica-autocrítica no da los resultados esperados; b) un problema de jerarquía sistémica: «la administración central del Estado no tiene que negociar con ningún ministro, tiene que darles órdenes a los ministros»; c) dogmatismo y esquematismo, como en la construcción de la Central de Energía, «Guiteras»; d) desconocimiento de «como vivía la gente» y, e) «entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo».

4.3 A estas dificultades se agrega el atraso tecnológico, tanto en las instalaciones de producción y transporte, como en una diversidad de productos duraderos de consumo que son obsoletos.

«En muchos sectores, por ejemplo, las gasolineras, «había un desorden general…, con pérdidas hasta de 200 millones de dólares… Si les hacen la historia de todos los servicentros de la capital, ustedes se asombran; hay más del doble de lo que debe haber, es un caos. Cada ministerio le dio la gana de poner y puso el suyo, y reparte por aquí y por allá. En los Poderes Populares el desastre es universal, el caos…».

Ese estado de las cosas ha llevado a la aparición de «parásitos sociales, reyes, zares, emperadores y nuevos ricos» que aprovechan las desigualdades creadas por las condiciones del periodo especial.

5. La nueva sociedad y las vías para llegar a ella

Frente a esta situación, el país debe «pasar de un país idiota a dejar detrás a todos los demás». Nuestra sociedad va a ser en realidad «una sociedad enteramente nueva»; pero no será jamás «una sociedad de consumo, será una sociedad de conocimientos, de cultura, del más extraordinario desarrollo humano que pueda concebirse…».

Para conquistar el futuro la alternativa es antagónica y dramática: «O vencemos radicalmente esos problemas o moriremos». Los medios para vencer son la ética, la tecnología avanzada, la profesionalización, la formación del «capital humano» (sic), el mejoramiento de la calidad de vida, el debilitamiento del dólar, y la juventud, como ariete de la lucha contra los vicios.

6. Incógnitas de la transición

Fidel no ha dado a conocer aun la nueva institucionalidad que salvará el futuro socialista del país, hecho por el cual no es posible debatir las dos estructuras que, inevitablemente, determinarán a mediano plazo el destino de la Revolución: a) el tipo de economía que va a regir en Cuba, por ejemplo, si operará sobre precios y propiedades estatales, o valores y la propiedad social, y, b) el tipo de democracia participativa que va a haber, más allá, por ejemplo, de la superestructura leninista.

En ausencia de estos elementos para un debate estratégico pueden, sin embargo, plantearse algunas reflexiones interesantes.

6.1 Por las cifras presentadas por Fidel, el robo, la corrupción y el mercado negro han sido un fenómeno masivo y, probablemente, mayoritario. Tomando en cuenta que gran parte de la población ha sido educada por la revolución solo caben dos inferencias: o la educación no ha sido lo suficientemente eficiente en el campo ético, o ante las condiciones extremas de vida solo sirvió como blindaje ético duradero para una minoría. Lo segundo es, probablemente, lo verdadero.

6.2 La política de «rectificación de errores» en Cuba se instaló en los tiempos de Gorbachov. ¿Por qué esta política no logró impedir los vicios mencionados?

6.3 ¿Es la sociedad del conocimiento una alternativa a la sociedad del consumo? ¿Sería correcta la hipótesis: A mayor conocimiento, menor deseo de consumo?

6.4 Fidel pregunta: ¿Después de la caída de la URSS, por qué no veíamos lo insostenible de nuestro sector azucarero? ¿Y porque no lo vieron los «muchos, muchos economistas» que Cuba tiene? ¿Cuál es la respuesta a esta pregunta?

6.5 «El hombre nace egoísta, porque la naturaleza le impone los instintos… la educación impone las virtudes», dice el discurso. ¿Pero en qué grado y en qué condiciones? La evidencia empírica parece indicar que la idea del homo novus solo es válida para las masas en fases transitorias o condiciones de excepción; para estados prolongados solo es valida para minorías, posiblemente un 10 a 15% de una población nacional. Esto por el hecho de que una sociedad no es una realidad fractal, sino una infinidad de sistemas dinámicos complejos que no se dejan organizar ni se autoorganizan de manera invariante a toda escala, para cumplir con las fantasías neoplatónicas de los homines novi de San Agustín. (Retomaré ese tema en el próximo artículo.)

6.6 «Creer que alguien sabía de socialismo, fue nuestro error más grave», dice el Comandante. Si no había fuentes de conocimiento auténtico sobre la construcción del socialismo, ¿cuáles son las que hoy día existen? Y, ¿qué tipo de sociedad es la que nació de esta genesis?

6.7 «No vayan a creer que los directores de nuestras empresas tienen hábito de disciplina», dice Fidel. Si esto es así, ¿quién escoge a los directores?

6.8 No he mencionado los extraordinarios logros de la revolución, como la exitosa resistencia a los imperialismos, la dignidad nacional y mundial, la salud, la educación, el deporte, la ciencia. Esto, porque: a) son reconocidos por toda persona honesta en el mundo y, b) sería redundante, porque son pan de cada día de los obsecuentes. Sin embargo, es mi convicción que esos enormes éxitos no son suficientes para impedir que la Revolución cubana sea irreversible. ¿Por qué? Porque también existían en la Unión Soviética y en la RDA, en un entorno socio-económico-político institucional, que era esencialmente el mismo que existe en Cuba. Aun así, no lograron evitar la implosión del sistema.

7. La llave para impedir la involución burguesa

Cuba tiene la invaluable ventaja histórica de poder examinar las causas del fracaso de la transición socialista en la RDA bajo Honecker, la URSS bajo Gorvachov y la China de Mao. El modelo y sus problemas eran semejantes, al igual que la intención de superarlos.

En el análisis científico de esas tres experiencias históricas está la llave para el triunfo de Cuba — y de la humanidad.

10.12.2005