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Extracto del libro ‘Provida. Un manifiesto a favor del aborto’, escrito por la periodista Ana Requena Aguilar y publicado en marzo de 2026
Los datos de la Encuesta de Salud Sexual muestran una clara brecha de género en cómo unas y otros entienden el concepto clave sobre el que se sostiene la libertad sexual
Hace 25 años consiguió la primera condena por acoso sexual a un político, aunque el precio a pagar fue muy elevado. Ahora reivindica su derecho a la palabra y cuenta su historia en ‘El poder de la verdad’.
Un estudio señala que la extrema derecha está capitalizando la “frustración” de los hombres jóvenes asociada a la pérdida de independencia económica y empleo, dos grandes señas de identidad de la masculinidad tradicional, y que tienen que ver con el aumento de la desigualdad o la automatización.
La autora de ‘Contra el feminismo blanco’ critica duramente un marco feminista que sigue teniendo como centro y referencia a las mujeres blancas, sus características, vidas, necesidades e historias.
Es una de las voces referentes sobre justicia restaurativa, a la que llegó desde su trayectoria como activista antirracista y feminista, pero también después de años en la abogacía: “La justicia debe darnos bienestar y apaciguar los conflictos”.
La polarización ideológica entre mujeres y hombres jóvenes ha crecido como nunca en los últimos años y se traslada a las urnas: ellas votan más hacia la izquierda, ellos miran a la derecha y alimentan el electorado ultra.
La periodista Gemma Ruiz Palá traza en «Nuestras madres» un relato de ficción con historias de mujeres a las que prácticamente se les negó la autonomía y cuyas contribuciones han sido despreciadas, pero no es la única: la genealogía feminista está recuperando referentes y también historias cotidianas.
Aunque el sentido de la protesta no tiene, a priori, ninguna relación con estos temas, los ataques han aparecido como una especie de ritual de un grupo de hombres que los utilizan para generar un sentimiento de comunidad frente a los otros.
Pensada por la abogada Victoria Kent como un centro modelo, terminó siendo algo muy distinto: un “almacén de reclusas” de la represión franquista pero también una escuela de presas políticas que seguían movilizadas desde la cárcel


