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Turquia y su provocadora presencia en Irak

Fuentes: Hispantv

Turquía, con la excusa de combatir a EIIL – Daesh en árabe – y a las fuerzas Kurdas del PKK, mediante una resolución del parlamento turco, decidió prolongar su presencia en territorio Iraquí por trece meses más, gatillando la posibilidad de generar un enfrentamiento regional. Mientras ello sucede, el gobierno iraquí dio comienzo su campaña […]

Turquía, con la excusa de combatir a EIIL – Daesh en árabe – y a las fuerzas Kurdas del PKK, mediante una resolución del parlamento turco, decidió prolongar su presencia en territorio Iraquí por trece meses más, gatillando la posibilidad de generar un enfrentamiento regional. Mientras ello sucede, el gobierno iraquí dio comienzo su campaña destinada a recuperar Mosul.

Irak, ante la decisión del gobierno turco, a través de su Cámara de Diputados votó, a inicios de este mes de octubre del 2016 el proyecto en el cual rechaza la decisión del parlamento turco de prolongar la estancia de las fuerzas turcas en territorio iraquí, rechazando la incursión de sus fuerzas militares o la presencia de cualquier otra tropa en suelo nacional. La Cámara iraquí solicito al gobierno de Bagdad llamar al embajador turco y hacer entrega de una nota de protesta que rechaza la presencia de tropas turcas y todos los ataques contra territorio iraquí. Además, el Parlamento iraquí, requirió a su gobierno tomar todas las medidas legales y diplomáticas necesarias, para resguardar la soberanía de Irak y reconsiderar las relaciones comerciales y económicas con Turquía.

Turquía y sus violaciones bajo el silencio occidental

La presencia turca tiene su origen en diciembre del año 2015 cuando tropas del régimen de Recep Tayyip Erdogan, acompañadas de apoyo aéreo, fuerzas blindadas y tanques entraron a territorio iraquí adentrándose un centenar de kilómetros e instalándose en el campamento de Bashiqa, en las cercanías de Mosul. Acción que generó la inmediata protesta del gobierno de Irak, que ha solicitado reiteradamente que las tropas turcas se retiren de su territorio por considerarlo una violación de su soberanía y del derecho internacional. La entrada y permanencia de tropas de un país extranjero, sin haber recibido invitación o permiso del gobierno legítimo del país, representa una violación clara y flagrante al Artículo II de la Carta de las Naciones Unidas en su párrafo IV que refiere: «Los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o a la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado o en cualquier otra forma incompatible con el propósito de las Naciones unidas». Hasta ahora Washington y sus aliados occidentales han guardado cómplice silencio sin que el tema se tocado en instancias como el Consejo de Seguridad la ONU.

Las tropas turcas se asentaron en territorio soberano iraquí, en las cercanías de la ciudad de Mosul, capital de la estratégica provincia de Nínive y la tercera ciudad más grande de Irak ubicada 380 kilómetros al norte de Bagdad. Mosul se encuentra en manos de fuerzas terroristas de EIIL – Daesh en árabe – desde junio del año 2014 y ha significado un duro escollo para las fuerzas de gobierno. Ciudad que el gobierno presidido por el primer Ministro Haidar al Abadi, ha decidió recobrar en una ofensiva que se está cumpliendo paso a paso. Turquía, precisamente en la idea de ejercer presión sobre el gobierno de Irak ha definido que también participará de la ofensiva sobre Daesh sin que el gobierno legítimo de Bagdad lo haya solicitado o requerido, aumentando las tensiones entre ambos países.

El régimen de Erdogan aduce que su permanencia en territorio iraquí obedece a la necesidad de combatir a las Fuerzas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán – PKK – que según Ankara son albergados en territorio iraquí. Esto, para el gobierno de Bagdad representa una flagrante falta a la verdad y sobre todo al desconocimiento de los propios acuerdos que el gobierno turco firmó con el PKK como fue el Acuerdo de Paz firmado con el líder de la Organización de Liberación de los Kurdos Turcos, Abdullah Öcalam, con fecha 21 de marzo del año 2013 donde en una de sus partes se establece la retirada de los militantes del PKK a territorio iraquí. «Hoy, señala el gobierno iraquí, resulta irónico que Turquía justifique su presencia en el norte de Irak con el pretexto de combatir el PKK, que en 2013 le pidió que se retirara a Irak».

Turquía aduce que su presencia en la zona e incluso su participación permitiría evitar un posible «choque interconfesional» pues, según señaló el Primer Ministro Turco, Binali Yildirim, en una comparecencia ante el parlamento de su país, «tememos que tras la operación de eliminación de Daesh, estas localidades – de Tal Afar y Mosul puedan convertirse en una zona de enfrentamiento interconfesional». En una clara intervención en los asuntos internos de Irak, Bildirim afirmó que «liberar a Mosul, sin tener en cuenta esos posibles resultados, es una vía inapropiada para Irak pues ceder a las milicias chiíes y luego sumar – en el conflicto – a las milicias kurdas significaría prender allí un nuevo fuego. En Tal Afar viven tanto suníes como chiíes y si se desestabiliza este equilibrio, puede ocurrir una gran tragedia, una violación de la estructura demográfica y étnica y en vez de estabilizarse, el conflicto se profundizará».

Autoridades del país árabe como el Primer Ministro Haidar al Abadi, el Presidente de la Asamblea Suprema islámica de Irak, Seyed Amar al Hakim y el líder del Movimiento Sadr de Irak, Muqtada al Sadr, han condenado enérgicamente, no sólo la violación territorial de Irak a manos del gobierno turco, sino que la pretensión de participar en la liberación de la ciudad de Mosul con el objetivo manifiesto de dividirla y así instalar una base permanente de la presencia del régimen de Erdogan en territorio iraquí. Con la idea que les permita controlar la zona kurdo-Iraquí y así asestar golpes a los kurdos sirios desde la retaguardia que dicha posición les permite, generando un cerco que puede ampliar el conflicto en la región a dimensiones aún más sangrientas que las que se viven hoy.

Para el ex Primer Ministro Iraquí, Nuri al Maliki, la permanencia de las fuerzas invasoras turcas en las cercanías de Mosul y la idea de participar en su liberación de manos de Daesh «tiene por objetivo dividir la ciudad. Por ello la participación de las fuerzas populares en la liberación de Mosul, para apoyar los esfuerzos del Ejército Iraquí es necesaria, fundamental, pues garantiza que la Provincia de Nínive, cuya capital es Mosul no se atomice. Mientras más se retrasa el ataque final contra Mosul la situación de esta ciudad se vuelve más compleja». Ya no habrá más retraso, la operación comenzó.

La presencia turca, en una clara estrategia de presión contra el gobierno Iraquí, pero también orientada a generar tensiones con Siria y colocarse en una posición de fuerza «bisagra» en el conflicto que sacude al levante mediterráneo, es una presencia ilegal. Así lo ha dado a conocer el gobierno de Bagdad desde el momento mismo que el ejército turco violó las fronteras de su país. En cartas enviadas al Consejo de Seguridad de las Naciones unidas Irak insistió frente a este organismo de las Naciones Unidas, la necesidad que Turquía retirara sus tropas sin obtener, hasta hoy, resolución favorable alguna. Principalmente por la presión ejercida por lo socios político-militares de Ankara, representados por Estados Unidos, Francia e Inglaterra que son miembros permanentes del Consejo de seguridad con derecho a veto frente a cualquier resolución emitida. De ahí la impunidad con que el régimen de Erdogan actúa, no sólo en materias de violación de la soberanía de Irak, sino también con Siria y su apoyo a los movimientos terroristas takfirí, que ocupan el territorio turco como base para su campaña de agresiones contra la sociedad siria.

En apoyo de la postura iraquí se ha manifestado la Liga Árabe que con fecha 24 de diciembre del año 2015, en la ciudad de El Cairo y firmado por su Consejo general, emitió la Resolución N°7987 por la cual se condena al gobierno turco por su intervención en territorio iraquí considerándola como una violación a la soberanía de Irak y se le insta a retirar sus tropas hasta la frontera entre ambos países. En el mismo tenor, durante la 27 cumbre del Consejo de la Liga Árabe, celebrada en la ciudad de Nuakchot, Mauritania el día 25 de julio del 2016, se emitió la Resolución Nº 653, que renovó la condena a la incursión de las tropas turcas en territorio iraquí y exigió al gobierno turco retirar sus tropas de inmediato y sin condiciones. Ninguna de esas exigencias se ha cumplido por el gobierno de Ankara y sin que ello haya significado alguna presión de otros organismos internacionales tan dados a establecer sanciones, bloqueos u otras acciones cuando no se trata de países socios de occidente y de organismos militares como la OTAN, que es el caso de Turquía.

Turquia y su aspiración neo otomana

Para el Gobierno iraquí, su país se encuentra hoy luchando una de las más importantes batallas, no sólo para la liberar la ciudad de Mosul de manos del extremismo salafista, sino también en apoyo de la derrota definitiva de estos movimientos, responsables de cientos de miles de muertes en la región. Y esa lucha la puede enfrentar sin necesidad de contar con la presencia de tropas turcas, que tiene sus propios objetivos, que no son parte de los objetivos del pueblo iraquí. El gobierno de Haidar al Abadi ha declarado que «sin una solicitud o aprobación del gobierno iraquí, estas tropas – las turcas – serán tratadas como fuerzas no amistosas en la tierra de Irak, y, si es absolutamente necesario, se tratará con ellas de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que establece: el derecho inmanente de los estados de actuar en legítima defensa individual o colectiva en caso de ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas».

En el plano mencionado precedentemente ha trascendido que el gobierno de Irak ha restablecido la idea de solicitar apoyo a Moscú para contar con la colaboración de su Fuerza Aeroespacial en el combate contra las fuerzas terroristas, lo que puede llevar a un posible enfrentamiento con otras fuerzas que quisieran actuar en ese combate sin contar con la autorización del gobierno legítimo de Bagdad. Resulta una perogrullada, que la ayuda a Irak en las áreas del entrenamiento militar, tecnología avanzada, armamento, que son necesarias para combatir, por ejemplo, a la organización terrorista del EIIL – Daesh – deben ser efectuadas según los tratados bilaterales y multilaterales y con total respeto a la soberanía nacional y a la constitución iraquí y con la coordinación de las fuerzas armadas iraquí. Basado en este hecho, Irak ha rechazado con vehemencia cualquier movimiento de tropas militares en el área de la lucha contra el terrorismo sin la coordinación y la aprobación de estos por el gobierno iraquí.

La situación en Mosul, a medida que transcurren los días y la puesta en marcha de la operación de liberación por parte del Ejército Iraquí, ha ido generando una fuerte tensión entre Bagdad y Ankara. Hace unos días el premier iraquí, Haidar al Abadi, consignó que Turquía no ha sopesado la gravedad de su presencia en suelo iraquí advirtiendo de las serias consecuencias que trae aparejado el violar la soberanía de otro país. Ante estas palabras, Erdogan en una clara provocación e insultos contra Al Abadi, señaló: «Yo no sigo órdenes de Bagdad. Al Abadi me ha insultado y ante ello le digo: primero conoce tus límites, no eres mi interlocutor. No estás a mi nivel, no tienes mis quilates, no tienes mi calidad. Seguiremos en Irak, no oiremos a Bagdad porque tenemos que hacer lo que sea necesario allí».

Ante la pachotada turca, el Primer Ministro Iraquí advirtió de la posibilidad que dicho enfrentamiento derive en una guerra regional «para evitar esta posibilidad reiteramos nuestra invitación para la retirada de las tropas turcas mediante un gesto franco a Turquía, nuestro vecino, para que saque sus fuerzas contando con todos nuestros esfuerzos, para que esa salida tenga todas las facilidades posibles».

A ese llamado se han sumado las representaciones diplomáticas de Irak por el mundo, como es el caso de la Embajada de Irak en Chile, que a través de su jefe de Misión y Encargado de Negocios Mohsin A. Rajab sostuvo que, «La Embajada de la República de Irak en Santiago de Chile hace un llamado en el nombre del Gobierno y el pueblo del Irak, a los amigos en el Gobierno y el pueblo de Chile, a los políticos e intelectuales para apoyar Irak en su condena a la intervención Militar Turca ilegal en el territorio Iraquí y solicitar a Turquía respetar la soberanía y la frontera de Irak y retirar sus tropas de forma inmediata del norte de Irak sin condiciones».

A pesar del llamado del gobierno Iraquí, de su pueblo y representaciones diplomáticas, el régimen turco está decidido a generar una situación política y militar en Oriente Medio que le permita ejercer si influencia sobre el devenir de los acontecimientos, en ese sueño Neo Otomano derivado de la doctrina de la Profundidad Estratégica impulsada por el ex Primer Ministro Ahmed Davutoglu. Una idea que se ha ido develando con la declaración efectuada este domingo 16 de octubre por el Ministro de Defensa Turco, Fikri Isik de crear una zona de seguridad al norte de Siria de 45 kilómetros: «Nuestras Fuerzas Armadas tienen la intención de destruir las posiciones de los terroristas a mayor distancia y para ello crearemos una zona de seguridad en el norte de Siria y de esta manera eliminaremos la amenaza a nuestro territorio». Zona que lógicamente es violatoria de la soberanía siria, atenta contra el derecho internacional y que se unirá, probablemente, a la decisión del régimen turco de crear otra zona en el norte de Irak – en las cercanías de Mosul y así expandir los sueños de grandeza Neo Otomanas del régimen de Recep Tayyip Erdogan.

A pesar de las presiones y provocaciones turcas y los intereses occidentales en la zona, el gobierno iraquí dio inicio a su ofensiva de recuperación de Mosul. Así lo declaró el Primer Ministro Haidar al Abadi: «El tiempo de la victoria ha llegado y las operaciones para liberar Mosul han empezado. La fuerza que conduce las operaciones de liberación es el valiente Ejército iraquí y la Policía nacional. Ellos entrarán en Mosul y no otros. Este año será el año de la liberación, tal y como fue prometido. La bandera nacional será izada en Mosul y llamamos a los ciudadanos de Mosul que cooperen con las fuerzas iraquíes en las operaciones» que según informe entregados por el propio gobierno iraquí se elevan sobre los 60 mil efectivos. La batalla por Mosul ha echado a andar.

Fuente original: http://www.hispantv.com/noticias/opinion/311413/turquia-ataque-irak-daesh-ei-pkk

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.