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Mujeres bajo la ocupación

Veladas por la violencia

Fuentes: IPS

Las mujeres viven una situación especialmente difícil en la capital de la provincia iraquí de Diyala, una de las regiones más asolada por la violencia de los últimos meses, pese al paréntesis actual. En todas las zonas de conflicto, mujeres, niños y niñas y ancianos son los que más sufren. Muchas de ellas fueron asesinadas […]

Las mujeres viven una situación especialmente difícil en la capital de la provincia iraquí de Diyala, una de las regiones más asolada por la violencia de los últimos meses, pese al paréntesis actual.
En todas las zonas de conflicto, mujeres, niños y niñas y ancianos son los que más sufren. Muchas de ellas fueron asesinadas o secuestradas en los casi cinco años de ocupación estadounidense.

Antes de la invasión encabezada por Estados Unidos en marzo de 2003, las iraquíes tenían trabajo y gozaban de derechos que ahora apenas si pueden soñar.

«Mi vecina fue asesinada porque la acusaban de trabajar en la dirección de la policía de Diyala», dijo a IPS Um Haider, residente de Baquba, 40 kilómetros al noreste de Bagdad. «La señora era recepcionista de la oficina del gobernador, no trabajaba en la policía. Se ocupaba de chequear a las mujeres que ingresaban al lugar», explicó.

Ese tipo de asesinatos llevó a una gran cantidad de mujeres a abandonar o cambiar de empleo.

«Yo era jefa de personal en una empresa», dijo a IPS otra mujer que pidió reserva de su identidad. «Tras la insistencia de mi familia, dejé mi cargo y pasé a ser empleada».

La vida de las mujeres cambió y ahora hasta se visten distinto. Están tan atemorizadas que sólo lucen atuendos tradicionales. La ropa de tipo occidental es una condena a muerte. El velo se usa mucho en zonas bajo control de la insurgencia.

«Un amigo no reconoció a su esposa cuando le pasó por al lado en la calle porque llevaba la cara cubierta», dijo a IPS Najmidden Khamis, comerciante local. «Antes algunas mujeres lo usaban y otras lo rechazaban, pero ahora todas lo usan ante la falta de garantías y de autoridades».

«El velo no es aceptable en ambientes universitarios», dijo a IPS una profesora que pidió reserva de su identidad. «Yo misma lo rechazo porque si no veo la cara de mis estudiantes ¿cómo puedo saber quién es? o incluso, ¿cómo saber si es hombre o mujer?, en especial en los exámenes».

Pero muchas mujeres optan por el velo por propia elección. «Los principios del Islam ordenan a las mujeres cubrir todo su cuerpo, incluido el rostro», sostuvo una empleada de una dependencia pública. «No hacerlo es pecado».

«Es un asunto polémico», explicó un jeque de una mezquita local. «La mayoría de los especialistas sostienen que la mujer debe cubrirse todo el cuerpo, salvo el rostro y las palmas de las manos. Muchas se ponen velo por obligación».

No hay duda de que es una cuestión controvertida. «Es una violación y una transgresión a los derechos de las mujeres», dijo a IPS un partidario comunista. «El uso del velo encabeza la lista de restricciones graves que padecen las mujeres en la actualidad», sostuvo. «Una mujer no tiene permitido salir sola de su casa y tiene que ser escoltada por su esposo o un hermano».

Las mujeres pagan, en diversas formas, un precio muy alto por la ocupación.

«Las mujeres sufren y corren mucho riesgos cuando grupos insurgentes controlan las calles», dijo a IPS Um Basim, madre de tres hijos. «Ningún hombre puede moverse a ningún lado. Cuando muere uno, su cuerpo es llevado a la morgue y la familia tiene que retirarlo. Así que las mujeres suelen ir solas a traerlo a casa. Algunas son blanco de ataques en ese momento», relató.

Obligadas a permanecer en el hogar, muchas de ellas padecen aislamiento y depresión.

«Las mujeres no tienen ningún lugar para el esparcimiento», dijo a IPS Um Ali. «Pasamos todo el día en casa», se quejó. «Hace cuatro años que no salgo de Baquba. El único lugar al que voy es a casa de mis padres. Las tareas domésticas y los niños son toda mi vida. No tengo objetivos ni puedo estudiar. A veces pasan semanas sin que pueda salir a la calle».

Antes de la invasión, relató, «íbamos con la familia a Bagdad y a otras provincias a visitar amigos y lugares. Nos íbamos con los niños de vacaciones y a festivales».

«Las iraquíes no tienen ninguna libertad. Por supuesto que eso depende del estatus cultural de cada una», dijo a IPS otra residente de Baquba. «La libertad de las bagdadíes no es la que tenemos acá ni la que hay en el sur de Iraq. Pero la sociedad en general, y las familias en especial, tienen total control sobre nosotras hoy en día», añadió.

«El estatus de la mujer en Iraq necesita de una gran revolución», sostuvo una jefa de comunicaciones y madre de dos niños. «Las cosas estaban muy bien, pero la falta del garantías que llegó con la ocupación, y que creó a los grupos extremistas, arruinó el prestigio de las mujeres. La situación actual es consecuencia de la seguridad», explicó. «Toda mejora en el estatus de las mujeres implica una mejora de la situación política», concluyó.