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Venezuela está en la mira por sus grandes reservas petroleras

Fuentes: CEPRID

«Por representar un bastión del proceso político, Pdvsa está sometida a un ataque feroz de la oligarquía.» Jesús Luongo, gerente general del Centro de Refinación Paraguaná Irán, Libia y Venezuela, como Irak antes de ser ocupada, están en la mira del neoliberalismo. Si no tuviéramos cuantiosas reservas petroleras, no nos dedicarían tanto espacio en sus […]

«Por representar un bastión del proceso político, Pdvsa está sometida a un ataque feroz de la oligarquía.»

Jesús Luongo, gerente general del Centro de Refinación Paraguaná

Irán, Libia y Venezuela, como Irak antes de ser ocupada, están en la mira del neoliberalismo. Si no tuviéramos cuantiosas reservas petroleras, no nos dedicarían tanto espacio en sus medios. Las declaraciones de nuestros gobernantes serían tratadas como «travesuras» y hasta nos permitirían mayores «libertades», con alguno que otro oportuno «consejito».

Pero hay tantos barriles en nuestro subsuelo, tienen ellos tantos motores que trabajan eficientemente sólo con derivados de hidrocarburos y el petróleo es tan barato y rendidor por unidad energética, que pasamos a ser «objetivo estratégico prioritario».

De allí el presupuesto millonario asignado a la oposición, cuyos pagos a redacciones y salarios a escribas son apenas migajas del gran pastel. Sólo existe una razón: las reservas de hidrocarburos. Como escribe Noam Chomsky, al observar la misma situación al otro lado del Atlántico: «El gasto militar de Irán es relativamente bajo comparado con el resto de la región»; pero aquí aplauden los ataques, a ambos sitios, con las serviciales manos dirigidas desde hipotálamos convenientemente esclavizados.

Probadas, probables y posibles

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) certificó que Venezuela alcanzó «reservas probadas por 211.173 millones de barriles», cuatro veces lo de hace cuatro años. El petróleo estaba allí, la tecnología existía y sabíamos de su existencia desde hace décadas; pero los intereses neoliberales ordenan, desde hace casi un siglo, que no sepamos cuanto realmente tenemos.

Esto no es nuevo. En 1911, cuando realizaron su primer reconocimiento sistemático de nuestras cuencas sedimentarias, nos ocultaron el resultado de sus exploraciones. Formó parte del «apropiado» desconocimiento de la materia petrolera del pasado siglo. Para 1958 «nos permitieron» creer que llegábamos a 11.500 millones de barriles. La tecnología de entonces permitía conocer yacimientos livianos, especialmente en el Zulia, que por sí sólos superaban ampliamente tal cifra.

Hoy sabemos que hay bastante más que esos 211 mil millones. Son «reservas probables», mientras los organismos internacionales no las acepten. Incluso hay más en reservas catalogadas como posibles, estimadas según la geología del terreno.

Probablemente pasamos del medio billón. Posiblemente superamos el billón.

Cesta y precios

Si eligiéramos enterarnos de los precios del crudo exclusivamente por los diarios opositores, tendríamos un serio dilema aritmético. Desde siempre sólo han publicado «precios a la baja». Por estos días «el crudo cayó a 77 dólares» y hace un mes «bajó a 72».

Pero eso tampoco es nuevo. En el 2006 «la Cesta OPEP bajó de 60»; la nacionalización de la industria petrolera (1975) era insostenible porque el crudo había descendido «a 12 dólares el barril» y después de la llamada «II Guerra Mundial» (1946) debíamos cambiar de ramo porque el petróleo estaba «por debajo de dos dólares».

Siguiendo tal «tendencia a la baja», para el próximo Mundial de Fútbol, 2014, la cesta OPEP caerá fatalmente a 120 dólares; no hay otra salida y ellos lo saben, porque no existen tales energías alternas del mismo rendimiento y a menor costo.

Patrimonio y activos

Los activos de PDVSA están valorados en 149 mil millones de dólares y su patrimonio en 74 mil millones, guarismos muy superiores a su pasivo y deudas. Pero esas cifras, por grandes que parezcan, son mínimas si estimamos el valor de la verdadera riqueza.

Sólo en petróleo crudo, sin gas ni extrapesados, al precio actual promedio, que luce bajo incluso para quienes tienen al mercado como un Dios cuyas decisiones son inapelables, bajo nuestros suelos reposan 14 billones de dólares. ¡14 mil millones de millones! Y saben que, máximo en un lustro, ese monto será bastante mayor porque los famosos «inventarios de crudo del Norte» descenderán ante su creciente consumo. Nuestros medios se esmeran, sin embargo, en destacar pasivos y arbitrajes, y hasta un «evento» donde, localmente, «brindan herramientas legales». Esta propaganda al entrenamiento contra los intereses de la Patria, la leemos en la misma prensa que regularmente habla de «dictadura» y «ataques a la libertad de expresión».

En alguna ocasión conoce uno de deudas que al acreedor parece no interesarle que se la cancelen. Son interminables y eternas con cobros regulares de altos intereses. Algunos pasivos, derivados de operaciones petroleras, parecieran seguir la misma rutina.

Producción y exportación

Sólo de Estados Unidos, la única procedencia que parecen aceptar los medios, por ventas de crudo liviano, Venezuela recibe más de 22 mil millones de dólares al año. Eso es menos de la tercera parte de nuestra producción y no estamos incluyendo gas, derivados de refinación, ni productos petroquímicos.

El ataque mediático insiste en disminuir igualmente nuestra producción petrolera. Cuando las verdaderas cifras no pueden ser negadas, son las exportaciones las que bajan. Si desde el Norte parecen desmentirlos, se ataca entonces al destino de nuestros barriles.

De allí que «le estamos regalando nuestro petróleo» a Cuba, Nicaragua, los pueblos del Alba y a cualquier otro Estado calificado de «no amistoso». Pero … ¿disminuyó realmente la extracción en el Zulia? ¡Excelente! Ese es crudo liviano, de alta calidad. Conservémoslo en el mejor sitio, en nuestro subsuelo, hasta que se bajen de la mula como corresponde a su verdadero valor y poder energético.

Estamos de acuerdo en diversificar nuestra economía, multiplicar las fuentes de riqueza y buscar otras exportaciones. Mantengamos entonces «bajo perfil petrolero», cumpliendo por supuesto los compromisos con la región. Esa economía de puertos, que al mismo tiempo critican y practican para su propio beneficio, debería disminuirse gradualmente, sin ceder a la aguda sed de dólares que en buen porcentaje se dedica a la importación de bienes, de muy escasa duración, que sólo sirven para satisfacer necesidades creadas por el mercado neoliberal.

El Departamento de Energía de Estados Unidos reveló «que las importaciones desde Venezuela en el mes de abril fueron de 950.000 barriles diarios: la mitad de lo que se exportaba hace poco más de 10 años». Tal reducción, lejos de asustarnos, es una buena noticia. No dependemos ahora de un sólo cliente.

Faja y futuro

Según el suplemento «Estrategia»: «India busca asegurar suministro de energía. Teme quedarse sin petróleo por el fuerte avance chino. El consumo de crudo crecería más del doble para el 2030. El país debe abastecer a 1.200 millones de habitantes». Y ¿dónde creen ustedes que van a negociar tal suministro?

Como es usual, las prácticas operativas de las trasnacionales siguen sus campañas mediáticas. De allí sus presiones tecnológicas, por ejemplo, la muy bien publicitada nacionalización de algunos taladros. Pero hay buenas noticias para el futuro: para el 2015, señala el Correo del Orinoco, pudiéramos lograr la «independencia en perforación petrolera, gracias a la cooperación de la República Popular China». Y para explotar la Faja hay acuerdos multinacionales, ¡hasta con Vietnam!. ¡No sólo de Norte vive el hombre!

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Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article958