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Entrevista a Oliver Bullough, autor del libro Moneyland

Viaje al origen del «país del dinero», «Allí da igual quién seas, solo tienes que ser suficientemente rico»

Fuentes: El diario

– El periodista inglés Oliver Bullough describe en ‘Moneyland’ la infraestructura global que permite a los corruptos robar en un sitio, ocultarlo en otro y gastarlo en el de más allá – «Fue inventado para ayudar a dos grupos de gente. Uno: occidentales que no querían pagar impuestos. Dos: políticos corruptos. Ahora está disponible para […]

– El periodista inglés Oliver Bullough describe en ‘Moneyland’ la infraestructura global que permite a los corruptos robar en un sitio, ocultarlo en otro y gastarlo en el de más allá

– «Fue inventado para ayudar a dos grupos de gente. Uno: occidentales que no querían pagar impuestos. Dos: políticos corruptos. Ahora está disponible para todo el mundo siempre que sea lo suficientemente rico», dice

– «España es uno de los países donde Moneyland es más real… La razón por la que el dinero de ladrones venezolanos termina en España es porque es un buen lugar»

 

Oliver Bullough, periodista y autor de ‘Moneyland: por qué los tramposos y ladrones controlan el mundo y cómo arrebatárselo’ PRINCIPAL DE LOS LIBROS

Después de ocupar el palacio presidencial durante la revolución de Ucrania en 2014, los rebeldes llamaron al Museo Nacional de Arte de Kiev para que se hiciera cargo de los objetos valiosos que había allí. A saber: velas pintadas de oro, estatuas de dioses griegos, retratos del presidente y hasta una pagoda oriental esculpida en colmillo de elefante. «Era un templo al mal gusto, una catedral del kitsch (…) Los objetos eran un tributo al gobernante: pagos anticipados para asegurarse de que conservaban el favor de Yanukóvich, lo que permitiría que siguieran participando en los tinglados que hacían los ricos».

Oliver Bullough es un periodista inglés que se mudó a Rusia con poco más de veinte años, entusiasmado, pensando que vería cómo se transformaba y nacía una nueva democracia. «En lugar de eso, vi a Putin. Fue muy triste», relata. Escribió un libro sobre el Cáucaso y otro sobre cómo el alcoholismo y la desesperación minaban la existencia en la antigua URSS. En 2014, tras la revolución ucraniana, se preguntó qué había salido mal. ¿Por qué tantas naciones habían caído en manos de políticos corruptos? ¿Por qué no era Ucrania un ejemplo aislado, sino que la copla se repetía de Guinea Ecuatorial a Malasia pasando por Túnez, China, Nigeria o Indonesia? ¿Por qué el dinero saqueado terminaba en un puñado de ciudades occidentales -Londres, Nueva York, Miami- previo paso por otro puñado de paraísos fiscales?

A esta infraestructura global que permite robar en un sitio, ocultarlo en otro y gastarlo en el de más allá, Bullough la ha denominado Moneyland: en español, el País del Dinero. Está en Madrid presentando su libro (Moneyland: por qué los ladrones y los tramposos controlan el mundo y cómo arrebatárselo, Editorial Principal de los Libros), que saldrá a la venta el 20 de noviembre. Nos recibe en un céntrico hotel madrileño para hablar de oligarcas, paraísos fiscales y casas de superricos.

¿Qué es Moneyland?

Empecé a preguntarme por qué era imposible castigar a los cleptócratas, por qué no se hacía nada cuando robaban miles de millones. Cuantas más vueltas le daba, más me hacía a la idea de que tenían su propio país y de que por eso los fiscales no pueden hacer nada. Al principio era una broma, una forma de intentar entenderlo. Pero otras personas lo veían útil. Es una metáfora interesante y precisa. Moneyland no es un país real: es un país inventado.

Un país formado por trocitos de jurisdicciones de otros países.

Sí. Los países normales no se extienden. Moneyland es diferente: se expande horizontalmente, a lo largo de todo el mundo. Toma prestado un poquito de aquí, otro de allá… Puedes coger lo que quieras siempre que puedas pagarlo. Dices: quiero un poquito de España. Compras una propiedad. Pero si la compras a través de una sociedad en Miami, entonces realmente no está en España. Tampoco en Miami. ¿Dónde está? En Moneyland.

¿Quién vive ahí? En el libro menciona a: oligarcas rusos, magnates inmobiliarios chinos, pioneros del software indios, barones del petróleo latinoamericanos…

Fue inventado para ayudar a dos grupos de gente. Uno: occidentales que no querían pagar impuestos. Dos: políticos corruptos, dictadores sudamericanos. En los 60 no había demasiadas personas muy ricas. Llevaban su dinero a Suiza y lo almacenaban allí. ¿Cómo podían usarlo y sacar beneficio? Inventemos Moneyland. Desde entonces se usa más. Si eres un dictador de Nigeria, si eres la KGB. Está disponible para todo el mundo siempre que sea lo suficientemente rico. No excluye a nadie. No importa qué idioma hables, si eres hombre o mujer, gay o hetero. Solo tienes que ser rico.

Así empezó todo

Son dos las bases fundacionales del ‘país del dinero’. La primera es la ruptura de los acuerdos de Bretton Woods en los 70. Firmados en Estados Unidos en el 44, de estos acuerdos nacieron el Banco Mundial y el FMI y se estableció que la moneda de referencia fuera el dólar. El nuevo sistema no cayó bien en la City londinense. «Antes de la Primera Guerra Mundial, la libra había sido la divisa más importante del mundo y los banqueros de la City se habían beneficiado», escribe Bullough. «Después de dos guerras, Gran Bretaña se había empobrecido, y ahora el dólar era la principal divisa mundial; los banqueros ingleses no tenían mucho que hacer». Al no poder usarla para trabajar, los banqueros obtenían dólares de la Unión Soviética (almacenados en Londres y París) que escapaban a los intereses y normas de Estados Unidos. Se conocían como ‘eurodólares’. E igual que las radios piratas que se emitían ‘fuera de la costa’, a sus transacciones se las empezó a conocer como ‘offshore’.

 

Siegmund Warburg, el creador del mercado de los eurobonos

Este mercado revitalizó algo a la City, pero las grandes emisiones de bonos (préstamos a interés fijo) seguían haciéndose en Nueva York. Los financieros más listos de Londres sabían que Suiza llevaba años especializándose en guardar enormes cantidades de dinero. Un avispado banquero alemán, Siegmund Warburg, lo vio claro: era el dinero guardado allí el que necesitaban para vender bonos de nuevo. Contrató a dos hombres (Ian Fraser y Peter Spira) que estudiaron cómo aprovechar las distintas regulaciones de cada país (por ejemplo, los emitían en en Holanda y pagaban los intereses en Luxemburgo) para ofrecer el mejor tipo de interés y evitar los impuestos. Como los eurodólares, terminaron denominándose ‘eurobonos’.

«Antes de ellos, con la riqueza oculta en Suiza no se podía hacer gran cosa, pero ahora podían comprar esos fantásticos pedacitos de papel, llevarlos a cualquier parte, canjearlos donde les viniera en gana y, mientras tanto, los propietarios cobraban intereses sin ningún tipo de impuesto. Evadir impuestos y, además, ganar dinero: era como llevar un cheque de viajes que pagase un interés de mil dólares (…) Moneyland liberó la riqueza y permitió que saliera de su prisión», explica Bullough.