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Si las compañías no se sujetan a sus políticas, las sustituye con productos de China

Wal-Mart determina el ciclo de vida de sus 21 mil empresas proveedoras

Fuentes: La Jornada

El episodio del almacén en vilo de Wal-Mart en los alrededores de Teotihuacán es sólo una mota de turbiedad en el mapa universal de las arrasadoras tiendas (sólo en México posee 657 sucursales). Y, sin embargo, el escándalo podría devenir verdadero David para ese Goliat, la empresa más grande del mundo; mayor que ExxonMobil, General […]

El episodio del almacén en vilo de Wal-Mart en los alrededores de Teotihuacán es sólo una mota de turbiedad en el mapa universal de las arrasadoras tiendas (sólo en México posee 657 sucursales). Y, sin embargo, el escándalo podría devenir verdadero David para ese Goliat, la empresa más grande del mundo; mayor que ExxonMobil, General Electric o General Motors. Sólo en 2002, Wal-Mart tuvo ventas por 244.5 miles de millones de dólares.

Como demuestra un extenso estudio de Charles Fishman para la revista empresarial Fast Company, de Nueva York, el poder de Wal-Mart determina vida y muerte de las 21 mil empresas que son proveedoras suyas. Su tiranía de mercado es única en el mundo, y para empresas como Lovable (que durante 72 años reinó en materia de brasieres y pantaletas) acabó en beso de la muerte. »Wal-Mart nos masticó y escupió», dice Frank Gleason II, nieto del fundador de Lovabale y último presidente. Había sido proveedor de Wal-Mart desde que Sam Walton abrió su primera tienda en Bantonville, Arkansas (hoy cuartel general del emporio trasnacional). Pero este es sólo uno de los casos de la vampirización que documenta Fishman (Fast Company, diciembre de 2003). Y que tienen efecto en la economía nacional de Estados Unidos. Es indudable, concluye, que sus »implacables» políticas le han dado resultado: un estudio de McKinsey and Company determinó que en la segunda mitad de los 90, »12 por ciento de las ganancias nacionales fueron a dar a Wal-Mart».

Paul Krugman, el analista económico más importante de Estados Unidos, señala que Wal-Mart puede establecer contactos comerciales en cualquier lugar del mundo con rapidez inigualable, y eso liquida a la competencia.

Y aquí la paradoja. Como dice Fishman, Wal-Mart resulta la experiencia más cruda de la globalización para los estadunidenses, menos acostumbrados a ella que cualquier otro pueblo del mundo. Controla o revienta empresas, y las sustituye con importaciones chinas o maquila mexicana. Hoy Wal-Mart realiza 10 por ciento de las importaciones de China a Estados Unidos. Y eso es mucho dinero: 12 mil millones de dólares. Según Fishman, la cadena de supermercados influye considerablemente »en la pérdida de empleos en Estados Unidos, para llevarlos a países más baratos», como México, China o Taiwán.

Como escribe Laura Carlsen en su artículo »Wal-Mart contra las pirámides», publicado hoy en el influyente portal electrónico commondreams.com, los defensores de la sucursal en Teotihuacán »argumentan que Wal-Mart creará empleos y ofrecerá precios bajos al consumidor». Pero de paso, arruinará a los comerciantes de Ecatepec. Según Carlsen, directora del Programa para las Américas del Interhemispheric Resource Center, la empresa trasnacional es hoy »el primer empleador privado en México, con más de 100 mil trabajadores». ¿Otro beso de la muerte? »Estudios recientes confirman que la resistencia a las megatiendas ha crecido en Estados Unidos», comprobando que la »creación de empleos» es también un desplazamiento laboral, ya que Wal-Mart aniquila el comercio local »y genera una pérdida neta de empleos». Cabe señalar que México es también la nación con más sucursales de la cadena fuera de su país de origen.

En materia de producción, y bajo el esquema de las maquiladoras, Wal-Mart exprime a las empresas que trabajan con sus tiendas. Y quién no quiere venderle. Como dice Fishman, «lo único peor que tener negocios con Wal-Mart es no tenerlos». La empresa Huffy, hasta hace poco el mayor vendedor de bicicletas en Estados Unidos gracias a Wal-Mart, perdió su mina de oro en las supertiendas al cambiar éstas a productores de México y China (…por lo que duren).

Master Lock, el gigante de los candados con base en Milwakee, se vio obligado a detener su producción para importar de Asia y satisfacer la demanda de Wal-Mart. Para sobrevivir estableció una planta en Nogales, Sonora, donde 800 trabajadores mexicanos (más baratos) desplazaron a los de Milwakee. ¿Cuánto tiempo durará el pequeño «milagro» de Nogales? El capitalismo salvaje se lame los colmillos.

La supercadena de la familia Walton es la principal vendedora de armas de fuego en Estados Unidos, y ya tiene de rodillas a empresas textiles como Levy Strauss y Carolina Mills.

Otro descubrimiento del estudio de Fishman es que las empresas que aún trabajan para Wal-Mart se niegan a informar u opinar sobre el asunto, aterradas de perder ese mercado. «Hablar mal de Wal-Mart equivale a suicidarse», según Paul Kelly, de una empresa consultora de almacenes. «Si Wal-Mart te toma algo a mal, es como Saddam Hussein. Tú simplemente no los quieres hacer enojar».

Un ejecutivo de Dial, fabricante de autopartes, dijo al investigador cuando lo quiso entrevistar: «¿Está usted loco? ¿Por qué diablos quiere que le hable de Wal-Mart? Es nuestro principal cliente. Pregúnteme de lo que quiera, menos de Wal-Mart».

O de cómo el capitalismo voraz se devora a sí mismo. ¿Cuánto pueden valer entonces unas simples pirámides en un suburbio del Distrito Federal? Como muestra la experiencia estadunidense, a Wal-Mart nadie le dice que no.