La política de Trump no puede ser más contradictoria. Su guerra contra Irán favorece la venta de petróleo ruso a pesar de las sanciones por la guerra en Ucrania. Las sanciones que prohibían la compra de petróleo ruso para dificultar el financiamiento de la operación militar de Rusia en Ucrania se encuentran neutralizadas por el efecto de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El Kremlin declaró el 7 de abril que la demanda mundial de energía rusa está aumentando, con un gran número de solicitudes de compradores alternativos a medida que los mercados se adaptan en medio de una crisis energética cada vez más profunda.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que el mercado global ha entrado en una nueva fase, describiendo cómo «el mundo se ha embarcado con decisión en el camino de una crisis económica y energética bastante grave, que se profundiza día a día».
Añadió que las condiciones en todo el sector energético han cambiado por completo, impulsando una mayor demanda de suministros rusos.
«Hay un gran número de solicitudes para la compra de nuestros recursos energéticos a fuentes alternativas», declaró Peskov, subrayando que las negociaciones continúan «de manera que esta situación se ajuste mejor a nuestros intereses».
Reiteró que Moscú está dialogando activamente con potenciales compradores para redirigir los flujos.
Este cambio se produce después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, propusiera redirigir las exportaciones para alejarlas de los mercados europeos, que han reducido sus compras.
Peskov confirmó que Moscú mantiene contacto con países como Serbia y Hungría para continuar la cooperación energética.
El primer ministro ruso, Mikhail Mishustin, vinculó el aumento de la demanda con las perturbaciones generalizadas en el suministro global, afirmando que la inestabilidad en el Golfo Pérsico ha retirado del mercado aproximadamente el 10% de la producción mundial de hidrocarburos líquidos.
Añadió que las rutas marítimas están paralizando uno de los corredores de transporte internacionales más importantes, lo que impulsa los precios al alza.
«Los precios del petróleo se han disparado significativamente y los del gas aún más, casi duplicándose», declaró Mishustin, advirtiendo de que el aumento de los costos del combustible y del transporte incrementará la presión sobre las reservas globales de petróleo. La técnica del fracking que permite a Estados Unidos abastecerse de sus pozos agotados es muy onerosa y necesita precios superiores a los 90 dólares por barril para ser rentable. De este modo con su guerra innecesaria contra Irán ordenada por Netanyahu, Estados Unidos empuja la inflación interna y favorece a Rusia.
A esa contradicción hay que añadir que se favorece a China que es la bête noir contra quien Estados Unidos se prepara para luchar; porque mientras los países de la OTAN sufren una crisis económica por causa de la escasez de energía, China tiene asegurado el suministro de energía rusa barata por los oleoductos y gasoductos que van directamente de la Siberia rusa a China. Es más probable que los socios de la OTAN estén arruinados gracias a sus propias decisiones a favor de la entidad sionista a la hora inevitable de una confrontación bélica contra una coalición de Rusia y China.
Uno se pregunta que clase de formación reciben los politólogos y analistas de los países de la Alianza Atlántica. Tal vez no son ciegos, pero su tendencia a servir primero el interés de Israel los desorienta hasta el punto de hacerlos ciegos.
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