La reactividad latinoamericana no está a la altura del mundo multipolar.
No me importa lo que sigan haciendo Noboa, Milei, Uribe y los otros cipayos en la orilla de al frente, mandados por Trump y Netanyahu. Porque ellos están cumpliendo, muy eficazmente por cierto, su papel en todo el continente: intentan eliminarnos como opción de vida y de gobiernos.
Me preocupa que, en este lado, en el variopinto bloque de gobiernos progresistas y de izquierdas, así como en los partidos políticos de la tendencia y organizaciones populares, se siga reiterando, ya varios años, una política tan reactiva en casi todos los temas y países.
El «Hondurasgate»
Indigna la mezquindad, la hipocresía y la ceguera ante Honduras, donde empezaron, hace 15 años muchos de los «programas piloto» impuestos después al resto del continente: fraude, golpe exitoso, y narcoe-Estados; y, empero, no se aisló enérgicamente al fraudulento presidente que escogió USA recientemente. Lo mismo pasó con el caso Ecuador, donde un presidente de izquierda reformista llegó a la posesión del pequeño sionista, avalando así lo sucedido, y quien para calmar a la RC, le pidió al fraudulento banana-man, que libere a Jorge Glas, el torturado preso político de la RC que, a la manera del Guantánamo militar gringo, o de las mazmorras israelíes contra los palestinos, es en la práctica presentado como un rehén y botín de guerra de la implacable oligarquía criolla.
Hoy, las izquierdas y fuerzas progresistas española y latinoamericanas, que abandonaron a Zelaya primero, luego a Xiomara, y finalmente a Honduras entera en los comicios más descarados del hemisferio, para que Trump y la narco-burguesía latinoamericana impongan cómodamente un descarado fraude; ahora rasgan sus vestiduras ante el Hondurasgate y comentan desde Madrid a México o Quito cansones análisis repetitivos y llorones.
El enemigo sabe los límites de los reactivos, pues las filtraciones del Hondurasgate, resumen una conducta coordinada regional y en bloque, de la ultraderecha, el imperio, el sionismo, y la narco oligarquía, que intentan destrozar todos los procesos, no sólo uno, sino todos.
Me preocupa, en este lado, el nuestro, la reactividad: no pasan a la ofensiva ni golpean juntos… pero se dan el lujo de nombrar a Bolívar y a los demás próceres, que eran mucho más avanzados que todos los procesos actuales juntos y que luchaban públicamente coordinados entre sí, desde el Caribe meridional y los Andes al Sur, hasta las Antillas y México.
Eso, hace 200 años, sin redes sociales, ni celulares ni drones.
Y es que Bolívar y Manuela les mandarían a todos a la mismísima…
A Claudia, Petro, Lula, a los jefes de Estado de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Uruguay. Ver a Evo (Morales) quejarse ahora de lo que hace la ultraderecha en Bolivia, cuando el MAS asfaltó el camino para que pase al poder, es patético.
Y como la izquierda más dogmática y «mamertísima» de siempre (así les dirían en Colombia, país que inventó el término), no apoya ni al bloque de Estados progresistas, ni a los BRICS, ni son capaces de entender que el _Hondurasgate_ debería servirnos para contraatacar en masa, coordinados todos… Pero no. No entienden ni entenderán. Después golpearán a la triste y olvidada Guatemala, no lo olviden, les comparto mi intuición simon-rodriguista, el eterno fracasado de la bella y dura Revolución Latinoamericana del siglo XIX.
Mientras a todos los estalinistas modernos les dan el terrón de azúcar de Pavlov con el tema Cuba y toda la mamerteada se pone a corear por ella… es hora de decirles: ¡Déjenla, carajo!, porque ella sí sabe bailar sola: Silvio Rodríguez nos dio una lección en tal sentido, al exigir su Kalashnikov.
Acá en el Ecuador, por contraste, se hacen memes el 1ro. de Mayo, y chicas activas se hacen tomar fotos con un evidente objetivo viral, delante de los chapas, mientras el mamertismo sólo se dedica a difundir esa imagen del 1ro. de Mayo. En tanto el régimen ríe y cae asesinada a las 6h30 de esa tarde, una familiar muy activista y digna de uno de los niños martirizados de Las Malvinas. Y ese es un nuevo crimen de Estado con típica factura sicarial paraca, al estilo de la Colombia uribista. Ni originales son las bestias criminales. Pero eso sucede el 1 de mayo y la catatonía continúa. Si no, pregunten a la Conaie.
Camaradas mamertos: Cuba tiene un pueblo y un Estado que resisten, ya casi 60 años. Y tienen ahora dos submarinos nucleares rusos, según las noticias internacionales. ¿Sí saben para qué, no? No importa. Ellos sí saben defenderse en las ligas mayores; desde la Crisis de los Misiles en adelante.
ACÁ: EN HONDURAS, MÉXICO, COLOMBIA, BRASIL, NO HAY EN CAMBIO, NI DRONES IRANÍES NI RUSOS, PORQUE SIGUEN COMPRANDO TODO EL ANDAMIAJE DE DEFENSA Y ARMAMENTÍSTICO A OCCIDENTE, RAZÓN GEOPOLÍTICA POR LA CUAL NUESTRA LATINOAMÉRICA PROGRE Y DE IZQUIERDA, DESDE CLAUDIA A PETRO, CON LA EXCEPCIÓN DE LULA QUIZÁ, NO APLICA PARA EL NUEVO FORMATO Y MOMENTO MUNDIAL DE LAS GUERRAS DE RESISTENCIA EXITOSAS. SIN DRONES; SIN BRICS; Y SIN MISILES HIPERSÓNICOS, VEAMOS CUÁNTO RESISTES, VIEJA NECIA (Latinoamérica).
Hay, además, una autosuficiencia insoportable, arrogante y ciega en los reactivos, sean mamertos o progres, tan parecida a la que veíamos en todo el continente, antes del desastre divisionista en Bolivia, previo a la derrota más previsible: la derrota en Argentina y a la infame e impune echada del cargo al profesor rural en el Perú; y, como guinda del pastel, previa arrogancia mamerta y progre que terminaría muda en la noche de la operación militar gringa en Caracas.
Pero esa misma visión se ve en todos los otros procesos. En todos. Creen que van a poder parar y vencer a la ultraderecha solos, aislados, con tuits, pero siguen _»reaccionando reactivos»_ ante cada operación de bandera falsa y cada paso dado por el Eje Epstein en estos lares, cada día.
Esa reactividad como conducta, en el bloque progresista y de izquierdas en el poder, también se ve y padece en los movimientos sociales y partidos políticos. Y es lo que más indigna y preocupa. Ni un sólo acuerdo unitario para pegar juntos a Noboa; a Milei, al narcotráfico de Estado y al terrorismo de Estado en el poder, ni a las lumpen-élites de Honduras, Bolivia, Ecuador, Panamá y el mismo EEUU.
La otra, la izquierda latina previsible, es decir la mamerta, ya vendrá con el próximo lloriqueo y cantaletas sin propuesta de ofensiva. La semana entrante veremos cómo van las operaciones de falsa bandera, las cortinas de humo, la guerra cognitiva del Eje Epstein Latinoamericano y de la extrema derecha. Y veremos cómo y qué responden, de forma reactiva, los Chamberlain del siglo XXI en Nuestra América.
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