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Los hermanos Restrepo y los cuatro niños de las Malvinas

38 años no cambiaron nada

Fuentes: Bastión

En 1988, la policía de Ecuador detuvo, torturó y desapareció a dos adolescentes. En 2024, militares detuvieron, torturaron y asesinaron a cuatro niños que volvían de jugar fútbol. El mecanismo es el mismo. El uniforme es el mismo. La impunidad estuvo a punto de ser la misma.

El 8 de enero de 1988, dos hermanos adolescentes fueron detenidos por la policía ecuatoriana, torturados y desaparecidos. Sus cuerpos nunca aparecieron. El 8 de diciembre de 2024 — 36 años después — cuatro niños salieron a jugar fútbol en el barrio Las Malvinas de Guayaquil. Militares los detuvieron. Sus cuerpos aparecieron calcinados el 24 de diciembre, cerca de una base de la Fuerza Aérea. Ecuador repitió su historia.


I — Los dos casos

El mismo patrón — 38 años de diferencia

◀ 1988 — Quito Los hermanos Restrepo 8 de enero de 1988 · Gobierno de León Febres Cordero

Carlos Santiago Restrepo, 17 años, y Pedro Andrés Restrepo, 14, salieron de su casa en el auto de su padre para despedir a un amigo. La policía los detuvo. No volvieron.

Según investigaciones posteriores, fueron encarcelados sin fundamento legal, torturados y asesinados por agentes del SIC-10 — un escuadrón clandestino antisubversivo creado por Febres Cordero. Sus cuerpos posiblemente fueron arrojados a la laguna de Yambo.

Sus cuerpos nunca fueron encontrados. El padre, Pedro Restrepo, hizo un plantón cada miércoles frente al Palacio de Gobierno durante años exigiendo justicia.

2024 — Guayaquil ▶Los Cuatro de Malvinas 8 de diciembre de 2024 · Gobierno de Daniel Noboa

Cuatro niños afrodescendientes del barrio Las Malvinas salieron a jugar fútbol. Dos patrullas militares los detuvieron irregularmente ante una denuncia de presunto robo. Los subieron a vehículos militares.

Uno de ellos, Ismael, logró llamar a su padre desde un celular prestado: «Nos golpearon, nos desnudaron y nos dejaron en Taura.» El padre no pudo llegar a tiempo. El 24 de diciembre sus cuerpos aparecieron calcinados con signos de tortura y disparos.

16 militares fueron condenados. Pero la hermana de uno de los niños fue asesinada meses después — en el mismo barrio.


II — Las víctimas

Cuatro niños que volvían de jugar fútbol

15 Ismael Arroyo — 15 años

Logró llamar a su padre desde un celular prestado horas después de la detención. Le dijo que los habían golpeado, desnudado y abandonado en Taura. Su padre no pudo llegar. Su cuerpo fue hallado calcinado el 24 de diciembre.14 Josué Arroyo — 14 años

Hermano de Ismael. Los dos hermanos fueron detenidos juntos. Ninguno volvió.

15 Nehemías Arboleda — 15 años

Compañero de barrio. Las autopsias determinaron impactos de bala en su cuerpo junto a los de al menos dos de sus amigos.11 Steven Medina — 11 años

El menor del grupo. Once años. Había ido a comprar pan con sus amigos después del partido de fútbol cuando los militares los interceptaron. En mayo de 2026, su hermana Adriana, de 21 años, fue asesinada a tiros en las inmediaciones de su vivienda en Las Malvinas. Tenía 21 años.


III — La cronología

Lo que pasó — noche a noche

8 de diciembre de 2024 — noche

Los cuatro niños terminan un partido de fútbol en el barrio Las Malvinas y van a comprar pan. Dos patrullas militares los interceptan en los exteriores del Mall del Sur ante una denuncia de presunto robo. Los suben a vehículos militares. Nadie los vuelve a ver con vida.8 de diciembre — horas después

Ismael logra llamar a su padre desde un celular prestado. «Nos golpearon, nos desnudaron, nos dejaron en Taura.» El padre intenta llegar. No puede. Las Fuerzas Armadas aseguran haberlos «liberado» en la zona de Taura, a 40 kilómetros de Guayaquil, cerca de una base de la Fuerza Aérea.24 de diciembre de 2024

Sus cuerpos son hallados en una zona boscosa cercana a la base militar de Taura. Altamente calcinados, con mutilaciones y con impactos de bala en al menos tres de las víctimas. La Fiscalía confirma mediante pericias genéticas que los cuerpos corresponden a los cuatro niños desaparecidos.31 de diciembre de 2024

Un juez dicta prisión preventiva contra 16 militares de la Fuerza Aérea Ecuatoriana por desaparición forzada. La prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga: «Es inaceptable que la vida de nuestros niños termine de esta manera. Que el miedo no nos silencie.»Noviembre 2025

La Fiscalía expone en audiencia pericias antropológicas, videos y testimonios que sostienen la acusación. Entre las pruebas: videos grabados por uno de los uniformados que se acogió a cooperación eficaz, y audios relacionados con los hechos.22 de diciembre de 2025

Un tribunal condena a 16 militares. Once reciben 34 años y 8 meses de prisión. Cinco son condenados a 30 meses por haberse acogido como cooperadores eficaces. Un militar acusado como cómplice es absuelto.Mayo 2026

Adriana Arroyo, 21 años — hermana de Steven Medina, el menor de 11 años — es asesinada a tiros cerca de su vivienda en Las Malvinas. La Fiscalía investiga. Las familias siguen en el mismo barrio. El peligro no desapareció con la condena.


IV — El paralelo

1988 y 2024 — el mismo patrón


V — El contexto

La militarización que convirtió barrios en zonas de guerra

El caso ocurrió en un contexto preciso: en enero de 2024, el presidente Daniel Noboa declaró el estado de excepción y conflicto armado interno mediante el Decreto Ejecutivo 111, en respuesta al aumento de la violencia del crimen organizado. La militarización de la seguridad pública se convirtió en política de Estado.

Las Malvinas es uno de los barrios más pobres y marginados del sur de Guayaquil. Sus habitantes — mayoritariamente afrodescendientes — convivieron durante años con la violencia del crimen organizado. Cuando el Estado llegó en forma de militares, no llegó a protegerlos. Llegó a matarlos.

Los cuatro niños eran afrodescendientes. El barrio es afrodescendiente. La militarización cayó sobre comunidades que ya eran las más vulnerables — y que quedaron atrapadas entre el crimen organizado y la violencia del Estado.Marcela Aguiñaga — Prefecta del Guayas · 31 de diciembre de 2024

«Qué dolor cerrar el año con esta tragedia que enluta al país. Es inaceptable que la vida de nuestros niños termine de esta manera. Que el miedo no nos silencie, y que la solidaridad se transforme en la voz que exija justicia para que nunca más se repita algo así.»


VI — Lo que no cambia

La condena llegó — la impunidad estructural sigue

A diferencia del caso Restrepo — donde la justicia tardó décadas y llegó incompleta — en el caso de los Cuatro de Malvinas hubo condenas en menos de un año. Dieciséis militares presos. Penas de hasta 34 años. Es un precedente sin precedentes en la historia judicial ecuatoriana.

Pero la hermana de Steven Medina fue asesinada en mayo de 2026. Las familias siguen en Las Malvinas. El barrio sigue siendo el mismo. La pobreza, la marginalidad y la violencia que convirtieron a esos niños en blancos — de criminales o de militares — siguen intactas.

En Ecuador es famosa la frase «estoy más perdido que los hermanos Restrepo» — porque nunca los encontraron. Sus cuerpos siguen sin aparecer 38 años después. Pedro Restrepo, su padre, sigue vivo y sigue exigiendo que aparezcan.Lo que 38 años no cambiaron

En 1988, un escuadrón policial clandestino torturó y desapareció a dos adolescentes. El Estado mintió, encubrió y tardó décadas en dar respuestas parciales.

En 2024, militares torturaron y asesinaron a cuatro niños que volvían de jugar fútbol. El Estado mintió — dijo que los había «liberado» — y los cuerpos aparecieron calcinados días después.

Lo que cambió: hubo condenas rápidas y ejemplares. Lo que no cambió: los barrios pobres y afrodescendientes de Ecuador siguen siendo el lugar donde el Estado ejerce la violencia que no ejerce en otro lado. Y las familias siguen viviendo ahí — sin protección, sin alternativas, con la misma vulnerabilidad de siempre.

La condena es necesaria. No es suficiente.