Mientras el país aún sentía la efervescencia de la histórica victoria ante Alemania y su paso a dieciseisavos de final del Mundial de fútbol, una noticia pasó casi desapercibida: Ecuador ingresó por primera vez al Índice Global de Tortura 2026 de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), ubicado en la categoría de alto riesgo.
Este informe evalúa la probabilidad de que ocurran torturas, malos tratos y abusos contra personas detenidas, considerando aspectos como el uso de la fuerza, las condiciones carcelarias y la impunidad. En el caso de nuestro país, señala denuncias de tortura, desapariciones forzadas, hacinamiento en las cárceles y el impacto de los estados de excepción prolongados.
Como lo hemos enfatizado en reiteradas ocasiones en este espacio editorial, la seguridad es una prioridad frente a la violencia del crimen organizado, pero no puede justificar la vulneración de derechos.
Sin controles efectivos sobre las fuerzas de seguridad o, peor, desviando a entidades como las Fuerzas Armadas de su misión principal, aumentan los riesgos de abusos y disminuye la confianza en las instituciones.
Pero, el mayor problema es la impunidad. Cuando las denuncias no se investigan, se envía el mensaje de que estos actos pueden repetirse sin consecuencias. Seguridad y derechos humanos no son opuestos: un Estado fuerte protege a la población respetando la ley.
La inclusión de Ecuador en este Índice debe entenderse como una advertencia para fortalecer la justicia, mejorar las condiciones carcelarias, investigar los abusos y garantizar que las medidas excepcionales sean temporales y supervisadas.
Esto no debe mirarse en blanco y negro. No se trata de defender delincuentes, sino de evitar abusos, falsos positivos y defender el Estado de derecho. La verdadera victoria será construir un país seguro sin sacrificar la dignidad y los derechos de las personas.
Fuente: https://www.radiopichincha.com/ecuador-indice-global-tortura-2026-alerta/


