Cusi Rimay Ocllo (en quechua, “La que habla con Alegría”, es un personaje histórico interesantísimo. Sobre esta bella e indescifrable mujer y su entorno social, se han escrito variados estudios, no pocos son polémicos. Huayna Capac, padre de Atahualpa y tío de Cusi Rimay, la había destinado desde su nacimiento para ser la piwi warmi (esposa principal) de Atahualpa), y efectivamente, la ñusta a los12 años de edad, fue casada con el Inca en medio de fastuosas celebraciones que tuvieron lugar en la ciudad de Quito. Como es sabido, la nobleza incaica fue estrictamente endogámica. Cusi Rimay Ocllo resultaba nieta de Viracocha, sobrina de Pachacuti y prima de Atahualpa.
Fue capturada junto a Atahualpa en Cajamarca por Francisco Pizarro, había permanecido junto al Inca antes de ser integrada a la sociedad española. Tiempo después de la injusta ejecución del soberano, la bautizaron con el nombre de Angelina Yupanqui y fue entregada a Francisco Pizarro, con quien se casó por el ritual inca. Tras las investigaciones actuales, es posible pensar que Cusi Rimay aceptara ser esposa de Pizarro respondiendo a la ambición de incas y españoles que perseguían posicionar a Pizarro como “sucesor” del último inca Atahualpa, así, al menos, lo muestra la serie de los 14 incas imperiales pintados en keros andinos, conservados en el Museo de Berlín; en tales vasos se muestra una añadidura: posterior a Atahualpa, se ha representado al conquistador Pizarro.
Pizarro fue también mismo asesinado, el hecho ocurrió en su propio palacio de Lima y llevado a cabo por partidarios de Diego de Almagro, el hecho fue presenciado por Cusi Rimay que abandonó dicho palacio para nunca más regresar y se radicó en Cusco.
Cusi Rimay conoció al cronista español Juan de Betanzos en el Cusco, y se casó con él por rito cristiano, aprendió de él a leer, escribir, y otros muchos más conocimientos occidentales. El cronista abiertamente se compenetró con la causa indígena, hizo verdadera amistad con orejones parientes de la ñusta a la que respetó profundamente y la alabó como se merecía. Por su parte, la ñusta, le ayudó a escribir y redactar la crónica Suma y narración de los incas que transparenta la historia, la cosmovisión del pueblo quechua y su élite gobernante.
La Crónica cala en la intimidad de los personajes; es muy recordado el pasaje en el que transcribe Betanzos las palabras de Cusi Rimay recordando con añoranza sus recuedos infantiles: “Guayna Capac hizo traer ante él a su hijo Atahualpa el cual era tan lindo niño que se holgó mucho de lo ver”.
Ileana Almeida: Filóloga, profesora universitaria y escritora. Entre sus libros figura Mitos cosmogónicos de los pueblos indígenas del Ecuador.
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