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La política estadounidense y el Mundial de Fútbol 2026

Fuentes: Rebelión

El Estado Profundo ha logrado su objetivo con el actual mundial de fútbol, por los intensos debates presentes en la palestra política de las redes sociales. En principio, es importante comprender que la FIFA fue creada en 1904 por potencias europeas y, como es de esperarse, toda organización internacional cimentada por potencias occidentales, de alguna u otra manera, está inmersa en polémicas de prácticas poco transparentes y antidemocráticas (mírese el funcionamiento de organizaciones como ONU, OMC, FMI, entre otras). 

Como dijo Carlos Marx, toda la superestructura (la cultura, la política, la religión, la educación y el mismo deporte, etc), estará influenciada por las relaciones de producción económica imperantes en una sociedad (en nuestro caso, EEUU y su modelo capitalista).

Desde que la sede del mundial fue anunciada en 2018 que sería en EEUU, México y Canadá, era de esperarse que la política iba a relucir más que nunca en este tipo de evento y, más aún, con el actual contexto bélico internacional, donde EEUU es el principal promotor y desestabilizador. ¡Adivinen quién estaba de presidente de EEUU en 2018! Nada más y nada menos que el mismo Donald Trump; así, el Estado Profundo se encargaría de asegurar un segundo mandato de Trump de cara al actual mundial, ganando las elecciones presidenciales en noviembre de 2024. 

No hay que hacerse los desentendidos de lo que implicaba un mundial de fútbol con sede principal en el imperio. Maradona ya la había presagiado, señalando que todo mundial que se desarrollara en EEUU sería un espectáculo político y comercial. 

El fútbol, de la misma forma que otras disciplinas deportivas mundiales, no está exenta de la política. En 1934, el gobierno fascista de Mussolini influyó para que Italia ganara la copa mundial en ese año. Por su parte, el gobierno de la Alemania nazi de Hitler utilizó este deporte como medio de propaganda política. Otro ejemplo fue cuando la Agencia Central de Inteligencia en Corea del Sur (KCIA) organizó y financió la creación del equipo de futbol Yangzee FC para contrarrestar el éxito que había adquirido el equipo de fútbol de Corea del Norte en el mundial de 1966 en Inglaterra, al llegar a cuartos de final. También está el famoso caso de la llamada “Guerra del Fútbol” entre Honduras y El Salvador de 1969, cuyo conflicto dejó más de 3000 muertos. No se puede omitir también los efectos de un pasado colonialista en selecciones como Francia, Inglaterra, Holanda y Bélgica, al contar con muchos jugadores con descendencia africana. 

Siendo el fútbol uno de los deportes de mayor trascendencia mundial, ha sacado a relucir comportamientos y actitudes ultranacionalistas e hipersensacionalistas en las redes sociales durante este evento deportivo de 2026. No hay una filtración de la información consumida y compartida, ni se consulta la veracidad de la fuente por parte de los usuarios. Este es precisamente uno de los mayores peligros en la sociedad de la era digital y posverdad. 

Lo mediático mueve el dinero y los negocios. Facebook (actualmente conocido como Meta Platforms) está generando millones y millones de dólares en ingresos para la misma empresa, marcas y creadores de contenidos, a través de todas las polémicas y discusiones que los usuarios realizan en esta red social. 

Trump sabrá poco o nada de fútbol, pero es experto cuando se trata de marketing y negocios, así que previo al inicio del mundial invitó a la Casa Blanca a las dos figuras futbolísticas más mediáticas y que más debates generan entre aficionados y fanáticos de este deporte, como lo son: Cristiano Ronaldo (su visita fue de carácter más personal en noviembre de 2025), y Lionel Messi (su visita se daría en marzo 2026 con el equipo del Inter de Miami, tras conquistar la MLS CUP en 2025).

Con esta acción Trump no solo aportaría leña al fuego que alimenta el intenso debate entre fanáticos de ambos jugadores, sino que simbólicamente hacía de manifiesto el efecto político que tendría este deporte al desarrollarse principalmente en suelo estadounidense. 

En redes han llegado a postear imágenes falsas de CR7 portando bandera de Israel y otros donde el jugador portugués porta la bandera de Palestina. Por su parte, con Messi han difundido una fotografía cuando el jugador argentino, como parte de una Gira por la Paz, visitó en 2013 el Muro de los Lamentos en Jerusalén, intentando tergiversar los hechos para vincularlo directamente con el sionismo; pero estos usuarios omiten intencionalmente que en ese mismo evento Messi también visitó Cisjordania para reunirse con el presidente de Palestina, además de visitar la Iglesia de la Natividad (Belén), para finalmente practicar fútbol con niños y niñas palestinas en la ciudad de Hebrón. Con esto, pretendo señalar el poder de manipulación mediática que están teniendo las redes sociales en el contexto político que se efectúa el mundial. 

Frente a la baja popularidad y críticas a la manera de conducir la política exterior (imposición de aranceles, fracaso en Ucrania y las consecuencias derivadas de la guerra y agresiones contra Irán), Trump necesita obtener victorias que lo mantengan fortalecido en su gestión gubernamental, y una de esas victorias las tiene puesta en el espectáculo del actual mundial, y el debate de las masas en las redes sociales. 

Basta observar la influencia de Trump en la FIFA al lograr que anularan la tarjeta roja que tenía acumulada uno de los jugadores de la selección estadounidense, y pretender que con dicha acción pudiesen avanzar en la contienda deportiva; pero, más rojo de frustración quedó Trump cuando Bélgica les dio un tremendo baile y los eliminó por completo. Esto no quedaría aquí, ya que desataría acusaciones y procesos de investigación hacia el presidente de la FIFA, por tal maniobra política. 

Un hecho curioso en términos políticos que también vale la pena mencionar es cuando se observa al director técnico de la selección de Egipto portar la bandera y brindar palabras a favor de Palestina. Desde un efecto simbólico cualquier espectador asumiría que Egipto es el mayor defensor de la causa palestina; sin embargo, la realidad es muy distinta, ya que este país africano posee un enorme muro de contención en la frontera con Gaza, el gobierno egipcio restringe las movilizaciones de ciudadanos en defensa de los palestinos, además de la discriminación y limitaciones sociales que enfrentan los palestinos en este país tras los acuerdos de Camp David en 1978 entre Egipto e Israel. 

Ninguna selección africana se solidarizó con los jugadores de Irán por el trato injusto y desigual que recibieron durante su presencia en el mundial. Ninguna selección en general tampoco se solidarizó o pronunció sobre la exclusión de Rusia de cualquier competencia futbolísticas auspiciada por la FIFA, cuando a Israel y Ucrania se les permite participar con tratos preferenciales. 

Cuando la FIFA decidió ampliar las selecciones participantes a un número de 48 no lo hizo precisamente por una política inclusiva, sino por cuestión de proyección del mercado de negocios y ganar nuevos aliados o países subordinados a través de la política del fútbol. Su objetivo es incentivar y lograr que al mundial ingresen países como China, India e Indonesia que poseen un amplio valor de consumo en relación con su volumen poblacional. 

Ahora bien, la ola de violencia, caos y disturbios desatados en México como efectos del mundial, le están pasando factura y, por si no lo han detectado, representan una forma de intervención indirecta de Trump y la élite guerrerista en sus aspiraciones de invadir y controlar la tierra azteca. 

Para finalizar, cabe decir que en el actual mundial se han cruzado líneas políticas más allá de lo deportivo. Pueden simpatizar o gustar de uno u otro jugador, pero cuando se mezcla la política con el deporte se requiere tener mucho criterio por parte de los usuarios en su rol de espectadores y consumidores de información. El discurso es el objeto de la política y las redes sociales el campo de batalla al mejor relato asumido por los devotos, fieles y creyentes del “dios” fútbol. 

Permítaseme terminar esta disertación con palabras de nuestro célebre escritor Eduardo Galeano: “El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue”. 

Edwin N. Montes. Docente de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en UNAN-Managua, Nicaragua

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.