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Cuando la realidad también nos despierta a construir una conciencia social-cooperativa

Fuentes: Rebelión

«La conciencia no cambia solamente por las ideas; cambia, sobre todo, cuando la realidad cotidiana obliga a pensar lo que antes podía ignorarse.» I.A.

“La ciencia debe ser capaz de desvelar las relaciones de poder, las desigualdades sociales y las dinámicas ocultas que influyen en la vida cotidiana de las personas”. Pierre Bourdie

Existe un momento histórico en las vivencias de los pueblos, de cualquier lugar del mundo,  en el que la realidad comienza a ejercer una función de incentivo pedagógico político mucho más poderosa que cualquier lectura o proclama.  

Ese momento llega, no en cualquier momento, llega cuando las necesidades más básicas para desenvolver la vida ya no se cubren y se tornan permanentes, no pasajeras, en la experiencia cotidiana de millones de personas como es el caso de Argentina. Esta es la realidad como base para develar lo oculto: La pobreza está planificada políticamente. (https://www.corrienteshoy.com/politica/opinion-la-pobreza-esta-programada-politicamente-asegura-jose-yorg.htm#)

Es cierto que las dificultades económicas aparecen como episodios o etapas pasajeras sostenidas por el verso gubernamental: la crisis económica es la causante, que el déficit, que la inflación, etc., en fin, toda esa cancioncilla ya conocida y es cierto también que gran parte de la sociedad conserva la esperanza de que el sacrificio tendrá una recompensa futura.

Sin embargo, cuando el salario ya no alcanza para cubrir las necesidades esenciales, cuando la mesa familiar se achica, cuando el acceso a la salud, la educación y al trabajo digno comienza a deteriorarse sistemáticamente, estas calamidades sociales empujan a cuestionar las razones sobre las cuales se sostenía la resignación y la apatía.

Es precisamente en ese punto donde adquiere sentido la expresión popular que afirma que «hasta los giles despertaran». (https://radiolavoz.com.ar/yorg-lanzo-una-advertencia-cuando-se-acumulan-las-carencias-basicas-de-la-vida-hasta-los-giles-despertaran/

No se trata de un insulto dirigido a nadie. En el lenguaje popular argentino, el «gil» representa a quien deposita reiteradamente su confianza en promesas políticas que nunca terminan de cumplirse, al que posterga sus propios reclamos esperando una mejora que siempre parece estar por llegar, pero no llega, aun así, con ingenuidad denigrante sigue  creyendo que esa crisis económica pronto resolverán.

No es un fenómeno exclusivamente económico. Es, fundamentalmente, un fenómeno social, político y cultural.

El gil de goma puede estar despertándose en su catre, guarda.

Cuando la plata  ya no alcanza, cuando la mesa se achica y el futuro se vuelve incierto, el pueblo empieza a hacerse preguntas que antes no se hacía. El gil comienza a dejar de ser gil.

La sabiduría popular hace mucho tiempo sintetizó este fenómeno mediante otro viejo refrán: «Hasta el buey más manso puede cornear». La metáfora conserva plena vigencia.

De la apatía individualista a la conciencia social-cooperativa.

El verdadero peligro de las crisis prolongadas no es solo el deterioro económico, sino el desamparo social que promueve la parálisis del individualismo. Frente a esto, es cuando la realidad también nos despierta a construir una conciencia social-cooperativa.

 El llamado «gil» no despierta para destruir, sino para defender su dignidad y la de los suyos. Y es en ese preciso instante donde las herramientas de la economía social, el cooperativismo y la solidaridad comunitaria cobran un valor estratégico insustituible.

La respuesta a la acumulación de carencias no debe ser el aislamiento, sino la restitución del lazo social, la ayuda mutua y la afirmación de la relaciones en base al compañerismo.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.