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«Palestina 36», hoy como ayer

Fuentes: La Marea

El pueblo palestino necesitaba su particular ‘Éxodo’: una película épica que contara su versión de la historia. Annemarie Jacir la ha rodado disparando al corazón del colonialismo británico, origen de todo el horror que hoy vemos en Gaza y en Cisjordania.

Hernán Zin contaba en una entrevista con La Marea que nunca oyó expresiones de odio antijudío en Gaza, al menos en los círculos en los que él se movía como documentalista. Es sorprendente cómo la comunidad palestina ha logrado mantener su humanidad intacta después de 90 años de abusos, robos, torturas, encarcelamientos, asesinatos y vejaciones. Estas personas han sido tratadas como animales en un matadero (literalmente) y al mundo no le ha importado lo más mínimo. No sólo no le ha importado, sino que ha contribuido, por acción o por omisión, a la masacre. Ese es precisamente el punto de vista que adopta la cineasta y poeta palestina Annemarie Jacir en su película Palestina 36. Nada de lo que ocurre hoy en Gaza hubiera sido posible sin la activa colaboración del Reino Unido. Activísima, habría que decir.

En 1917, el gobierno británico anunciaba su apoyo a la creación del llamado «Hogar Nacional Judío» en tierras palestinas mediante la Declaración Balfour. Fue el mismo año en el que se dio a conocer el Acuerdo Sykes-Picot, por el cual los ingleses y los franceses, como potencias colonizadoras, se apropiaban de Oriente Próximo tras la derrota del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial. Los árabes fueron sus aliados en aquella contienda (para más señas, ver Lawrence de Arabia), pero Londres olvidó pronto sus promesas de apoyar una patria árabe independiente. Por citar al clásico, hombre blanco hablar con lengua de serpiente. Muy al contrario, los palestinos recibieron el mismo trato brutal impuesto por el Imperio británico en sus colonias a lo largo del mundo, desde la India a Jamaica.

Saleh Bakri en un fotograma de ‘Palestina 36’. LA AVENTURA

Dos décadas después, en la época que retrata Palestina 36, la población autóctona se levantaba en armas contra el Mandato Británico, que actuaba de facto como alentador y protector de los colonos judíos que llegaban al territorio huyendo del nazismo. Fue entonces cuando se constituyó la Comisión Peel, el paso previo a la consumación del desastre: la partición de Palestina y el robo de las tierras a sus legítimos dueños para dárselas a los judíos europeos.

Hablamos de población autóctona y no solamente de musulmanes por razones obvias: la oposición al colonialismo, primero británico y luego israelí, estuvo alimentada por personas de diferentes signos religiosos, y también por quienes no eran religiosos en absoluto. Annemarie Jacir pone especial énfasis en señalar la participación de los árabes cristianos, porque ella misma pertenece a una familia cristiana de Belén. En un momento muy elocuente de la película, Jeremy Irons (que interpreta al general Arthur Wauchope, administrador colonial de Palestina) recomienda que no se publique en la prensa una foto en la que se ve a unos rebeldes árabes enarbolando una bandera con una cruz. No era conveniente que la opinión pública inglesa viera que su gobierno estaba matando cristianos. Matando, sí, porque las represalias contra los campesinos árabes fueron despiadadas y sangrientas.

Palestina 36
Jeremy Irons en el papel de administrador colonial de Palestina. LA AVENTURA

Otro acierto de Jacir es el de mostrar el conflicto a partir de la lucha de clases. Los trabajadores árabes, explotados, maltratados y reemplazados por mano de obra judía, se sumaron pronto a la disidencia. Mientras, la burguesía palestina jugaba a las casitas con el poder colonial británico para seguir llenándose los bolsillos. Cuando se dieron cuenta de que también a ellos los barrerían del mapa, era ya demasiado tarde.

Una épica necesaria

En 1960 Otto Preminger estrenaba Éxodo, una superproducción hollywoodense que narraba la creación del Estado de Israel desde la perspectiva sionista, con grandes dosis de épica y con Paul Newman encabezando un reparto de lujo. Tenía todos los ingredientes para que aquel relato triunfara en Occidente. Y lo hizo.

Hasta Palestina 36, nadie había tratado de hacer algo similar con los perdedores de aquella historia. ¿Por qué? Pues quizás porque aún pesaba demasiado el monstruoso horror del Holocausto y el público no estaba preparado. Hoy, en cambio, después de lo que todos hemos visto por televisión, con el ojo ahíto de asesinatos, bombardeos, masas de gente hambrienta y tiroteada, niños con miembros amputados, etc., las caretas, si no han caído definitivamente, están colgando de un hilo. Hace 30 años, con el lastimero violín de La lista de Schindler resonando en nuestros oídos, era muy difícil posicionarse emocionalmente en otro lado que no fuera junto al pueblo judío. Pero el panorama ahora es radicalmente diferente. Ahora, incluso quienes no tenían una opinión política formada en torno a este conflicto, conocen la totalidad de la historia.

Annemarie Jacir elabora una respuesta palestina a Éxodo en el momento adecuado y con mimbres parecidos. Tiene épica, emoción y un reparto que reúne a la crème de la crème del cine palestino (léase, los grandísimos Saleh Bakri y Hiam Abbass) junto al ya citado Irons, Robert Aramayo (ganador este año del BAFTA al mejor actor por Incontrolable) o el irlandés Liam Cunningham (conocido por su papel en Juego de tronos y por su incansable apoyo a la causa palestina y a la Global Sumud Flotilla). Y aunque su guion no tiene el poso y la contundencia de Éxodo (porque aquel lo firmaba Dalton Trumbo, ahí es nada), hay algo en el que claramente lo supera: el papel de las mujeres en la historia. Tanto Yasmine Al Massri como Yafa Bakri interpretan a mujeres que no están ahí para darle besos al galán de turno.

Palestina 36
Yasmine Al Massri interpreta a una periodista comprometida con la causa palestina. LA AVENTURA

Además, Jacir no demoniza al pueblo judío, lo que, por otra parte, hubiera sido un error imperdonable. Dispara al corazón del colonialismo, y principalmente al británico. A mucha gente le sorprenderá conocer las tropelías de aquellos señoritos en Oriente Próximo y cómo estos abusos dialogan con el presente. Si en 1936 trataron de prohibir el uso de la kufiya en Palestina, hoy te pueden detener por llevar una camiseta con las palabras «Me opongo al genocidio». Algunas cosas no cambian con el tiempo.

‘Palestina 36’, de Annemarie Jacir, se estrena en cines el 14 de agosto.

Fuente: https://www.lamarea.com/2026/08/14/palestina-36/