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Crítica

Álvaro Cunhal, la biografía política más importante sobre el siglo XX portugués

Fuentes: Publico.pt

Traducido del portugués para Rebelión por Susana Merino

En un momento en que la historia, como tantas otras formas de la vida cultural, tiende a ser monopolizadas por las universidades, le corresponde a un historiador convertido en político, escribir una de las obras más importantes de la historia contemporánea portuguesa. La tenacidad del autor y la forma como ha sabido preparar y estructurar su obra, sobre la base de tratar períodos cortos y procurando identificar los ejes temáticos que le otorgan sentido al biografiado, constituyen las claves capaces de explicarlo. Pero aunque no se encuentre respuesta es inevitable preguntar qué se les ha encargado hacer a los historiadores académicos.

Esta obra es el resultado de una investigación seria y como tal merece ser leída y criticada. Conferirle a la obra de Pacheco Pereira esa calidad, fundada en las intenciones del propio autor, permite superar la discusión acerca de la redacción de una historia para el gran público – un tema extremadamente ambiguo, a veces perverso manipulado por los editores a partir de sus propias certezas e ignorancias. Que nadie se equivoque: las razones que aseguran la calidad de esta obra en su conjunto no tiene que ver con el hecho de haber sido escrita en forma accesible para el gran público; tampoco se puede argumentar que ha sido el perfil mediático de su autor lo que ha catapultado su obra a los escaparates de las librerías. Por el contrario ha sido tan elevado el carácter riguroso de la investigación y de la narración histórica, que no siempre está al alcance de los historiadores universitarios lo que le permite lograr el estatuto de obra de referencia. 

Este cuarto volumen que cubre gran parte de la década del 60 fue publicado diez años después del anterior. En ese lapso fueron editados varios volúmenes de las Obras elegidas de Alvaro Cunhal en las ediciones Avante (t.º 2, 2008; y en especial el t.º 3, 2008; y el t.º 4, 2013). Bajo la coordinación de su director y miembro del comité central de PCP, Francisco Melo, estas últimas obras constituyen un trabajo editorial reconocido por su rigurosidad, como ya había sucedido con las obras de Lenin. De modo que desde el 2007 el PCP y las ediciones Avante!

Con su proyecto de publicación de las obras de Cunhal, fue adoptado el mismo criterio cronológico seguido por Pacheco Pereira en su «biografía política» y anticipándose fue retirada, en su momento, su última obra y en especial este tomo 4 relativo a los años 60.

La vida política de Cunhal – desde que huyó de la cárcel hasta el «marcelismo», con su exilio en Moscú, Bucarest y París donde continuó viviendo en la clandestinidad – estuvo muy marcada por su relación con la escritura. En la década de 1960 debido, sin lugar a dudas, a los muchos años transcurridos en el aislamiento de la cárcel, Cunhal se reveló como un escritor extremadamente prolífico. Un intelectual comprometido, como a todos los que resistían a la dictadura de Salazar les hubiera gustado haber sido. Los textos que escribió o publicó, muchas veces en ediciones que circularon en forma restringida, constituyen sus piezas esenciales – y de mayor aliento – de su interpretación del marxismo-leninismo. En este aspecto «Rumbo a la victoria» (1964), tal vez obra esencial pero en ningún modo única, como es posible verificar en los citados volúmenes de las Obras Escogidas de Ediciones Avante!

Lo que más interesa dejar constancia aquí es que entre 1960 y 1968 Cunhal publicó más de un millar de páginas en las que concilió el análisis de la situación, política, social y económica con el pensamiento de carácter doctrinal. Ahora bien dada la dimensión de la obra política escrita por Cunhal, los riesgos de escribir una biografía política el ser apresado en los propios términos en que se expresa el biografiado en sus escritos es enorme. A pesar de que Pacheco Pereira procura muchas veces contextualizar los discursos de Cunhal a través de la reconstrucción de sus acciones y de quienes se relacionaban con él, siguiendo sus movimientos en el exilio y en la clandestinidad, es cierto que al tratar la vida de su biografiado especialmente en la década del 60, está demasiado influenciado por los términos utilizados por Cunhal en los discursos que escribiera en ese mismo período. A punto de que llega a ser más práctico leer directamente los discursos de Cunhal que la biografía política que la sustentan. 

Para superar los riesgos, que corre cualquier biografía de un escritor que escribió textos considerados políticos, de quedar limitada a la repetición de los mismos términos de los discursos de que son objeto, sería necesario hallar otra forma de distanciarse. Esta necesidad de encontrar otra perspectiva resulta tanto más urgente cuando el escritor de discursos políticos también se ha involucrado, paralelamente en la redacción de una serie de obras literarias, capaces de incorporar otro ángulo de visión a sus posiciones políticas. Pacheco Pereira no deja de constatar la existencia de ese otro terreno, más específicamente vinculado a la producción literaria de Cunhal; pero una vez identificado ese otro terreno como otra de las formas posibles que encontró Cunhal para elaborar su propia biografía Pacheco Pereira se aparta de ella. Es decir que no la considera como objeto o dimensión analítica, pasible de integrar su «biografía política» Por lo menos eso es lo que sucede en este volumen y en los anteriores. 

En suma, la biografía política que estamos considerando no consiguió analizar los discursos políticos – y menos aún los literarios – del autor biografiado. Ahora bien, este último mantuvo sobre todo entre 1960 y 1968, período del que se ocupa este volumen, una relación obsesiva y omnipresente con la escritura. El autor de la biografía se limitó a reproducir o a resumir los términos propios de los discursos del biografiado tomándolos como objetivo quedando enredado en ellos. Con esta misma limitación Pacheco Pereira se dedicó a darle sentido a textos que fueron escritos como discursos para la acción, versando sobre realidades concretas y objetivas. Sometimiento que terminará contribuyendo a alimentar el mito de la inteligencia de faro político y de la profundidad intelectual del biografiado. Un mito que en el fondo reúne en torno a la figura de Cunhal la tenacidad intelectual con la capacidad de liderar una jerarquía burocrática partidaria y a su vez con el reconocimiento carismático de las masas.

El centralismo democrático, el pragmatismo de las alianzas en la lucha contra el fascismo, la defensa del recurrir a la violencia y a la acción armada o en otra escala el modo de presentar a Humberto Delgado o a Francisco Martins Rodrigues son evocados en la biografía a partir de los términos utilizados por Cunhal en sus textos. El único capítulo dedicado a la Guerra Colonial – en el que trata las relaciones del PCP con los movimientos de liberación, con la movilización militar y la deserción, dejándole al lector la sensación de vacío dado el impacto de la guerra de África de los años 60 Pacheco Pereira se pega demasiado a la visión de Cunhal y del PCP que este describe. Pues bien, estos últimos pretenderán hacer creer que con su programa para la Democratización de la República (1960/61) los republicanos excluían a su entender la cuestión ultramarina de la independencia. Ahora bien, otros de los que suscribían ese Programa, como también otros republicanos con experiencia colonial, comenzando por Augusto Casimiro, defendían también la autodeterminación de los pueblos y la independencia de las colonias. Es decir que no se puede continuar diciendo que los republicanos demócratas, liberales y burgueses apoyaban en masa la política colonial de Salazar en 1961 y que solo el PCP se oponía abiertamente (págs.161 a 287)

Aunque breves, en esta biografía política hay tres momentos, referentes a su esfera privada y a los afectos de Alvaro Cunhal, relacionados con las relaciones amorosas y conyugales de Cunhal, la relación con su hija y la hermosa carta que le escribió a su hermana en ocasión de la muerte de su padre. En tal sentido sería tentador saber algo más e intentar establecer una relación entre su vida política y privada. Pero dada la escasez de materiales relacionados con este aspecto, Pacheco Pereira de manera equilibrada y contenida ni siquiera se refiere a este tipo de especulaciones. Solo cuando se encuentra en el exilio con Mario Soares vuelve a hacer notar el frío de Cunhal frente a su antiguo alumno al que no dio respuesta cuando este le preguntó por su familia.

Pero esa falta de información sobre su vida privada (supuesta tal vez como una creación burguesa, rechazada por el marxismo-leninismo), ¿no será tal vez algo deliberado? ¿Una construcción largamente condicionada por el mito comunista de dedicación democrática a la comunidad y a las realidades sociales y económicas en que el individuo desaparece? ¿Un mito que se alimenta de un continuo esfuerzo de auto-representación que se piensa incompatible con la práctica de quién tuvo una tan fuerte relación con la escritura? Y es que la práctica de la escritura implica siempre solidez y una cotidianeidad apoyada en la tranquilidad de la esfera privada.

Últimos temas a los que no responde esta biografía: ¿hasta que punto Alvaro Cunhal – cuya actuación se confunde con la organización del partido, con su tenacidad y pragmatismo en la organización misma del partido, en el control de los traidores, en las alianzas que intentó con otras fuerzas y con la conciencia de las etapas a recorrer hasta la victoria – fue el elemento decisivo que permitió al PCP instalarse en la década del 60, en la sociedad portuguesa como no lo consiguió ningún otro partido comunista europeo? Lo que equivale a preguntar ¿fue al final un hombre solo que organizó el partido a pesar de que el mismo biografiado insiste siempre en su disolución dentro del colectivo partidario pero no con relación a las masas?

O al contrario, ¿fueron las condiciones estructurales – en un país habituado al poder personal de un dictador, apoyado por la policía secreta, que no contaba con una clase media ni con muchos círculos diversificados, ni con una opinión pública informada – los que favorecieron la instalación de Cunhal y su partido clandestino? O, por último ¿fue la prosperidad de la década del 60 – tanto interna como en las colonias, que coincidió con una política industrial tardía como con la propia guerra con su adoctrinamiento nacionalista – que Cunhal y su partido temían, ya que se opusieron a ella al reconocer en esa misma prosperidad capitalista un modelo social contrario al de una sociedad marxista leninista?

Fuente: https://www.publico.pt/culturaipsilon/noticia/a-escrita-de-uma-vida-1721085

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión como fuente de la traducción