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Entrevista a Juan Carlos Ruiz Franco sobre El patriota Sabino Arana

«Arana defendió al final de sus días, en la tercera fase de su evolución política, una Euskadi autonómica dentro de una España plurinacional»

Fuentes: Rebelión

Profesor, traductor, escritor, licenciado en Filosofía, DEA del doctorado también en Filosofía, especialista en Historia y Filosofía de las Religiones y en la historia de los nacionalismos, Juan Carlos Ruiz Franco (Madrid, 1967) ha traducido más de cincuenta libros y es autor de Drogas inteligentes, Albert Hoffmann y El bastardo de Marx. Es uno de […]

Profesor, traductor, escritor, licenciado en Filosofía, DEA del doctorado también en Filosofía, especialista en Historia y Filosofía de las Religiones y en la historia de los nacionalismos, Juan Carlos Ruiz Franco (Madrid, 1967) ha traducido más de cincuenta libros y es autor de Drogas inteligentes, Albert Hoffmann y El bastardo de Marx. Es uno de los entrevistados en Cincuenta (+ nueve) conversaciones filosóficas, Ediciones del Genal, Málaga.

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Enhorabuena por tu nuevo libro. ¿De dónde tu interés por la figura de Sabino Arana?

A mis cincuenta años sigo estudiando. Desde hace algún tiempo, todos los años hago algún curso de postgrado. El año pasado me matriculé en uno sobre historia de los nacionalismos, y el trabajo final lo hice sobre Sabino Arana y el nacionalismo vasco. A partir de ese trabajo surgió el libro. De entre todos los temas disponibles, pensé que era el más interesante por el juego que da el personaje.

Sé que Arana es un personaje histórico bastante o muy conocido, pero ¿nos podrías resumir en 10 líneas como máximo lo esencial de su trayectoria política?

Su trayectoria política podría decirse que comienza en su juventud, en el momento en que su hermano Luis le convence para que deje de ser carlista y se declare vizcaíno por encima de todo: por encima de España, por supuesto. Eso ocurrió en el domingo de Resurrección de 1882, día que los nacionalistas celebran como el Aberri Eguna. De todas formas, al principio su actividad de momento solo fue teórica y se dedicó a escribir artículos que enviaba a revistas para su publicación. El verdadero bautismo de fuego ocurrió el 3 de junio de 1893, cuando un grupo de conocidos le invitaron para que pronunciara un discurso sobre su libro Bizcaya por su independencia, publicado unos meses antes. En el discurso explica sus ideas y anuncia la publicación de un periódico, Bizkaitarra. Da comienzo entonces la fase más extremista de su acción política, con críticas a diestro y siniestro y con la formación del primer batzoki, el germen del Partido Nacionalista Vasco. En 1898 se le unen los euskalerríacos del naviero Ramón de la Sota, con cuya ayuda logra tener diputados provinciales y concejales. Comienza la segunda fase de su evolución política, más moderada, aunque, según los expertos, solo lo era en apariencia. Lo mismo parece que sucede con la tercera fase, que da comienzo en 1902, un año antes de su muerte, cuando parece defender la creación de un partido regionalista dentro del estado español, sin ninguna voluntad de independencia.

Te pregunto más tarde sobre esto último que has comentado. Antes de ello. ¿Desde cuándo se celebra el Aberri Eguna? ¿Qué se recuerda en esa fecha?

El primer Aberri Eguna se celebró en 1932, con ocasión del quincuagésimo aniversario de la «conversión» de Sabino Arana al nacionalismo. Recordemos que la conversación con su hermano Luis tuvo lugar el domingo de Resurrección de 1882. Como ya he indicado, se celebra con motivo de que Sabino dejó de ser carlista y pasó a ser nacionalista vizcaíno.

Hablabas de que su hermano consiguió que Arana dejara de ser carlista. ¿Qué fue el carlismo en aquellos años? ¿Qué proyecto político representaba? ¿Tenía muchos partidarios en el País Vasco?

El carlismo fue un movimiento sociopolítico muy importante en Vasconia durante el siglo XIX, con tres guerras contra el estado central. Recordemos que la Primera Guerra Carlista tuvo lugar porque, tras la muerte de Fernando VII, se coronó reina a su hija Isabel (Isabel II), después de derogar la Ley Sálica, por la que no podía nombrarse reina a ninguna mujer mientras hubiese algún pariente masculino del rey fallecido.

En el caso de la Primera Guerra Carlista, los «carlistas» tomaron el nombre del pretendiente don Carlos a la corona española. La importancia para Vasconia es que, para ganar adeptos, los sucesivos pretendientes al trono de las distintas guerras carlistas prometieron respetar los fueros.

Los carlistas tuvieron muchos partidarios en las zonas rurales, mientras que las grandes ciudades como Bilbao se mantuvieron leales a los reyes establecidos en Madrid.

¿Esa diferencia zonas rurales-grandes ciudades la observas también en el actual nacionalismo vasco?

No tengo datos en los que basarme, pero supongo que en las zonas rurales aún quedarán resabios de épocas pasadas, mientras que en las ciudades, por su dinamismo intrínseco, estarás más abiertas a las nuevas ideas. Un buen ejemplo es que Podemos consiguió unos resultados muy buenos en las últimas elecciones generales, y es evidente que sus votos provinieron de las zonas urbanas.

¿Qué archivos y documentos has manejado para elaborar tu ensayo? ¿Cuántos años de estudio?

Por un lado, he manejado una bibliografía consistente en los mayores expertos del tema, como son Jon Juaristi, Javier Corcuera, José Luis de la Granja, Santiago de Pablo y Antonio Elorza. Por otro lado, he utilizado los propios escritos de Sabino, algunos de los cuales pueden leerse en el portal Sabin Etxea (www.sabinetxea.org). Entre el tiempo de estudio y el de redacción me llevó más o menos un año escribir el libro.

¿Nos podrías resumir la tesis esencial de tu ensayo? ¿Cuál es tu aportación más original?

No hay una única tesis en mi libro, ya que el objetivo era describir la figura de Sabino Arana y sus sucesores, una realidad más bien poliédrica, única, no lineal. Creo que mi aportación ha consistido en describir una serie de rasgos de Sabino y sus sucesores que no estaban suficientemente claros en los escritos de los especialistas. Eso y el carácter principalmente de difusión es lo que caracteriza a mi libro.

¿Para qué lectores está pensando entonces?

Está pensado para cualquier tipo de público que desee informarse, además de acerca de la figura de Sabino Arana, sobre la historia de Vasconia y sus relaciones con Castilla y con el gobierno central. Por otra parte, creo que es un ensayo accesible a cualquier tipo de lectores, por el sencillo lenguaje utilizado.

¿Por qué usas la expresión «Vasconia»? ¿No está hoy muy en desuso?

Sí, puede ser que esté en desuso, pero además de designar perfectamente a la entidad territorial de la que estamos hablando, creo que es la expresión menos cargada políticamente. «Vascongadas» olería a franquismo, mientras que «País Vasco» parece dar a entender que son un país independiente, y «Euskal Herría» es la denominación preferida por la izquierda abertzale, que por cierto es bastante antigua. Por cierto, hay un documental de la televisión vasca que se llama «Historia de Vasconia», que puede verse en YouTube.

¿Qué tipo de patriota era Sabino Arana?

Era un patriota convencido, en primera instancia, de que Vizcaya debía ser independiente, ya que, según él, lo había sido siempre hasta la ley de 25 de octubre de 1839, después de la Primera Guerra Carlista. Esto sin duda es un tremendo dislate, ya que esa independencia nunca había existido; se basa solo en leyendas, no en hechos históricos. Después, aún en la primera fase de su evolución política, llega a la idea de la necesidad de la independencia de todo el territorio de Vasconia. Para él, Euskadi lo era todo, y quería que estuviera poblada tan solo por verdaderos vascos, que, por otra parte, se ganarían la salvación eterna de sus almas.

¿Y quienes eran para los verdaderos vascos, los vascos de pura cepa?

Los verdaderos vascos, para Arana, eran quienes llevaban sangre vasca en sus venas, gracias a descender de vascos, exclusivamente. A modo de anécdota ilustrativa, podemos señalar que, para convencerse a sí mismo de que podía casarse con Nicolasa Achicallende, montó su árbol genealógico hasta llegar a contar ciento veintiséis apellidos vascos. Por otro lado, para poder ingresar en el primer batzoki que fundó, los dos apellidos de los padres de los candidatos debían ser vascos.

¿Cómo es que, recojo tus palabras, un tremendo dislate consiguió partidarios para esa causa?

En los primeros años no consiguió apenas partidarios y los periódicos que fundó fueron un desastre comercial. Si no abandonó su proyecto fue porque tenía tiempo de sobra para dedicarlo a su causa, gracias a que no necesitaba trabajar para vivir (vivía de las rentas de las propiedades agrarias heredadas de sus padres) y, a partir de 1898 principalmente, porque la unión con el grupo de euskalerríacos de Ramón de la Sota le permitió disponer de financiación y contar con un sector de defensores más amplio por la (al menos aparente) mayor moderación de sus ideas.

El subtítulo de tu libro: «El nacionalismo vasco desde su fundador: antiespañolismo, racismo e integrismo». ¿No había nacionalistas antes de Sabino Arana?

Antes de Arana había fueristas, que defendían las leyes especiales vascas, o fueros, y que constituyen el precedente del nacionalismo. Algunos fueristas, como por ejemplo Fidel de Sagarmínaga, son un claro antecedente de Sabino y prefiguran sus tesis.

¿La tradición de los fueros sigue presente en el nacionalismo actual?

Está presente en la medida en que los vascos siguen creyendo que son un pueblo especial y que, hasta el siglo XIX, se autogobernaron (con sus fueros) gracias a su carácter indómito, que les permitió ser independientes. Los nacionalistas desean volver a esa supuesta situación del pasado; «supuesta» porque nunca fue real, sino inventada en forma de leyendas.

¿Qué tipo de conversión final fue el suyo? Hablabas de ello hace un momento.

En la fase final de su evolución ideológica, el año anterior a su muerte, cambió de táctica política y defendió un regionalismo conformado por una liga vasco-española. Hay que destacar bien que se trató de un cambio táctico, por motivos puramente pragmáticos, porque parece ser que en el fondo seguía siendo igual de nacionalista que antes.

¿Por qué hablas de racismo?

Porque Sabino, en sus artículos publicados en Bizkaitarra, Baserritarra y otras publicaciones, defendía una Vasconia poblada únicamente por vascos de pura raza, sin mezclas con otras etnias o nacionalidades. Resulta duro decirlo, pero fue un claro racista. Según él, había que expulsar de Vasconia a todos los no vascos de pura cepa. Incluso llegó a despreciar e insultar a los pobres trabajadores de la industria de Bilbao, que vivían en barracones, con una calidad de vida ínfima. También escribió que si un maketo (no vasco) se estaba ahogando en la ría y pedía socorro, había que decirle en euskera «lo siento, no hablo castellano», y dejarle que se ahogara.

¿No exageras, es tal como lo dices? Quizá fuera un mal momento, no habría que darle mucha importancia.

Así lo escribió en su periódico Bizkaitarra y así lo recogen los especialistas sobre su figura, especialmente Jon Juaristi. A pesar de las malas condiciones de la mayoría de los no vascos que trabajaban en la industria, nunca se compadeció de ellos siguiendo sus creencias católicas; el contrario, los despreciaba y los criticaba. No conozco en qué situación se encontraría en ese momento para escribir eso. Para los nacionalistas vascos actuales, Sabino Arana es claramente el fundador, y como tal le veneran, pero muchos de sus escritos tienen que esconderlos bajo la alfombra.

¿Qué tipo de integrismo es el suyo?

Como indica la propia definición del término, Arana se mostraba contrario a cualquier desviación en sus doctrinas, que debían ser aceptadas sin discusión por sus seguidores, manteniendo siempre íntegros sus principios.

Pero él mismo, según decías, fue cambiando, fue modulando, sus concepciones y proyectos.

Sí, pero, como señalan los expertos en la evolución de su pensamiento, parece ser que se trató de un cambio meramente táctico, no de fondo. Siguió pensando igual, pero cambió las apariencias para ganar adeptos.

¿Es él el inventor de la palabra Euzkadi? ¿Qué sentido tenía para él?

Sí, fue el inventor de la palabra «Euzkadi». Para un lingüista el término no tendría sentido, ya que en euskera el sufijo -di solo era aplicable a especies vegetales, no a grupos humanos. Tomó la raíz «euzka», ya presente en palabras como «euskaro», y le añadió el «-di», queriendo significar el conjunto de los euskaros o vascos. Posteriormente se cambió de «Euzkadi» a «Euskadi».

Doy un salto. ¿En qué tendencias del actual mundo nacionalista vasco han influido las tesis aranistas?

Como señalo en el libro, Arana es el iniciador de la doble vertiente del nacionalismo vasco, presente en el PNV: el independentismo, por considerar que se trata de un pueblo distinto, que hunde sus raíces en la historia y se ha mantenido siempre inalterado, sin mezcla con ningún otro grupo humano, tanto en su etnia como en su lengua; y por otra parte la negociación con el gobierno central para conseguir la mayor autonomía posible, pero dentro del estado español. En el caso de la izquierda abertzale solo se da la primera tendencia.

Esa independencia debe entenderse, supongo, como equivalente a un nuevo Estado. ¿Incluiría las zonas vascas (no puras) de España y también las de Francia?

Esa independencia incluiría las tres provincias vascas (Bilbao, Guipúzcoa y Álava) y Navarra, que forman Hegoalde. Algunos también incluyen a las tres provincias vasco-francesas, que forman Iparralde (Lapurdi, Baja Navarra, y Zuberoa); esto se conoce con el lema «Siete en una».

Un comentario de texto: «Antiliberal y antiespañol es lo que todo vizcaíno debe ser» ¿Y eso qué significa? ¿Por qué vizcaíno y no vasco?

Porque Arana comenzó su carrera política y difundiendo su pensamiento pensando solo en Vizcaya. Fue unos años después cuando extendió su aplicación a todo el territorio vasco.

¿Los navarros están incluidos en la cosmovisión nacionalista de Arana?

Una vez dado el salto que he indicado en la respuesta anterior, desde Vizcaya a todo el territorio vasco, Sabino también pensaba en Navarra, con el lema «cuatro en una», es decir, las cuatro provincias vascas unidas.

¿Hay mucho de falseamiento en la historia vasca tal como la muestra y defiende el nacionalismo aranista?

Muchísimo. Solo se basa en leyendas, ilustradas en su primer libro, Bizcaya por su independencia. En mi libro, antes de llegar a la figura de Arana describo la historia real de Vasconia y cómo se diferencia de la inventada por los fueristas y los nacionalistas.

Insisto un poco en un tema que creo importante. ¿Qué son los maketos para Arana? ¿Quiénes son maquetos?

Maketos son todos los no vascos, especialmente los castellanos. El término tenía -y sigue teniendo- un claro matiz despectivo. Para Arana tenían que irse de Euskadi para que esta estuviera libre de contaminación.

¿Los nacionalistas actuales siguen usando el «concepto»? ¿Los no vascos son sólo los no nacidos en Euskadi o los que no tienen raíces vascas aunque hayan nacido allí?

Actualmente la diferencia la marca más bien el idioma. Se hace menos énfasis en la procedencia y más en el uso del euskera.

Lo que señalas sobre vascos y maketos, ¿no suena a diferencias étnico-raciales próximas al nazismo?

Sin duda había un componente racial en el nacionalismo de Sabino Arana. De todas formas, el racismo flotaba en el ambiente cultural de finales del siglo XIX y comienzos del XX, por influencia, sobre todo, de Gobineau.

¿Qué papel han jugado los fueros en la historia española y vasca? Antes incluso de esa pregunta, esta otra: ¿qué eran los fueros?

Los fueros eran las leyes propias de las provincias vascas, que suponían claros privilegios con respecto al resto del territorio español. Estas leyes dan inicio a finales de la Edad Media, y siempre que desde el gobierno de Castilla se hacía algún intento por modificarlas o suprimirlas había una fuerte respuesta por parte de los políticos y autores fueristas. Los fueros se suprimieron en primer lugar con la ley de 1839, después de la Primera Guerra Carlista, pero en este caso esa supresión no era clara sino contradictoria; y por fin en 1876, tras el final de la Tercera Guerra Carlista, se suprimieron definitivamente.

¿Ves alguna relación entre el nacionalismo vasco y el carlismo?

Sin duda, ambos defienden el carácter especial de Vasconia y la existencia de los fueros, si bien el carlismo adoptó el fuerismo porque le interesaba atraerse a un amplio sector de la población, no porque desde el comienzo lo defendiera. Además, a medida que el carlismo se fue diluyendo, después de la Tercera Guerra Carlista, muchos de sus miembros se aproximaron a las tesis nacionalistas de Arana, por el lema «Jaungoikoa eta Lagizarra» («Dios y fueros»).

¿El concierto y el cupo vasco se inspiran en esos fueros? ¿En qué derechos históricos?

Sí, todos los privilegios de las provincias vascas se inspiran en esos fueros, de los que los fueristas afirmaban que habían sido producto de un acuerdo entre Castilla y los representantes vascos, cuando en realidad habían sido fruto de una concesión real, que, del mismo modo que se habían concedido, podían retirarse. No obstante, los fueristas fueron inventando toda una serie de leyendas para reafirmar la peculiaridad vasca, y con ella la existencia de los fueros. Uno de esos mitos es la afirmación de que nunca habían sido dominados por nadie y que siempre habían sido independientes, cuando la realidad es que se plegaron con gusto a la dominación romana, y que durante la Edad Media prefirieron estar unidos a la corona de Castilla que a la de Navarra.

Lo has comentado antes. ¿Defendió Arana al final de sus días una Euskadi autonómica dentro de una España plurinacional? ¿Cómo concebía esa España plurinacional?

Sí, eso es lo que defendió en la tercera fase de su evolución política. Sería una ordenación de España tal como existe actualmente, con gobierno central y con autonomías, sin deseos de independencia.

¿Por qué estas ideas suyas no se han recogido apenas en el nacionalismo vasco?

Como suele decirse, sus sucesores, cuando le enterraron, hicieron lo mismo con su idea de regionalismo dentro del estado español. Así lo quisieron Ángel Zabala, su sucesor, y también Luis Arana, su hermano, que se convirtió en una especie de garante de la herencia sabiniana. Decidieron proseguir con el programa nacionalista radical, si bien el grupo de Ramón de la Sota, los antiguos euskalerríacos, en ocasiones decidieron la política a seguir, más moderada y parecida al regionalismo propugnado por Arana en su última fase.

¿Alguien recoge esa antorcha sin apenas fuego en el nacionalismo vasco actual? ¿Sería una barbaridad decir que el PP, Ciudadanos y PSOE son los herederos políticos de ese Arana autonómico?

Sí, creo que en esto Arana también fue un precursor, con su idea de regiones autonómicas dentro del estado español. Pero, como ya he dicho, sus propios compañeros desecharon esta idea. No sé hasta qué punto los partidos políticos actuales se habrán basado en el españolismo aranista. Puede que sea una simple coincidencia.

¿Arana fue partidario de la violencia en algún momento de su trayectoria?

Por sus escritos y lo que se sabe de él, no parece que defendiera en ningún momento el uso de la violencia. Su agresividad se quedaba en palabras contra el gobierno central y contra los maketos.

¿Observas rasgos de su ideario en los puntos que se va conociendo poco del nuevo Estatuto vasco? Creo que se quiere hacer una distinción entre ciudadanos de un tipo y de otro…

Sí, con el nuevo estatuto vasco se quiere diferenciar entre ciudadanos de pleno derecho y nacionalizados, contando con los votos del PNV y Bildu. Arana dejó en el ambiente una segregación que ahora se quiere llevar a la práctica y reflejar mediante legislación.

¿Quieres añadir algo más?

Nada en especial. Solo desear que mis lectores disfruten de este libro, que creo que es fácil de leer y muy instructivo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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