EL 29 DE ENERO Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380 que declara a estados Unidos en estado de “Emergencia Nacional” porque Cuba representaría para la seguridad nacional y la política exterior de la primera potencia económica y militar del mundo una “amenaza inusual y extraordinaria”, por tener relaciones con adversarios de Estados Unidos, como China, Rusia, Irán y Corea del Norte.
La orden ejecutiva sanciona con un incremento de los aranceles a todo país que le venda petróleo a Cuba. Con esta medida, Estados Unidos busca hundir en el hambre al pueblo cubano, llevarlo a la muerte y la desesperación (como en Gaza) y provocar un cambio de régimen.
Como ha hecho siempre, Estados Unidos utiliza demagógicamente el discurso de la democracia, la libertad de expresión, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos como coartada para engañar y justificar su accionar imperialista frente a la población estadounidense y mundial, mientras que al mismo tiempo provoca genocidios en otras partes del mundo, viola la soberanía de los pueblos y reprime y persigue a los inmigrantes y a quienes piensan distinto dentro de su territorio.
En respuesta, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha aclarado que Cuba no representa para Estados Unidos y para nadie ninguna amenaza, ha afirmado que la rendición no es una opción para Cuba, que no habrá cambio de régimen, que hay mucho que defender en Cuba. Díaz-Canel ha remarcado que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, pero respetando la soberanía de su país.
Asimismo, Díaz-Canel ha llamado a los países del Sur Global a resistir conjuntamente la embestida de Estados Unidos. Precisamente, Estados Unidos despliega una guerra económica y militar contra países de América Latina, Irán y Palestina (a los que se suman Canadá y Groenlandia) para tener el control de sus mercados, sus rutas marítimas y sus recursos naturales y alejar a China de esos países. En el caso específico de Cuba, Estados Unidos busca el cambio de régimen por razones fundamentalmente ideológicas y políticas.
La Orden Ejecutiva 14380 es solo el último dispositivo legal aprobado por Estados Unidos para provocar la caída del gobierno y la revolución cubanos. El bloqueo económico contra Cuba lo inició Keneddy en 1960 y se prolongó con la Ley Helms Burton de 1996, la cual prolonga el embargo y establece que para levantar el bloqueo debe haber un cambio de régimen en Cuba.
El bloque económico contra Cuba busca impedir su desarrollo económico y social. El daño económico ocasionado a Cuba con el bloqueo se calcula en más de 2 billones de dólares. No hace mucho Lula se animó a decir que sin ese bloqueo ilegal Cuba sería una economía como la de Noruega o Suecia. Se estima que Cuba podría haber crecido el 2024 el 9,2% en lugar del decrecimiento cercano al 0,1% que tuvo lugar. El bloqueo económico estadounidense ha provocado consecuencias profundamente negativas en la economía y la sociedad cubanas.
No obstante, en estas duras condiciones Cuba ha logrado desde la Revolución de 1959 objetivos sociales y educativos que dejan muy atrás a otros países de Latinoamérica y aun potencias del mundo.
Así, por ejemplo, Cuba produce vacunas contra el Covid-19 y el cáncer de pulmón. Ha enviado 600 mil médicos a 165 países y miles de profesores a diferentes partes del mundo (el bloqueo de Trump incluye lamentablemente la prohibición a países latinoamericanos de tener en sus territorios a médicos cubanos).
Cuba ostenta una de las tasas más altas de médicos por habitantes: tenía 9.5 médicos por cada 1.000 habitantes hacia el año 2021, mientras que por esa misma cantidad de habitantes países como Argentina tiene 5.1 médicos hacia el 2023, Brasil solo 2.4 hacia el 2023, Corea del Sur 2,6 el 2022, Francia 3,3, y Noruega 5 médicos por cada 1.000 habitantes el 2023.
Cuba llegó a tener 1 maestro por cada 36 habitantes en el año 2007. Y la esperanza de vida en Cuba es de 78 años, una de las más altas de Latinoamérica, superior, por ejemplo, a la de Brasil, que es de 76 años.
Cuba es el país que más medallas ha conseguido en los juegos olímpicos: más de 240 en total, de ellas, más de 80 son de oro. Si revisamos el medallero olímpico, salta a la vista que los países que fueron colonialistas ocupan los primeros puestos, en tanto que los países que fueron colonizados ocupan los puestos más bajos del medallero, con la excepción de China, que ocupa el segundo lugar, gracias a la revolución de 1949. Lo de Cuba es altamente destacable porque siendo un país del Tercer Mundo, permanentemente bloqueado y asediado, ha logrado hazañas en diferentes campos del saber y el deporte. No es cierto pues, como se le ha ocurrido decir a alguno de los analistas que pululan en el medio, que también los países dependientes y subdesarrollados de América Latina (Chile, por ejemplo) han logrado las cosas que Cuba logró.
Estos logros se explican porque en Cuba la inversión en salud, por ejemplo, fue del 13.79% del PIB el año 2021, según la OMS. A diferencia de la mayoría de países latinoamericanos, que invierten muy poco en educación y salud, en Cuba esos temas son verdadera prioridad, aunque el bloque económico esté erosionando varias de esas conquistas.
Y no solo son los temas sociales en los que destaca Cuba, sino que además ha contribuido materialmente a la descolonización de países de África y a la lucha contra el apartheid en Sudáfrica.
El bloqueo económico estadounidense contra Cuba, además, no es el resultado del consenso en la comunidad internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado en 32 oportunidades contra el bloqueo económico a Cuba, sin efectos en la realidad. Estados Unidos impone su voluntad a la inmensa mayoría de países del mundo. Esto no impide que intelectuales que se reclaman demócratas agachen la cabeza y apoyen el bloqueo económico arbitrario de Estados Unidos.
Al contrario, el gobierno cubano se sostiene gracias al consenso que ha logrado en su sociedad. Pero no es solo el gobierno, sino la dignidad de todo un pueblo lo que está de por medio para los cubanos, su lucha sin cuartel por ser reconocidos como seres humanos libres con derecho a conducir su propio destino. Por eso el pueblo cubano seguirá resistiendo, como lo ha hecho durante 65 años.
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